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Intelectuales y políticos fracasaron en Latinoamérica
Carlos Alberto Montaner, prologuista del libro “Del buen salvaje al buen revolucionario”, de Carlos Rangel, analiza la crisis del
subcontinente americano
Por E.A. Moreno-Uribe
El célebre novelista peruano Mario Vargas Llosa y el periodista y escritor cubano Carlos Alberto Montaner vendrán a Caracas el martes 22 de
noviembre para la presentación de la reedición del libro Del buen salvaje al buen revolucionario, de Carlos Rangel, en un acto organizado por la
editorial Criteria.
Montaner, prologuista de Del buen salvaje al buen revolucionario, reconoce desde Miami que ahora más que nunca este texto tiene vigencia, porque ahí
“Carlos Rangel trató de explicarle a los venezolanos y a todos sus lectores latinoamericanos que el origen de nuestros males no estaba en el exterior,
sino dentro de nuestras sociedades. Si los venezolanos lo hubieran leído con atención, especialmente la clase dirigente, no estarían hoy al borde del
abismo. La batalla que él y Sofía Imber dieron día tras día en la televisión fue ejemplar, pero estaban prácticamente solos”.
-¿Persisten las mismas estructuras políticas y económicas de hace 30 años en América Latina?
-Sí, en cierta medida, pero hay algunos países, como es el caso de Chile, que se encaminan rápidamente hacia el primer mundo, como sucedió con
España.
Es posible que El Salvador, si persiste en mantener las libertades económicas y políticas, también abandone la pobreza tradicional que ha padecido,
aunque le tomará otros 20 años.
-¿Estamos condenados a oscilar entre buenos salvajes y buenos revolucionarios?
-Mientras no entendamos que el desarrollo y la estabilidad no son la consecuencia de los actos bienintencionados de los buenos revolucionarios, gentes
muy ignorantes que terminan por arruinar a los países, sino del funcionamiento de las instituciones y del imperio de la ley, seguiremos fracasando
periódicamente.
Carlos Alberto Montaner (La Habana,1943)
Apunta en el prólogo de Del buen salvaje al buen revolucionario (Caracas, Monte Ávila Editores / París, Editions Robert Laffont, 1976) que el suicidio de Carlos Rangel en 1988 fue un duro golpe no sólo para Sofía Imber, su familia y sus amigos, sino para el pensamiento latinoamericano y para todos los venezolanos. “Recuerdo cuando fue derribado el Muro de Berlín, sólo un año más tarde, que no pude evitar pensar cuánto habría disfrutado Carlos ante la desaparición del comunismo en Europa y el total descrédito del marxismo: la historia había confirmado sus mejores razonamientos e intuiciones. Sin embargo, estoy seguro que habría sufrido terriblemente a partir de la década de los 90, cuando Venezuela se colocó en peligroso plano inclinado y comenzó una deriva irresponsable hacia el abismo.
En todo caso, la actual reedición es hoy un buen punto de partida para iniciar un examen profundo de las razones que condujeron a Venezuela al lamentable estado en que se encuentra y para buscar fórmulas que contribuyan a rescatar al país de la creciente opresión que sufre, precisamente por la imposición de las ideas que fueron minuciosamente demolidas por Rangel. Cuando casi nadie se atrevía a defender la responsabilidad individual y los valores occidentales, él tuvo la valentía de escribir esta obra señera”. |
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-Y los malos salvajes y los malos revolucionarios ¿dónde se quedan?
-En general, los revolucionarios constituyen una especie devastadora de políticos. Casi siempre son malos. Un tipo como Fidel Castro le ha hecho
perder a Cuba el medio siglo que lleva gobernando. Cuando comenzó la revolución, el PIB per cápitade Cuba era el doble del de España y un tercio
mayor que el de Chile. Cuarenta y siete años más tarde, el PIB de España es seis veces el de Cuba y el de Chile es cuatro veces mayor.
-¿Qué salidas le encuentra a ese embrollo latinoamericano?
-El embrollo latinoamericano comenzará a solucionarse cuando imitemos a España o a Chile y no a Cuba o al Perón de los años 50.
-¿Y a la situación venezolana, si se tiene en cuenta el desenlace del modelo militaristadesarrollista peruano?
- Venezuela, por el camino que va, está condenada a la calcutización progresiva.
Cada vez habrá más miseria. Los cerritos, que en el pasado eran una expresión de la marginalidad, se irán convirtiendo en la norma de convivencia. Las
revoluciones acanallan, igualan por debajo, no por encima. El ejemplo peruano es útil: hace algo más de 30 años que terminó el experimento del general
Velasco Alvarado y ese país jamás ha podido recuperar los índices de producción agrícola anteriores a su reforma agraria.
“Varguitas” en Caracas
Jorge Mario Pedro Vargas Llosa nació un domingo 28 de marzo de 1936 en la ciudad de Arequipa (Perú). Sus padres, Ernesto Vargas Maldonado y Dora Llosa Ureta, estaban separados cuando vino al mundo y no conocería a su progenitor hasta los diez años de edad. “Varguitas”, como se le conoce entre sus amigos, ya era un escritor reconocido cuando en 1967 se vinculó a los sectores culturales venezolanos al ganar la primera edición del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos por La casa verde . Desde entonces, no ha dejado de escribir excelente ficción, sesudos ensayos y artículos periodísticos; además se ha convertido en aspirante al Premio Nobel de Literatura.
Fue amigo de Carlos Rangel y después, mucho más de su viuda Sofía Imber, razones suficientes para ser el presentador oficial de esta reedición publicada por Criteria. Caracas lo espera. |
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- ¿Tienen la culpa los gringos de todo lo que nos pasa? ¿O la culpa es de nosotros?
-Carlos Rangel lo explicó brillantemente:
S
omos nosotros, con nuestra visión equivocada, con nuestros diagnósticos absurdos y con nuestros comportamientos contraproducentes, quienes nos
empeñamos en fracasar. Ni Estados Unidos ni ninguna otra potencia dedican el menor esfuerzo a impedir que las demás naciones se desarrollen.
Mientras nosotros nos quejábamos del imperialismo yanqui, los cuatro dragones de Asia, además de España, Irlanda, Nueva Zelanda, daban el salto al
primer mundo con la colaboración del primer mundo, no con su hostilidad.
Hoy, la Unión Europea les abre las puertas a las naciones ex comunistas para que progresen. Estados Unidos y Canadá se asocian a México en el
Tratado de Libre Comercio y hasta nos proponen el Alca, algo que nos beneficiaría tremendamente.
Gracias al TLC la balanza comercial de México con relación a Estados Unidos es en total positiva. Los mexicanos exportan a su vecino mucho más de
lo que importan.
-¿Qué hacer con este subcontinente, no sólo en lo político y económico, sino también en lo cultural y lo científico?
-Potencialmente, es mucho lo que podemos hacer, pero avergüenza saber que un pequeño país como Israel, con apenas cinco millones de habitantes,
genera más ciencia y tecnología que toda Iberoamérica.
Eso quiere decir que no sólo ha fallado nuestra clase dirigente. Nuestra intelligentsia, nuestros centros educativos han fracasado notoriamente.
-¿Tuvo Carlos Rangel una visión acertada 30 años antes de lo que iba a pasar en este subcontinente?
- Creo que Carlos y Sofía compartían una visión bastante pesimista del futuro venezolano y latinoamericano. La banalidad, la demagogia, los disparates
y la corrupción rampantes les parecían signos inequívocos de un destino trágico. Quien quiera entender por qué Venezuela está en la situación en la que
hoy se encuentra debe leer urgentemente otro libro formidable, La democracia traicionada, escrito por Carlos Raúl Hernández y Luis Emilio Rondón.
Ahí está, paso a paso, la triste historia de Venezuela desde Punto Fijo hasta el socialismo del siglo XXI.
-¿Qué opinión le merece Eduardo Galeano y sus teorías geopolíticas?
-Galeano es el arquetipo del idiota latinoamericano, como señalamos en nuestro libro cuando diseccionamos Las venas abiertas de América Latina,
pero debo admitir que en una variante muy especial: es un idiota lírico. En todo caso, yo suelo recomendar su lectura para explicar nuestro desastre. Es
predecible que se hunda periódicamente un continente en el que hay personas de la clase dirigente que suscriben ese análisis delirante. Recuerdo alguna
vez a Carlos Rangel leyendo en voz alta algunas de las tonterías que dice este señor y todos nos reíamos a carcajadas.
Una de las verdaderamente inolvidables, aunque hay muchas, es esa que dice que los planes de control de natalidad en América Latina son parte de
una conspiración imperialista para “matar a los guerrilleros en el útero y no tener que perseguirlos en las montañas”.
Ni a Groucho Marx se le ocurrió jamás una cosa tan hilarante.
-¿Y qué se espera o qué no puede ocurrir en una Cuba sin Fidel? ¿Será tan fácil como lo que pasó en España?
-No, será más difícil, pero al final se abrirán paso la democracia plural y la economía de mercado. Si hay una sociedad en el mundo vacunada contra el
autoritarismo colectivista es la cubana. Los cubanos han servido medio siglo como conejillos de Indias de un experimento cruel que está llegando a su
fin.
El Mundo / Lunes / Caracas , 07 de Noviembre de 2005
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