ENTREVISTA AL ESCRITOR CHILENO
ANTONIO SKÁRMETA : POR MUY TRISTE
QUE SEA UNA HISTORIA, LA ESCRITURA ES SIEMPRE ALEGRÍA
Por
Sonia Doménech, desde Barcelona
Octubre 17, 2003 (de La Razón, Madrid )
El autor chileno explica
las claves de «El baile de la victoria»,
ganadora
del Premio Planeta 2003.
Antonio Skármeta mostraba ayer la mejor de sus sonrisas.
No le importaba que
el sueño, después de haberse proclamado vencedor
de la 52 edición del Premio
Planeta con «El baile de la victoria», o las
incesantes preguntas sobre la
obra, se repitieran hasta la saciedad. Como bien dijo al recoger
el prestigioso
galardón ante más de mil invitados, «lo importante
es que voy a llegar a cientos
de miles de lectores». Lo hará con una historia
de ritmo trepidante, con tres
personajes protagonistas pero muchos secundarios, que ofrecen
la visión que
tiene su autor del Chile de hoy.
Antonio
Skármeta
(Antofagasta, 1940) ha querido dedicar la obra con la que ha
ganado el Premio Planeta a su «tridente» de
escritores: Jorge Manrique, «autor al que admiro
por sus textos de extremada pureza y transparencia»; Erasmo de
Rotterdam, «por
su actitud humanista pero centrada en la experiencia de la
vida»; y
a Nicanor Parra, «nuestro antipoeta».
No obstante, tampoco se olvida
de Pablo Neruda, «un embajador de mi país,
cuyos versos recita gente que no
sabe leer». Su Chile natal está más vivo
que nunca en El baile de la victoria,
novela que saldrá a la venta el 30 de octubre con una tirada
de 210.000
ejemplares.
Ubicar la acción en el Chile de hoy, ¿es una evolución
de su carrera en
la que ha escrito sobre el golpe, la dictadura y el exilio?
No es tanto una evolución lógica sino más
bien las imágenes que ví al
regresar a Chile. Yo no tengo una actitud pragmática
ante la escritura, son los
personajes los que se rebelan. Además, El baile
de la victoria tiene la
particularidad que es mi única novela ambientada
en el Chile de hoy; recojo temas de
mi carrera, pero también otros que son de estricta
actualidad.
Deme un ejemplo...
Sobre
Chile se dice mucho «gesto de los militares»,
refiriéndose a que se
han ordenado democráticamente, pero la palabra «gesto» no
tiene nada que ver
con temas legales o jurídicos, sino que apela
a una cierta humanidad que, de
momento, está ausente en el país.
Sin embargo, usted remarcó que no es una novela política
al recibir el
premio. ¿Me equivoco?
Es una historia de amor y de amistad. Es una novela que
he escrito en un
año, con gran alegría e ilusión porque
ha sido una manera de recuperar mi
Chile coetáneo. Mis dos últimas novelas, La
boda del poeta y La chica del trombón debían desembocar en una tercera que sucedía
en Nueva York. Hice una primera
versión, pero ocurrieron los acontecimientos del 11 de septiembre
y dejé esa
obra reposar porque quiero regresar a Nueva York
para que crezcan allí los
personajes. Cuando la dejé, volví a Chile y me aboqué a
la escritura de una novela
que inserta completamente mi mundo narrativo.
Está emocionalmente
conectada
con El cartero de Neruda, pues voy por el mundo
con un manojo de personajes a
los que propongo nuevas situaciones.
¿ Son esos los tres protagonistas
de El baile de la victoria?
Son dos hombres y una mujer. Uno de los hombres es un
joven humillado,
que sale de la cárcel con deseos de dar un gran
golpe que le deja otro preso
como herencia. El otro es un experto y deben combinarse
para dar un gran golpe.
Ambos viven en condiciones muy precarias, pero
se lo toman con humor, son
impulsivos, románticos. Comienzan a quererse y sentirse,
y están planeando el golpe
cuando un acontecimiento empieza a perturbar
su plan.
¿
Qué es lo que ocurre?
Conocen a una bailarina, que es hija de un detenido al
que ejecutan, y su
ausencia ha dejado luto en su casa. Además,
esta chica siente un gran amor
por las artes, es muy libre, visceral y en el Liceo
lamentablemente se encuentra
con unos profesores hostiles, que consideran
las artes de una forma gélida.
Cuando los tres se conocen, comienzan
a
aflorar los sentimientos y el sentir
les da fuerza para hacer una hazaña
mayor.
¿
Cree que la literatura chilena es triste o nostálgica?
En El baile de la victoria no hay ningún rasgo de
nostalgia, hay
personajes que están heridos porque su vida no está en
plenitud. Están desamparados
en
el Chile actual... son jóvenes,
que tienen una herencia de dolor
y tienen
unas grandes ansias por alcanzar la
plenitud.
Suena muy reconfortante...
Por muy triste que una historia sea, para mi el acto físico
de la
escritura está ligado a un sentimiento de alegría.
Utilizo una prosa donde prima la
ironía, el gusto por el
lenguaje. No puedo negar que escribir
me hace
feliz y
aspiro a que la novela se impregne
de eso.
Su exilio y su labor como
diplomático en Alemania, ¿le
han influido a la
hora de imprimir carácter
a los personajes?
Todo influye. Durante la dictadura
elegí como lugar de
exilio lo que se
llamaba Berlín Occidental. Cuando llegué, había
un gran respeto y amor a quien
iba
como exiliado chileno. No tenía más
que un par de camisas, pero me
aplaudieron a la llegada. Fui conociendo
a gente en Alemania, que luego
fue tomando
roles en la política y cuando Ricardo Lagos me ofreció ser
embajador fue para mí un honor inconmesurable, sabía alemán bastante bien
y la mayoría de diputados
eran personas con las que me trataba.
También
me he encontrado con personas que
aún ahora lloran lo que pasó en Chile porque Pinochet
todavía crea un debate
intenso.
¿
Participará en el centenario del nacimiento de Neruda
en 2004?
Se están preparando muchos actos y ayer mismo (por la
noche del
miércoles) me propusieron llevar
a teatro El cartero de Pablo
Neruda para
presentarlo
en un campo de fútbol. Habrá muchos
actos.
¿
Cuánto le debe a Neruda?
Creo que en el mismo porcentaje que a los escritores
que admiro.