Bola
de Nieve: el hombre triste que cantaba alegre
Michael Suárez,
desde Valencia Cubaencuentro , Marzo 28, 2003 Bola de Nieve:
el hombre triste que cantaba alegre. Un documental sobre Ignacio Villa
muestra sus aristas como cubano, negro, homosexual, santero, pro revolucionario
y sobre todo artista. Su director, José Sánchez-Montes,
habla para Encuentro en la Red. La primera referencia que José Sánchez-Montes
tuvo del músico cubano Bola de Nieve fueron unos discos facilitados
por amigos que conocían su admiración por la música
de la Isla. Supusieron que le gustaría, o jamás imaginaron
que de ese encuentro nacería un documental sobre tan atractiva
personalidad. "A partir de ahí empecé a interesarme
por él —admite el director español—. Bola
es algo que te impacta para siempre". La realización estuvo
a cargo de la compañía Ático 7, con sede en la
ciudad de Granada, en coproducción con Canal Sur Andalucía,
el ICAIC, Media 3.14 y el Canal 11 de la televisión mexicana. Hoy
por hoy ¿cuál es la repercusión real de la obra
de Bola de Nieve en el público español? Ahora mismo
en España, excepto para los intelectuales, Bola de Nieve es
un desconocido. No es ninguna casualidad que a lo largo de la literatura,
en biografías de escritores, en las canciones de los músicos
de España, hayan referencias a Bola de Nieve. Gente como Pedro
Almodóvar, Joaquín Sabina, Alfredo Bryce Echenique, Camilo
José Cela, Rafael Alberti... lo han mencionado. Creo que seguro
va a explotar en un momento determinado y la gente va a empezar a tener
interés por este personaje mundial. ¿Cómo
está concebido estructuralmente el documental? Bola de
Nieve: el hombre triste que cantaba alegre es un documental de 72 minutos
contado por amigos, familiares, conocidos y expertos en música.
Nos van narrando tanto la biografía de Bola como su forma de
ser, que para mi era fundamental para que él cantara y compusiera
como lo hizo. Empieza con una secuencia que llamamos "la muerte
del héroe", que es su multitudinario entierro en Guanabacoa.
Luego empezamos a contar su historia desde el principio hasta que llega
la revolución. Bola se adscribe a esa primera revolución
que era todavía vibrante e ilusionaba a la gente, y que es la única
que él conoció debido a su muerte en el año 1971.
A partir de ahí comenzamos a referirnos a otros elementos como
son su condición de negro en una Cuba que había postergado
a los negros y que seguía postergándolos; a su condición
de homosexual en una Cuba que siempre fue muy contraria a eso, e incluso
la revolución en sus primeros tiempos también lo fue. Él
navegaba en ese mundo con una cierta soltura y acabó siendo
un artista importante en la época de Batista y posteriormente
en la de la revolución. Me parece fascinante cómo ese
personaje consiguió sobrellevar y sortear todas esas dificultades. Algunos
creen que siendo más o menos excéntrico, como su coterránea
La Lupe, corrió mejor suerte que ella en sus relaciones con
el naciente régimen... La Lupe era maravillosa como intérprete
por el desgarro de sus canciones, que se parece mucho al del Bola.
Pero Bola la supera en el estudio y la investigación profunda
sobre la música cubana. Nos decía Helio Orovio —y
yo creo que es cierto—, que Bola era precursor del mambo antes
que Pérez Prado. Fue también precursor del feeling. Algunos
lo han identificado con el feeling, pero Bola es anterior al feeling.
La propia Marta Valdés se niega categóricamente a que
se le incluya en ese movimiento. Él es el precursor internacional
de canciones tan conocidas como La flor de la canela y La vie en rose...
Bola es mucho Bola. Es un icono absoluto. Edith Piaff decía
que nadie cantaba La vie en rose como Bola. Chabuca Granda le tenía
absoluta pasión, y la interpretación que él hace —amanerada
como dice Orovio, u homosexual como digo yo— de La flor de la
canela, es genial. En ese sentido es único, y yo creo que Latinoamérica
lo considera así. Lógicamente, yo creo que Bola fue mucho
más amoldado que La Lupe. Fue un "seguidista", una
especie de abanderado de la revolución. Viajaba por todo el
mundo: en Rusia cantó en ruso y en China en chino, tenía
fotos con Mao. Él era un pro-revolucionario muy declarado, y
de hecho, su enemistad con Reinaldo Arenas vino de ahí. Arenas
empezó siendo su amigo, pero luego acusó a Bola de ser "el
calesero del Partido". Bola se declaraba marxista, fidelista y
yoruba, o sea que era una cosa tremenda. Yo creo que eso se entiende
porque vivió los primeros años de la revolución,
en aquel mundo idílico en el que de pronto los negros pensaron
que iban a ser felices y a cambiar su estatus; los homosexuales —seguramente— pensaron
lo mismo. Él vivía prácticamente en una especie
de nube, donde se codeaba con Fidel y con todos los artistas internacionales
que iban a Cuba. En cambio, La Lupe venía del mundo de la calle,
de los patios, de los solares, y cantaba lo que vivía. Pero
Bola no vivía en ese mundo, Bola era "del mundo de los
VIPs". ¿En qué testimonios se basó para
armar el documental? Hay mucha gente interesante. Sobre todo
hay muchas entrevistas radiofónicas con Bola en Perú,
México y Cuba. Participa Helio Orovio, para mi un musicólogo
maravilloso, un personaje estupendo que conoce la música cubana
al dedillo desde lo afrocubano hasta el rap, absolutamente todo. También
Luis Carbonell, que fue amigo de Bola; una señora de la canción
cubana como Esther Borja y el músico y folclorista Lázaro
Ros. Entre los mexicanos está Vicente Garrido, y de España
Santiago Auserón, que ha trabajado mucho con la música
de Cuba. Luego hay un personaje que ya forma parte de lo privado que
se llama Israel. Era el maître del Monsignor, lo que se llamó el
Ché Bola en un momento determinado. Era un amigo muy íntimo
y especial para Bola, y forma parte del hilo narrativo de la segunda
mitad del documental. En cuanto a los archivos de imágenes
nos hemos quedado absolutamente sorprendidos, porque yo nunca había
visto a Bola de Nieve. Yo creo que casi nadie aquí lo había
visto. Lo comentaba incluso con Joaquín Sabina, que solo lo
conocía a través de fotografías. Yo empecé a
investigar en el archivo del ICAIC y encontré unos fragmentos
breves que venían de la maravillosa película Nosotros
la música, de Rogelio París. Eso era lo que había.
Pero encontré en la televisión cubana muchos archivos,
incluso algunos inéditos. Investigué en la filmografía
en la que aparecía Bola y encontré siete películas,
tres de ellas en México, una en Brasil y otras tres en Argentina.
Encontramos un material de muchísima calidad. ¿Cómo
se ha concebido el ciclo de exhibición? El documental
empezó con muy buen pie y mucha fortuna porque nos invitaron
a clausurar el Festival de Cine Latino de Nueva York, y le gustó a
la gente. Como diría Bola, no nos tiraron hollejos de naranja
ni nada de eso. Si todo va bien, el documental se verá prácticamente
en eventos de todo el mundo: La Habana, Granada, Málaga, Madrid,
Sao Paulo, Montreal, San Francisco, Los Ángeles, México,
Perú, Uruguay... Al menos un recorrido de un año. |