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Por el Prof. Félix José Hernández, París
Libros: El magnífico, por Juan Vivés
Editorial Hugo et Compagnie, Paris (2005), 310 páginas
Es un libro autobiográfico escrito por un ex seguroso cubano, bajo el seudónimo de Juan Vivés.
A lo largo de sus 301 páginas, se pueden leer innumerables anécdotas y aventuras del autor sobre sus 20 años de dolce vita en los bares, cabarets y hoteles de lujo, principalmente el Havana Riviera y el célebre Habana Libre —ex Havana Hilton— de San Cristóbal de La Habana, y en varias capitales de su exodiado mundo capitalista.
Prácticamente todos los galos de origen cubano lo están leyendo, sobre todo después del bateo del sábado pasado en el programa de la TV francesa, out le monde en parle (Todo el mundo lo comenta), donde el periodista y animador Thierry Ardisson, lanza a la pista personalidades con puntos de vista diferentes sobre temas candentes de actualidad.
El debate fue entre un Vivés, cuyo look sigue siendo el de un seguroso, pues sólo le falta la guayabera con los puros habanos en el bolsillo, e Ileana de la Guardia.
A Ileana la conozco personalmente, es una chica bella, elegante, inteligente, refinada, que de seguro mi madre hubiera calificado como: una muchacha de las de antes. Ileana y su esposo Jorge, forman la pareja cubana de más glamour de la comunidad exiliada en la Ciudad Luz. El combate de esta chica por salvar de una muerte ³por suicidio² o ³infarto² a su tío Patricio, es notable. Por ese motivo fue el enfrentamiento, cuando Vivés en su libro acusó a Patricio de la Guardia, de haber asesinado el 11 de septiembre de 1973 en el Palacio de la Moneda de Santiago de Chile, a Salvador Allende, obedeciendo las órdenes de El Comandante en Jefe.
Lo mismo asegura Daniel Alarcón Ramírez, (Benigno), uno de los tres sobrevivientes de la guerrilla boliviana de Ernesto Ché Guevara.
Como no soy juez, ni tengo pruebas a favor o en contra de lo escrito y dicho por estos dos señores, ex-miembros de la Oligarquía Roja de Cuba, estimo que si las terribles acusaciones contra Patricio de la Guardia son ciertas, lo acaban de condenar a muerte,( y que Chávez ponga sus barbas en remojo), pero que si son una infamia, le salvaron la vida.
A Benigno lo conocí y tuve oportunidad de conversar con él, cuando Florita y Gustavo, una pareja de amigos cubanos, dieron una fiesta en su restaurante parisino, para celebrar los 25 años de Libertad. Lo vi como a un campesino que sin haber realizado estudios superiores, poseía una facilidad extraordinaria para explicar los acontecimientos de la historia de Cuba, en los cuales él había participado.
Sin embargo a Vivés lo conocí en el Hotel Lutétia de la Ciudad Luz , durante un congreso que duró dos días. Fue un foro de análisis organizado por la Internacional de la Resistencia, donde participaron numerosos expresos políticos cubanos e importantes fuguras del mundo intelectual europeo, entre ellos: Jorge Semprún, Yves Montand, etc.
Hablé muy poco con Vivés, no sabía quién era, me interesaba mucho más charlar con Nestor Almendros o Valladares. A mí me había invitado Almendros, ya que anteriormente había testimoniado en su filme Conducta Impropia, y también mi amigo argentino Jorge Forbes, que en aquella época era el corresponsal de Radio Martí en la capital gala.
En aquel momento decidí leer el libro recién publicado de Vivés Les Maîtres de Cuba, que me impresionó mucho, fue mi primera lectura de un libro contra el sátrapa cubano.
Otra gran revelación de El Magnifico es la del traslado de prisioneros americanos desde Viet Nam a Cuba, para ser interrogados y torturados en los calabozos del G2.
A pesar de algunas repeticiones de sucesos y de párrafos donde el egocentrismo y la megalomanía del ex seguroso aparecen claramente, vale la pena leer este libro. Se trata de la historia de Cuba y de su Revolución desde la Trinidad de los años cincuenta hasta el exilio del autor en 1979. Se pueden leer anécdotas sabrosísimas como la de Marta Fernández y el Cristo de Benvenuto Cellini; las del Cabaret Las Vegas de la calle Infanta donde se reunía Efigenio Almejeiras y su banda de mariguaneros; las conversaciones del autor con varios millonarios capitalistas como: Giangiacomo Feltrinelli (asesinado posteriormente al pie de una torre de alta tensión en Italia), Giovanni Agnelli (dueño de la FIAT) y Aristóteles Onassis( rey de la marina mercante griega y ex de Jacqueline Kennedy).
Son muy interesantes las conversaciones del autor con su tío, Osvaldo Dorticós Torrado (en las cuales éste le hablaba de su decepción total a propósito del régimen), con Raúl Castro (descubrí que en privado le gustan los chistes) y Celia Sánchez. Esta última lo enviaba a París de compras, con una lista de artículos de lujo de las mejores marcas galas, que a ella le encantaban.
Me hubiera gustado que el autor me diera su opinión sobre la persecución de los homosexuales isleños, a partir del momento en que él nos asegura de la homosexualidad de figuras tan importantes del régimen como : Celia Sánchez, Raúl Castro y Alfredo Guevara.
Los asesinatos disfrazados de suicidios, infartos, cánceres fulminantes provocados por inyecciones de cobalto, accidentes de tráfico, o envíos a una muerte segura, son bien explicados con ejemplos concretos: Frank País, Ché Guevara, Osvaldo Dorticós, Osvaldo Sánchez, Nené López, José Abrahantes, Salvador Allende, el general dominicano Caamaño, etc.
El libro cuenta excelentes anécdotas sobre personalidades célebres galas como Régis Debray (cómplice de Ché Guevara en Bolivia y consejero para América Latina de François Miterrand), Yves Montand, Gaston Deferre (alcalde de Marsella y Ministro del Interior de François Miterrand) y Jean Edern Hallier( filósofo y periodista, autor del libro a la gloria de Castro Conversación al claro de luna ).
Vivés narra con lujo de detalles el encontronazo en directo en la TV cubana, entre Castro y Lojendio, embajador de España en Cuba, en 1960. También numerosos sucesos ocurridos durante la lucha guerrillera en el Escambray, durante el desembarco de Bahía de Cochinos ( muy buena la anécdota de cómo se tomó la famosa foto de Castro bajando del tanque de guerra, que se convertiría en cartel de propaganda) y la Crisis de los Cohetes de octubre de 1962 (Nikita mariquita, lo que se da no se quita).
Curas y seminaristas italianos convertidos en agentes del G2; filmaciones de orgías, bacanales y amores pedófilos de diplomáticos y de personalidades extranjeras de visita en Cuba, con fines de chantajes; los Black Panthers en La Habana; la Guerra de Angola con Ochoa y el tráfico de: diamantes, marfil y drogas vía Panamá; la construcción por orden de Castro de la Pista Ho Chi Min en Viet Nam; el caso Heberto Padilla (un pobre tipo según el autor); las luchas internas por el poder entre los mayimbes, por escalar posiciones cerca de la cúspide del poder formada por los hermanos Castro y sus familiares; todo éso y mucho más es contado en el impactante libro.
Dos atentados realizados en Marsella, no han logrado eliminar a Juan Vivés.
Me pregunto cómo es posible que un hombre que sabía tantas cosas y que ahora ha sacado a la luz del sol una parte de ellas (nos dice en su libro le quedan cosas en reserva), los segurosos del G2 y sus secuaces no hayan logrado hacerlo callar. Pero ya es tarde. El análisis que hace el autor sobre los años noventa y sobre todo sobre el futuro de Cuba después de la inevitable desaparición física del Líder Máximo, parece serio y responsable.
Para los que no saben francés, cuando el libro salga en español, creo que se debe leerlo, al paso que recuerdo que estos 46 años de dictadura castrista nos han enseñado que un cubano puede hacer lo que quiera por el régimen, pues sabe que el día en que logre abandonar el barco de la dictadura, entrará en una especie de proceso de beatificación, se convertirá en ... el magnífico disidente.
¡Vivir para ver!
* Hernández es profesor de español en un Instituto de París y en la Universidad de Marne-la-Vallee imparte clases de Civilización de América Latina / Octubre 1º, 2005
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