 |
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
POR
EL DR. FIDEL HERNÁNDEZ, Madrid *
Cultura
de la diferencia
A
la mayoría de las personas nos gusta compartir con otras que sean
afines a nosotros. Buscamos aquellos que tengan valores, creencias y puntos
de vistas similares a los nuestros. Sin embargo, a pesar de esta tendencia
general a la búsqueda de similitudes, existen también individuos
que prefieren buscar en los otros puntos de vista, opiniones y valores
diferentes que permitan confrontar y enriquecer nuestros puntos de vista.
Esta actitud de confrontar con lo diferente, que casi todos pregonan como
su actitud, no es en la práctica la que mas se ejerce. Así,
se observan las fuertes confrontaciones de diversos grupos y las divergencias
de criterios en el plano político, social y religioso que ocurre
en Cuba. Incluso en las relaciones interpersonales vemos cómo determinado
grupo de personas excluyen a algunos individuos que no coinciden con sus
puntos de vista y que discrepan a veces de determinados preceptos del grupo.
Esto
tiene una extraordinaria vigencia en la Cuba de hoy donde los esfuerzos
gubernamentales y del Partido Comunista pregonan, detrás de su discurso
de unidad una sola idea. Esta idea, que aniquila y aliena la subjetividades
individuales, es la homogeneidad de pensamiento político como única
de arma de supervivencia laboral y social. El que se salga fuera de este
estructura morirá moralmente desangrado por los resortes del régimen.
La
intolerancia a lo diferente es tan vieja como la propia existencia del
hombre. Las sociedades se organizan en función de modas y costumbres
donde las personas se parezcan y no se diferencien. Sin embargo, hay individuos
que viven contentos con su diferencia. Lo diferente puede asustarnos y
ponernos a la defensiva. Todos somos diferentes y únicos y, para
asimilar esta diferencia, necesitamos un cambio de cultura de la convivencia
donde pasemos de ser seres de la homogeneidad a individuos de la diversidad.
Para ello, es necesario aprender en nuestra vida cotidiana una dosis mayor
de tolerancia a lo distinto, aprender a abrirnos a lo diferente y tener
menos miedo a las diversas ideas, ideologías, puntos de vistas históricos,
que procediendo de cualquier parte siempre puedan contener racionalidad
y sabiduría. Si no se produce un cambio de paradigma donde aprendamos
que la Cuba del futuro no puede ser otra que la que esté impregnada
de la cultura de la diversidad como condición esencial para una
sociedad democrática. Así, estaríamos mas dispuestos
a escuchar y a enfrentarnos a lo desconocido.
* Psicólogo
cubano invidente exiliado en Madrid
Noviembre
12, 2002
....................................................................................................................................................................................
|