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Traducido
y editado por Tomás G. Muñoz *
Oriana
Fallaci entrevista a Oriana Fallaci
Un
comentario:
La
periodista y escritora Oriana Fallaci se apaga poco a poco,
devorada por un cáncer que no
acaba de dar
su última estocada. De rancia estirpe antifascista,
es rabiosamente anticomunista [perdió su
primer empleo de repórter en un diario de su Florencia
nativa al negarse a escribir flores sobre Palmiro Togliatti,
el dirigente comunista italiano], pero también anti-Pinochet,
anti-Arafat y anti todo lo que que huela
a imposición,
a la mentira maquillada de verdad. Pero, se engaña
quien la tache de liberal. La Fallaci es
"libertaria," moderna
Quijote-Mastro Cecco que en faldas o vaqueros,
da igual, va por el mundo desfaciendo
entuertos,
sin etiquetas
confesionales, políticas o filosóficas. En el
México de 1968, herida y dada por muerta, la rescatan
entre un montón de cadáveres durante la asonada
de Tlateloco...
A caballo entre Florencia y Nueva York, los episodios del 11-S la
llevan a escribir La Rabia y el Orgullo en 2002. Vuelve
en 2004 con La Fuerza de la Razón, ambos best
sellers, y ambos con un apasionado contenido anti-islámico.. Aparte
de sus numerosos reportajes, ha escrito Nada, y así sea [1969];
Un Hombre [1974], Entrevista con la Historia [1974],
Carta a un niño que nunca nació [1975] e Inshallah
[1990].
Reproducimos
a continuación su auto-entrevista,
aparecida en el milanés Corriere della Sera en
agosto pasado. Esperemos
que no sea la última...
“Haremos una entrevista política, amiga mía. ¿Lo
sabe?
Tal
vez Oriana Fallaci sea la única persona en el mundo
con la capacidad de entrevistar a Oriana Fallaci. La única
persona que la escritora halle suficientemente preparada
y seria para transmitir su pensar correctamente, sin disfraces,
sin sucesivas turbaciones y quejas. Así nace esta entrevista,
del género de las “entrevistas imposibles,” pero
con una distinción fundamental: es la entrevistada quien
escoge a la entrevistadora. En el ámbito de que “todo
es posible,” no sólo se escoge a sí misma,
sino que escoge “los mejores años.”
“Usted, dice Oriana Fallaci a su entrevistadora, pertenece
a mi pasado. Yo pertenezco a mi presente. Si los mezclo, sufriría
traumas para los que no estoy preparada.” En suma, se
confía a una entrevista, tal vez la última, a
la Oriana Fallaci de Entrevistas con la Historia, con el duplo
objetivo de cerrar el ciclo y de entrar in extremis en la Historia
escrita por las personas más significativas de la segunda
mitad del Novecientos que han compartido, aparte de la época,
el hecho de dejarse entrevistar por Oriana Fallaci. Así sea
que, dice la entrevistadora, “esta entrevista no tendrá nada
en común con aquellas que hacíamos a los poderosos
de la tierra.”
Partiendo
de su propio mal, el tumor que ha golpeado sus vías
respiratorias y que extiende sus tenazas en “Italia,
el Occidente, Europa,” la escritora recorre los
temas que ha desarrollado en el pasado más reciente, que la
fecha del 11-S separa de los hechos que pertenecen al pasado
más remoto.
Sobre
las torturas en la cárcel de Abu Graib, que evidentemente
le crean alguna turbación, afirma: “Quería
dejar mi casa en Nueva York y devolver a Rumsfeld mi Permanent
Resident Card.” La diferencia entre la Derecha y la Izquierda
no existe más: una única tropa que combate contra
sí misma. La Derecha obscena, la Derecha reaccionaria
y obtusa, feudal, no existe más en Occidente: gracias
a Dios. O existe solamente en el Islam. Es el Islam. De los
mensajes de estima y de reconocimiento que le llegan, se asombra: “Caramba,
pensaba que la inmensa mayoría de los italianos eran
fans de Alberto Sordi, y sin embargo…”
A
la pregunta, “¿A quién vota?” responde: “No
me identifico con ninguno, y no delego a nadie la ardua tarea
de representarme.” “¿Y si le ofreciesen
un escaño de senadora vitalicia?” “Impensable.
Inconcebible. Ciampi [el Presidente de la República]
prefiere a Mike Bongiorno o Stefania Sandrelli.”
“Usted
gustaba de Berlinguer [Enrico, Secretario del
Partido Comunista Italiano – PCI, del 1972 a 1984], eso
se sabe.” “Me gustaba, sí.” “¿Conoce
a Fassino [el actual Secretario de Demócratas de
Izquierda, nuevo nombre del PCI?” “… un
jovencito largo largo y seco seco […], una de cuyas entenadas
se acostó con
Carlo Alberto?” “¿Pero no hay
realmente nadie de la Izquierda que le traiga alguna fe?”
“Me
temo que no. […] y esto sin contar los errores
y las faltas que por otra parte me desalientan y que de hecho
me indignan.” “¿Por ejemplo?” “… el
hecho de que no hayamos tenido los cojones de dar un funeral
de Estado a Quattrocchi [rehén italiano trucidado
por una banda de la resistencia iraqí].”
Sigue
una recua de caracterizaciones de personajes escogidos entre
las tropas
de la Derecha. “Lo que lleva directamente
a Berlusconi [presidente del Milan y controvertido Primer
Ministro]”
"Nunca he apoyado a Berlusconi, y seré siquiera
su Maramaldo” “¿En
su opinión, cuál sería su principal error?” “El
hecho de que, creyéndose un genio […] casi siempre
se rodee de personas que no valen un rábano […] Un
buen asesor lo tenía […] era Giuliano Ferrara
[Director del periódico Il Foglio” y, por afirmación
propia, “colaborador de la CIA.”
“He
conocido a más hombres poderosos que todos
los que haya conocido [Berlusconi] y puedo asegurar que de
cada diez, cinco eran unos pobres comemierdas.” Oriana
Fallaci deja a salvo sólo a Jomeini, Deng Xiao Ping,
Golda Meir y [“tal vez”] Indira Ghandi. Mientras
tanto, los líderes verdaderos de nuestra época
son solamente Karol Wojtyla e Bin Laden. George W. Bush “no
es un águila,” John
F. Kerry [candidato a la Casa Blanca] es un pequeño
Carlo Alberto de Colorado.”
En
cuanto a las organizaciones internacionales, la Unión
Europea se trata de un “club, voluntad de los jefes de
este continente, o sea Francia y Alemania. Olvida
la Sra. Fallaci las raíces italianas en Europa, nacidas
del Manifiesto de Ventotene [1941, una especie de biblia
sobre la unidad europea],
de una supernación, de un superestado en el que se hablan
una veintena de idiomas, aunque sólo cuenten el francés,
el alemán y el árabe.” Sobre las Naciones
Unidas,”¿ qué haya jamás hecho
sino derrochar miles de millones y vivir de la renta con las
palabras
Paz y Humanitarismo? […] Del resto, la ONU nunca condenó el
antisemitismo que plaga a Europa.
¿”Alguna
vez se le ocurre cambiar de parecer?” “… en
el tema de justicia social, no lo cambié […] nunca
podré alinearme en un equipo de fútbol que se
llama Derecha.”
Hay
quien ve en los libros más recientes de Oriana
Fallaci, que tienen un seguimiento fantástico y gloriosos
resultados de venta un ataque a Europa, orquestado por una
mano oculta.
Puede ser.
Nosotros,
en esta entrevista, vemos la tentativa extrema de un artista
que
no quiere morir del todo. Como Luca Signorelli
en la Catedral de Orvieto, que se autorretrata junto al Angélico
en una esquina del fresco Historia y prédica del Anticristo,
o como Mozart, gravemente enfermo y solo, que dictó su
Réquiem a quien pasa por haber sido su peor enemigo,
el músico y compositor Antonio Salieri. Pero con mayor
ligereza. La muerte, después de todo, da miedo, pero
es como el león de Hailé Salassié, Emperador
de Etiopía: se nutría de carne, rugía,
pero la gente no la comía.
El último personaje entrevistado en en ciclo de la
Historia vivida y reportada por la periodista Oriana Fallaci
es un símbolo de la época en que vivimos. Sombra
de sí mismo, golpeado por un padecimiento terminal,
arraigado en recuerdos heroicos, a ideas contradictorias y
a juicios que con el tiempo devienen prejuicios, está enfermo
de un envidioso rencor que se adivina venir de un pasado prometedor,
salpicado de desilusiones, y transformado en una vejez sin
esperanza. Pero con la dignidad y la fiereza que provienen
de un origen libertario, culto, despreciante, y, en el fondo,
anárquico y muy… florentino.
¿Por
qué ir a buscar a un pobre diablo que se sienta
en el trono de la autoridad política? ¿porque “se
sacó la lotería,” un “pobre comemierda,” una “nulidad” como
Chirac o Schröder, cuando se puede ir al bar de la esquina
y obtener el mismo o mejor resultado? De hecho, ¿por
qué no hacer todo en solitario y recoger las declaraciones
espontáneas sobre ella misma, de la viva voz de la protagonista
de su propia vida?
En palabras de Oriana Fallaci, es lo mismo.
Octubre
15, 2004
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