| La
economía cubana en perspectiva Elias M. Amor Economista,
Miembro de la Dirección de la ULC Enero 15, 2003 Acaba de ser publicado
el "Estudio Económico de América Latina y el Caribe:
1999-2000", elaborado por CEPAL, en el que la organización
presta atención a la evolución de las economías
latinoamericanas, entre ellas Cuba. Al margen de que este Informe
propone una serie de recomendaciones para las autoridades, cuya consulta
recomiendo al lector interesado, la aportación de datos estadísticos
relativos al período 1991-1999, a partir de las informaciones
oficiales cubanas y los procedimientos empleados por CEPAL, ofrece
una materia prima de interés para obtener algunas conclusiones
relativas al estado y evolución de la economía de la
Isla en la última década del siglo XX, y sobre todo las
consecuencias derivadas de la caída del Muro de Berlín
y la adopción de las denominadas medidas del "período
especial". Hay varios datos que llaman poderosamente la
atención, y ofrecen una idea de los intensos cambios que se
están produciendo en la Isla. Un primer dato se refiere
a la participación de los gastos públicos del Estado
en el PIB, es decir, el peso que las actividades estatales que configuran
el eje básico del modelo de planificación centralizada
de la producción tienen sobre el conjunto de la economía
cubana. Si se presta atención a este indicador, estamos
qué duda cabe, ante la mejor referencia de los cambios producidos
en el país en los últimos años. En 1991, el 83,8%
del PIB cubano se canalizaba a través de la actividad estatal.
Ocho años mas tarde, ese porcentaje ha descendido hasta el 50,8%.
Una medida global del ajuste se puede cifrar en esos casi 34 puntos
porcentuales que pierde el aparato estalinista diseñado en base
al modelo soviético para el conjunto de la economía cubana
desde el triunfo de la revolución en 1959. Quizás
el retorno hacia una economía menos centralizada en poder del
Estado no se está produciendo al ritmo deseable, pero de lo
que no cabe duda es que el régimen está cambiando. Otra
cuestión son los modelos de intervención directa sobre
la economía que se reservan los gobernantes, pero en síntesis,
el peso del Estado en la economía cubana se ha reducido en estos últimos
ocho años, en respuesta al derrumbe del Muro de Berlín
y la necesidad de afrontar la soledad dentro del "socialismo real" por
parte de las autoridades de la Isla. Un segundo dato tiene que
ver con la tasa de desempleo. Los primeros datos se publican en torno
a 1995. Es posible que hasta esa fecha, el gobierno cubano no quisiera
reconocer la existencia del drama del desempleo en la Isla. Desde 1995,
cuando se publicó el primer dato, un 7,9%, la tasa de paro en
la Isla, se ha situado en el entorno del 7% con ciertos altibajos.
El último dato del año 1999 es el 6%. En un régimen
en que el trabajo es la prioridad política, aparece el desempleo
como una grave lacra social. El ajuste laboral en las empresas
participadas por el capital extranjero, el aumento de la competencia
en determinadas actividades no subsidiadas, la presión ejercida
por las autoridades sobre los trabajos por cuenta propia o las tendencias
demográficas dentro de la Isla (con un mayor aumento del desempleo
en la zona oriental, por ejemplo) ponen de manifiesto que el paro en
Cuba aparece como un nuevo indicador económico al que habrá que
prestar atención, y el reconocimiento de su existencia por las
autoridades supone un golpe mas a la doctrina oficial castrista de
40 años. El tercer indicador que llama poderosamente la
atención es la productividad económica. La productividad,
obtenida en términos aparentes como el cociente entre la producción
y el empleo de una economía, suele ser referida como indicador
de la eficiencia productiva de los factores empleados (trabajo, capital,
etc), y por tanto, su capacidad para crecer y redistribuir recursos
entre los ciudadanos. En general, la productividad es una medida de
la prosperidad de una nación. En el período entre
1991 y 1999, la variación de la productividad de la economía
cubana en promedio es del –2,4%. Es decir, el producto interno
por habitante lejos de aumentar, ha descendido. Destacar que en los
años 1991-1993, los mas duros del ajuste, la productividad se
redujo en promedio mas del 12% por año, para empezar a aumentar
de forma muy moderada a partir de 1994, a poco mas de un 2% anual,
insuficiente para remontar las cifras negativas. Una economía
incapaz de ver crecer su productividad, está condenada al fracaso,
y la cubana, ofrece así la imagen más evidente del verdadero "bloqueo",
su incapacidad para producir y ofrecer en la economía mundial
productos o servicios competitivos (la relación real de intercambio
de la economía cubana, es decir, la relación entre los
precios de exportación e importación, ha vuelto a descender
con fuerza en 1999, trasvasando mas producción al exterior). El
Informe "Estudio Económico de América Latina y el
Caribe:1999-2000" de CEPAL ofrece muchos mas indicadores que serán
objeto de trabajos posteriores. |