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Por Luis de la Paz, Miami *
Cinco preguntas a Eduardo Zayas Bazán

La historia personal del profesor y escritor Eduardo Zayas-Bazán se remonta a patrióticos ancestros y a personas que ejercieron notable influencia en la vida política y social de Cuba, sobre todo en la provincia de Camagüey. En el exilio ha sido una figura influyente, dedicada a la educación, la causa de la libertad y la democracia para Cuba.

Eduardo Zayas-Bazán es Profesor Emérito de East Tennessee State University, donde fue jefe del departamento de idiomas. Ha pertenecido a la Asociación de Educadores Cubano-Americanos, director de la revista El Camagüeyano Libre y miembro de la junta directiva de Herencia Cultural Cubana. Como escritor es autor o coautor de cerca de veinte libros, siendo el más reciente de ellos El pez volador, una novela histórica y autobiográfica en gran medida, sobre los eventos que llevaron a Cuba al comunismo. Fundamentalmente sobre ese libro conversamos con él.


1. Usted acaba de publicar El pez volador. ¿Nos podría hablar de la génesis de esa obra?

En febrero de 1964 nos ofrecieron a un grupo de abogados cubanos y a mí una beca en Kansas State Teachers College para formarnos como maestros de español. Como había participado en la invasión de Bahía de Cochinos y era del grupo el que mejor se expresaba en inglés por haber estudiado High School en Georgia Military Academy, me empezaron a invitar a dar charlas sobre Cuba y Bahía de Cochinos. Así a través de los años di más de cien conferencias en escuelas, universidades y grupos cívicos. Al llegar a East Tennessee State University en 1968, hice amistad con los profesores David McClelan y Robert Jack Higgs. Dave estaba fascinado con mis experiencias y me exhortó a que las escribiera. El problema era que aunque ya estaba haciendo libros de lectura en español, no había escrito nunca ficción. Entonces le planteé a Higgs colaborar con él en una novela semiautobiográfica en la que a través de un héroe ficticio narrara los eventos que llevaron a Cuba al comunismo. Le hice a Jack un memorando de trece páginas describiendo el argumento de la novela; le gustó y nos pasamos seis años frente a la computadora desarrollando la novela en inglés. Frustrado por no lograr publicarla en dicho idioma, decidí el año pasado traducirla y publicarla en español.


2. El libro tiene como subtítulo “una novela histórica”, ¿qué lo impulsó a novelar los hechos en vez de redactar un texto histórico donde quedaran excluidos los elementos de ficción?

Por dos razones. Primero, deseaba que el libro lo leyera el mayor número de norteamericanos posible. Un libro de historia de Cuba se iba a limitar a las bibliotecas o a las aulas de ciencias políticas de las universidades. Yo quería que esta historia de Cuba fuera fácil de leer y se convirtiera en un best seller. Segundo, quería dramatizar una serie de eventos para meter al lector dentro de la trama e impactarlo, y la única manera de lograr esto era de manera novelada. Por ejemplo, situando a Luis Recio en la famosa rastra de la muerte y describiendo así el horrible evento. Quiero aclarar que hicimos una investigación minuciosa para asegurarnos de la veracidad histórica de los eventos descritos en la novela. Como en Cuba se ha tergiversado toda la historia, me gustaría que esta novela sirviera para darles una visión clara a los cubanos de lo que era Cuba antes de la revolución, con todos sus defectos e injusticias, pero superior a lo que Cuba es ahora.


3. El protagonista central de su obra es Luis Recio, que de alguna manera representa al cubano de una época específica. ¿Tenía a alguien en mente cuando perfilaba este personaje?

Mire, Luis Recio es como a mí me hubiera gustado ser. Hablo en el sentido político. Para mí, Luis es un idealista impecable que lucha contra Batista en el clandestinaje, se alza después en la Sierra Maestra, forma parte de la Revolución, y cuando se da cuenta del engaño, renuncia a su puesto en el gobierno, vuelve al clandestinaje y después participa en la invasión de Bahía de Cochinos.


4. Usted forma parte de una familia camagüeyana de abolengo, que perdió propiedades importantes con el castrismo. ¿Qué piensa usted que debe hacerse en una futura Cuba democrática para solucionar situaciones de esa índole?

El día que venga la democracia a Cuba, lo más importante que hay que establecer es el Poder Judicial. Un poder judicial independiente y honrado es crucial para el funcionamiento de una democracia. Contestando su pregunta, me siento muy orgulloso de mis antecesores porque entre ellos tengo a patriotas y a hombres públicos que trabajaron para el bien de Cuba. Con respecto a las propiedades confiscadas, nadie en Cuba debe temer que se le vaya a quitar la casa en que vive. Las fincas, los ingenios azucareros, las colonias de caña y las industrias son otra cosa. Si sus legítimos propietarios desean volver a hacer productivas esas propiedades, considero que tienen el derecho. En Cuba la gran mayoría de la tierra fértil está abandonada y llena de marabú; hay que importar hasta el azúcar. La falta de incentivo para el trabajador ha traído la miseria a Cuba y todo esto se ha hecho en nombre de la igualdad, para controlar al pueblo. En una Cuba libre, los tribunales jugarán un papel clave en la restitución de la propiedad privada.


5. Usted falta de Cuba desde hace casi medio siglo. ¿Qué es lo que con más frecuencia evoca de la isla?; y si pudiera regresar, ¿qué es lo primero que haría en suelo cubano?
Lo primero que haría al regresar sería besar mi tierra querida. De Cuba lo extraño todo: los olores, las vistas, la nobleza del guajiro, el campo, los Cayos de las Doce Leguas, mi querida Camagüey y La Habana. Son muchos los recuerdos y las cosas que añoro. Pero quizás la separación de la familia es lo más terrible que le ha ocurrido al exiliado. Tengo amistadas que no veo desde que salí de Cuba porque se encuentran en Sur América o en Seattle, Washington. Los primos no se conocen. El exilio nos ha dado libertad y bienestar económico, pero hemos tenido que pagar un precio muy grande Todos hemos sufrido, los de aquí y los de allá.

* Para Diario de Las Américas, Miami / Diciembre 2, 2007
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