S E C C I O N E S
Nosotros
About us
Contáctanos
Enlaces - Links
Suscríbete
Buscar - Search
Jorge Edwards anuncia continuación de Persona non grata

Mauricio Vicent, desde La Habana
La Tercera, Chile, Abril 20, 2003

Jorge Edwards : el autor de « Persona non grata » anuncia continuación de su libro, y dice que en la nueva obra revelará varios hechos que le sucedieron tras su salida de Cuba en 1971.

Hace unos seis o siete años, Gabriel García Márquez le contó una anécdota a Jorge Edwards que aún lo hace reír de buena gana. Estaba el escritor colombiano en una reunión de alto nivel de Fidel Castro con funcionarios de su gobierno. Todos se quejaban de lo mal que estaban las cosas. Con el rostro sombrío, el comandante iba escuchando la interminable lista de problemas que afectaba al antes llamado paraíso socialista... en la agricultura, en el empleo, en la ciudad. Nada parecía funcionar en la isla. “¡Ah!", dijo de pronto, cansado de tantas desgracias, Castro. "¡Entonces Edwards tenía razón!".

Edwards, como se sabe, fue uno de los primeros intelectuales latinoamericanos de primera fila que se distanció del proceso cubano. En 1971 llegó a La Habana con la importante misión de reanudar las relaciones diplomáticas entre la Isla y Chile, donde recién había asumido Salvador Allende. Pero luego de tres meses debió partir, prácticamente expulsado por el régimen castrista. La experiencia quedó registrada en “Persona Non Grata”, su libro más exitoso y el que mayores dolores de cabeza le ha causado, desde amenazas físicas hasta acusaciones como la de Ariel Dorfman que lo tachó de "agente de la CIA".

Treinta años después de su aparición, Edwards piensa escribir una suerte de Persona Non Grata II. "Quiero hacer un libro sobre ese libro. Es decir, mirarlo desde la perspectiva de hoy y contar muchas cosas que no he contado, que me pasaron en Cuba y después de la publicación del libro. Porque recibí vetos, pero también grandes apoyos como el de Octavio Paz", explica el narrador. De esta forma, el ganador del Premio Cervantes se refiere al creciente aislamiento intelectual que vive Fidel Castro, luego de que figuras como José Saramago y Eduardo Galeano, hasta hace poco incondicionales suyos, criticaran esta semana al régimen castrista por los recientes fusilamientos.

¿Qué piensa del giro que ha dado José Saramago al criticar a Fidel Castro, luego de ser uno de sus últimos aliados intelectuales?

Me alegro de que Saramago haya cambiado. Yo estuve con él en Oporto en 1998, en una reunión de escritores paralela a una cita de jefes de Estado. Estaba Fidel Castro y yo observaba cómo Saramago, que tiene sus años ya, corría y llegaba todo sudoroso detrás de Castro, y parecía un chico persiguiéndolo. Yo pensaba que Saramago, a quien le tengo mucha simpatía, debería escoger mejor sus amistades.

¿Por qué se tardó tanto Saramago en cambiar de opinión sobre Cuba?

Quizá la dureza que ha tenido Saramago sobre este tema, incluso su estalinismo, viene de su experiencia bajo la dictadura de Salazar, que fue terrible. Pero yo pienso que Saramago en los últimos años ha conversado con mucha gente. Y es imposible que un hombre como él, enfrentado al mundo contemporáneo, trague las ruedas de carreta que tiene que tragarse hoy un castrista. Saramago dice hasta aquí llego, es decir hay una acumulación de cosas con las que estuvo en desacuerdo que llegan a un punto que no se puede soportar. Es una curiosa reacción.

¿Qué le parece el contraste entre la posición de Saramago y el silencio de escritores chilenos como Volodia Teitelboim?

Volodia Teitelboim no tiene esta experiencia de mundo que tiene Saramago. Un comunista francés o italiano jamás reaccionaria con el silencio de Volodia.

Otros escritores chilenos tampoco han censurado los fusilamientos...

Se quedaron mudos y van a seguir mudos. Y después Fidel Castro va a fusilar a todos sus ministros y van a seguir mudos. Yo creo que aquí se demostró una cierta senilidad de Fidel. Porque Fidel es astuto y sabe manejar su imagen internacional, provocar simpatías en algunos sectores, lo que hace Fidel es dividir... Lo hace bien, pero en este caso se equivocó. Y se quedó en evidencia, sin la hoja de parra, en pelotas.

¿Hubo servilismo entre los escritores latinoamericanos frente a Fidel Castro?

En muchos casos. Ningún escritor quería rechazar una invitación a Cuba. Desde los que se querían fabricar una imagen política a los que simplemente querían pasarlo bien. Recuerdo un pintor que iba a Cuba y me mostró un maletín, adentro había perfumitos, jaboncitos, medias de mujer. "Cada una de estas cosas es un polvo que me voy pegar con una cubana", me dijo. Esa era la motivación del viaje. Pero también había gente muy bienintencionada como Julio Cortázar.

Neruda fue diferente...

Neruda era una de las bestias negras del régimen. El peor enemigo de un régimen comunista es un hombre de izquierda, que los puede atacar desde la izquierda. Saramago pasa a ser el tipo más peligroso para ellos ahora. Si te habla Saramago contra Cuba te convence, si habla Joaquín Lavín no significa nada. Bueno, además Lavín se va a abrazar con Fidel.

¿García Márquez es el único escritor de peso que se mantiene junto a Castro?

Yo he conservado una relación amistosa con él, cada cierto tiempo cuando coincidimos en una ciudad almorzamos juntos, y hablamos algo de este tema, no mucho, porque trato de no molestar, pero el tema sale. Yo lo noto callado, sospechosamente callado. Yo sé que a él le afectó el tema de Ochoa, él era amigo de Ochoa. Trató de hacer algo con Fidel Castro. Fueron a pedirle ayuda incluso gente de la familia de Ochoa, pero no pudo hacer nada. El se fue al día siguiente de Cuba, cuando supo que iban a fusilar a Ochoa y ha vuelto poco. Pero Vargas Llosa la última vez que estuve con él me dijo lo siguiente: "Nosotros hemos perdido rotundamente nuestra batalla con Fidel. Hasta Aznar se pone bien con él, todo el mundo se pone bien con él".

Imprimir este artículo. En "Archivo," "Configurar página", establezca los márgenes izquierdo y derecho en 0.15 pulgadas.