|
Por Karmentxu Marín, desde Madrid
Entrevista a Bebo Valdés
Con 86 años y siete hijos, saca un disco, “Bebo,” de canciones cubanas tocadas al piano. El cine le gustó siempre, pero en los últimos 20 ó 25 años ha ido poco: “La Película de Candeal,” La Niña de tus ojos,” de Trueba.” Se acuesta temprano, a las siete o las ocho de la noche. Y dice: “Sólo le pido a Dios que no me postre en una cama. Ahora, estuvo en Madrid el pasado martes 12 de abril, donde tocó en el Teatro Real.
KM: En su nuevo disco, habla de nostalgia. ¿Qué se le ha ido?
BV: El mundo en que nos criamos. Una manera diferente de ser, una manera diferente de comer y de estudiar. Por mi parte, además, una forma de hacer la música cubana.
KM: ¿Qué imágenes guarda de Quivicán, su pueblo?
BV: Fue donde nací y me crié, donde nacieron mi padre, mi madre, mi hijo Chucho. Fue donde yo fui feliz toda mi vida.
KM: ¿Qué es la felicidad?
BV: Para mí es cuando la persona es inocente, no tiene maldad. Lo más puro que hay en la vida es un niño.
KM: ¿Qué recuerda de las noches en los cabarés de La Habana en los 50?
BV: El Faraón fue el primero en el que yo toqué. Yo tenía los problemas de conservatorio, pero ahí me encontré con la universidad de la calle. Fueron los mejores tiempos de La Habana, mi juventud.
KM: Es verdad que no tocaba para los gángsters, pero no conozco lugar donde no los haya…
BV: Se dice que donde hay un casino, es de ellos. Yo toqué para ellos, y me hicieron muchos regalos. Se dice que si no te metes en lo que no te importa, sigues adelante.
KM: Era una bala perdida…
BV: Yo nunca fui tan así como dicen, no. Si, he tenido mis cositas, pero no como otra gente. Yo nunca fui borrachón, aunque tomaba, y fumaba también.
KM: ¿Cuántos hijos tiene?
BV: Siete. Y todos los que yo sé que son hijos míos están reconocidos.
KM: ¿Qué aprendió de su tía espiritista y santera?
BV: Mucho. Por lo menos, entrar en el conservatorio y conocer a Sindo Garay. De la santería no mucho, pero me gusta, porque tiene una faceta muy irónica.
KM: Su tía santera dijo en un trance: “Este niño va a ser un gran violinista.” ¿Por qué la traicionó?
BV: No, yo no la traicioné. Mi madre fue a un baile con papá, y me pusieron cerca de Antonio María Romeo, que era el que tocaba el piano, y dice que me pasé toda la noche ahí. Al otro día me levanté, use unas piedras en el suelo y empecé a tocar y cantar los danzones. Mi madre se interesó. Se lo debo a ella.
KM: ¿Ha tocado muchas teclas en su vida?
BV: Yo le diría que muchos pianos diferentes, y cada piano tiene 88. Y, como decía un amigo mío, hasta los pianos son racistas, porque son 52 blancas y 36 negras (ríe).
KM: ¿Qué es la sabrosura?
BV: La sabrosura es una cosa que es sabrosa. Cuando conversas con una mujer y estás muy cerca de ella. Y cuando se baila. Y sabrosa puede ser también una comida, o una hembra…
KM: Usted, mucho tocar, pero no sabe bailar. ¿De verdad que es cubano?
BV: Si, si, por qué no. De los músicos, generalmente, no son muchos los que saben bailar. Porque tú te pasas toda tu vida tocando para que otros bailen.
KM: ¿Y nunca se le van los pies?
BV: Bueno, eso es el ritmo, que uno lleva dentro. Eso es sentimiento.
KM: ¿Al conocer a Fernando Trueba se le apareció la Virgen?
BV: Sí. Cien por cien. Es un hombre fuera de serie.
KM: Por cierto ¿cuál es su Virgen favorita?
BV: La Caridad del Cobre, la patrona de Cuba. Pero yo no soy hijo de ella.
KM: Qué me dice…
BV: Porque en la religión yoruba, o arará, soy hijo de Babalú, Ayé, Afimayé. En la religión católica es San Lázaro. Me lo han dicho los orixás.
KM: Empezó a tocar el piano a los nueve años. ¿Está seguro de que el teclado no es una parte de su cuerpo?
BV: El piano no es mi cuerpo. El piano soy yo. Para mí la música es espíritu.
KM: Dijo que Fidel “es la joya más preciosa de los jesuitas.”
BV: Él estudió ahí y salió un hombre sumamente inteligente, porque eso no se puede negar. Un abogado de alta clase.
KM: ¿Querría volver a Cuba?
BV: Bueno, si cambia el régimen pueden quedarse todos los que están, pero que el régimen cambie totalmente.
KM: ¿Usted se siente gusano?
BV: Bueno, gusano porque a todos los que nos fuimos nos decían gusanos. Ahora no, ahora me dicen ciudadano.
KM: ¿Qué le queda por hacer?
BV: Nada. La eutanasia.
* Para El País (Madrid) / Abril 17, 2004
...............................................................................................................................................................................................
|