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Por Aníbal Romero, desde Caracas
Libros: "Neopopulismo y neopatrimonialismo, Chávez y los mitos americanos." (Ed Universidad Metropolitana, 2004)
Entre los recientes estudios sobre el proceso político venezolano se destaca por su originalidad y lucidez el de Enrique Viloria. Con rigurosidad y acierto Viloria señala el elemento mítico como parte esencial del experimento bolivariano, y pone de manifiesto el vínculo de la revolución con las visiones de la edad de oro, el Dorado y el agrarismo utópico, entre otras, todo ello centrado en la personalización del poder y la conversión del país en patrimonio del caudillo, un personaje destinado, de acuerdo con la mitología que nos permea, a redimir la nación.
El libro de Viloria es agudo, denso, y apunta hacia cuestiones cruciales de nuestro devenir como pueblo. Uno de los logros fundamentales de Hugo Chávez, desde el punto de vista del pragmatismo político, ha sido recubrir su actuación con un ropaje mítico, y proporcionarle a su desempeño una estrecha conexión con los espejismos tradicionales de nuestra cultura populista de izquierda. De igual manera, Chávez se ha enlazado con la figura de Bolívar, despojándola de cualquier complejidad y reduciéndola a los simples rasgos de la historia para niños que maneja la mayoría de venezolanos, y ha identificado su revolución con una nueva Independencia.
En este marco de mitologización del presente histórico, la llamada Cuarta República ha sido convertida en "edad de hierro", frente a la que se contrasta una futura "edad de oro" que será presuntamente la culminación del proceso. En el camino, el país entero ha sido reducido a patrimonio personal del caudillo-redentor, un personaje cada vez más alejado de las realidades mundanas, cada vez más separado de las empobrecidas raíces que le vieron surgir, y entregado a cumplir un papel que trasciende los límites patrios para insertarse en un marco epopéyico global.
En su estudio Viloria parte del análisis teórico del concepto de mito, relevante como sustentación de lo que sigue. Luego discute el neopopulismo bolivariano y su utopía, con interesantes secciones sobre —por ejemplo— el valor simbólico de las fechas y la vestimenta como símbolo político.
Posteriormente el autor considera el neopatrimonialismo chavista, el nuevo Dorado y la economía venezolana, y aborda cuestiones concretas como el programa Aló Presidente y las Misiones presidenciales, indicando el modo en que Chávez intenta encarnar mitos ancestrales de nuestra cultura popular.
Con tino e ironía Viloria inserta al final de su libro el texto de una carta, enviada por Cristóbal Colón a los Reyes Católicos en 1493, en la que describe su arribo a la "Tierra de Gracia", hoy Venezuela, y en la que afirma en torno a los nuevos lugares que ha visitado que: "yo muy asentado tengo en mi ánima que allí donde dije, en Tierra de Gracia, se halla el Paraíso Terrenal". Eso piensan no pocos revolucionarios: que Venezuela es el Paraíso, sólo que mancillado por descarriados oligarcas, a ser destruídos por su perfidia.
Resulta aleccionador descubrir esa parte de nuestro imaginario colectivo moderno, deslumbrado por la riqueza petrolera, sumido en una visión heroica, simplista y distorsionada de la historia (en especial de la Independencia), fragmentado por las constantes rupturas constitucionales, y arrojado a un torbellino mesiánico que recurrentemente acaba en frustración. El libro de Viloria es un llamado de alerta. Con sutileza, el autor nos anuncia que la mitología revolucionaria repite una historia conocida, y augura un amargo final para una sociedad incapaz de enfrentar la realidad y propensa a perderse en sus sueños.
La mitología de la revolución bolivariana tiende a hacerse pura retórica a medida que la brecha entre las realizaciones y las palabras se agiganta. El mito de una revolución de hombres y mujeres virtuosos, sacrificándose por el interés colectivo, cede su lugar a la realidad de una agobiante corrupción, del enriquecimiento súbito de una nueva clase privilegiada, del poder ejercido sin limitaciones ni controles por un grupo depredador, cuyo radicalismo izquierdizante chapotea sin remedio en un pantano de abusos y arbitrariedad.
Con su nuevo libro Enrique Viloria lleva a cabo un aporte significativo para la comprensión de los tiempos de mengua que vive Venezuela. Por ello debemos estarle agradecidos.
Diciembre 31, 2004
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