Residuos
de la Izquierda
Por Wenceslao Cruz, desde Madrid
Diciembre 4, 2003
En
el Ateneo de Madrid, la Presidenta de Nueva Izquierda y diputada
en la Asamblea de Madrid, Cristina Almeida, presentó el último
libro de la periodista Lissette Bustamante: Jineteras. No pudo
ser puntual debido al retraso del avión que la traía
de Cádiz, pero a su llegada a la Sala recibió una
calurosa acogida por parte de los exiliados cubanos allí presentes.
La
abogada andaluza, ex miembro de Izquierda Unida (IU), quiso
solidarizarse de esa forma con la realidad que actualmente sufre
el cubano y en especial las mujeres. Su comprensión y
cariño hacia las Jineteras contrastó con
la vergüenza sentida hacia sus propios conciudadanos, que
viajan a Cuba para aprovecharse de la situación pésima
padecida por los cubanos desde hace 45 años.
Ante la advertencia
de algunos de los presentes de ¿cómo la verían
ahora sus compañeros de la izquierda española?
dejó claro que le iba a traer algún que otro problema
pero se sentía en la obligación de responder ante
cualquier injusticia. Los presentes en el acto le hicieron ver
su valentía ante los comentarios futuros que le “arrojarán” los
más reaccionarios.
No
menos importante fueron las intervenciones de la filóloga
y escritora francesa Juana Salabert, finalista del Premio Nadal
en 1996 con la obra «Arde lo que será». Sus
referencias a Vázquez Rial y su libro «La Izquierda
Reaccionaria» resultaron reveladores en cuanto a los matices
y divisiones dentro de la Izquierda actual. Su discurso fue aún
mas crítico y señaló sin rodeos, como máximo
responsable de la desgracia cubana, al dictador.
Cristina
Almeida, quizás con cierta ingenuidad, se brindó a
servir de puente de diálogo con la dictadura. Algo que denotó cierto
desconocimiento del carácter del tirano y su negativa
constante a escuchar. Las referencias a la Cuba antes de Castro
fueron imprecisas y hacían ver como la sociedad española
ha sido víctima de la propaganda y mentiras de Castro.
En resumen, fue un acto valiente por parte de representantes
de izquierda.
Para
la izquierda reaccionaria española
la actitud de una izquierda moderada, no fanática; rebelde
no oportunista, estará siendo contraproducente. La izquierda de
Llamazares intenta hacer creer que representan ciertos valores
pero se contradicen cuando apoyan a tiranos como Castro. Sus
actos hacen que no se conviertan en la fuerza o energía
que mueve la izquierda, sino el residuo tóxico y contaminante
de un pasado que no han podido reciclar y adaptar a los nuevos
tiempos.
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