 |
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
POR
TOMÁS G. MUÑOZ, Marbella
Libros: Nuestros
años
verde olivo
Autor: Roberto Ampuero
Editorial Planeta, 1999
El
goy informado
La
mayoría de los goyim* que escriben dentro de un marco cubano, sea
presente o pasado, padecen la misma enfermedad: mezclan términos que
el tiempo o la revolución enterraron y retratan un pasado con información
recibida de la época actual. Así vemos, por ejemplo, al señor
que en 1954 deambulaba por la "Avenida Máximo Gómez" y
de ahí se dirigía a "Centrohabana, " o el Country
devenido "Club de Campo." Son errores que restan credibilidad,
y que pueden hastiar al lector —qué respeto puede sentir por
un escritor que no se haya tomado el debido trabajo de penetrar en la historia.
Nuestros
años verde olivo se sale de esta media. El narrador, chileno, pletóricamente
desparrama chilenismos y cubanismos a lo largo de todo el libro, pero correctamente
los atribuye a los que los dicen. Salvo la pequeña —o grande,
según se vea— gaffe de que el Apóstol fue abatido
en "Entrerríos," Ampuero no se va por la borda como otros
colegas.
La
bien tejida historia describe las andanzas de un auto-innominato "chileno," "camarada," o "compañero," que
huye de Santiago poco después del 11 de septiembre de 1973, y se radica,
becado, en Alemania Oriental. Basta poco para que se enamore de Margarita
Cienfuegos, hija de un poderosísimo jerarca cubano, brazo largo de
Castro y terror de los demócratas que, como fiscal acusa y lleva al
patíbulo.
Margarita
y el chileno se casan, y ahí comienza la saga cubana del contrayente.
En una prosa llana, pero convincente, Ampuero esparce flash-backs por doquier,
lo que reafirma el estilo –como lo hacen las íntimas disquisiciones
del narrador. La novela acaba en lo que el narrador pretende que sea un principio,
y lo consigue: al leer la última página, se queda uno con el
deseo de buscar el Verde Olivo II, que ojalá Ampuero escriba
pronto..
* plural
de "goy," término hebreo para referirse al que no lo es.
Con el debido respeto, lo usamos para denominar a aquellos
que ni nacieron ni residieron en la Isla antes de 1959.
Septiembre
14, 2001
.................................................................................................................................................................................... |