Anuario Estadístico: una inexplicable modificación
Oscar Espinosa Chepe, Economista cubano
Cubaencuentro, enero 18, 2003
El Anuario Estadístico de Cuba 2001 comenzó a
venderse en dólares a fines del pasado año, con
una inusual información en la prensa oficial. Entre las
novedades del volumen se encuentra la adopción de los
precios de 1997 como base de cálculo para convertir los
indicadores económicos de diferentes años en una
base común que permita las comparaciones.
En las estadísticas cubanas se utilizaban los lejanos
precios de 1981 como base de cálculo, lo cual traía
consigo las distorsiones de un momento en que la economía
afrontaba una situación muy distinta a la de los últimos
tiempos. Por ello podría decirse que la decisión
de adaptar los datos a una nueva base resulta lógica.
Sin embargo, los valores comparables a precios constantes de
1997 ofrecidos en este nuevo Anuario sólo se reducen a
cifras que parten de 1996, sin brindarse tablas de factores implícitos
que permitan establecer series cronológicas de más
largo alcance, incluyendo los años previos a 1990, o sea,
a etapas anteriores al Período Especial, como se hacía
en las ediciones publicadas entonces. Ello obstaculiza una evaluación
más profunda de la economía nacional.
De todas formas, en este contexto es razonable que, al cambiar
la base de cálculo, los los indicadores económicos
a precios constantes tengan variaciones respecto a los aparecidos
en Anuarios de años precedentes. Lo que no tiene explicación
son las diferencias observadas en los indicadores a precios corrientes,
pues éstos responden a las condiciones vigentes en el
año de referencia y, por tanto, se corresponde con los
precios, recomendaciones metodológicas y estructura institucional
de cada período en cuestión, por lo que las cifras
deberían permanecer inalteradas.
Concretamente en el Capítulo III, Cuentas Nacionales,
es donde más se observan inexplicables cambios. Así,
el Producto Interno Bruto (PIB) a precios corrientes, a partir
de 1996, excepto un año, se incrementa notablemente respecto
a iguales cifras aparecidas en volúmenes anteriores. Por
supuesto, esto también deriva en variaciones en otros
importantes indicadores, como Consumo de los Hogares, Consumo
Total de la Población, etc.
Los ajustes son más significativos en la Formación
Bruta de Capital, un epígrafe que incluye las construcciones,
las inversiones en maquinarias y equipos, otras inversiones,
reparaciones capitalizables y la variación de las existencias,
pues las diferencias son astronómicas y los incrementos
en algunas ocasiones representan un 146,0%. Ello desvirtúa
los datos aparecidos en Anuarios precedentes.
Especial significación tiene el cambio introducido en
el subepígrafe Variación de Existencias: en las
reservas que fundamentalmente se reflejaban como negativas y,
en consecuencia, se venían reduciendo paulatinamente,
y que ahora sin explicación alguna aparecen incrementándose
en el Anuario 2001. A estas inexplicables transformaciones de
las estadísticas se une la supresión de tablas
que se mostraban, y que eran muy valiosas para comprender la
dinámica de la economía cubana.
Tal es el caso de las Relaciones entre Principales Agregados
de Cuentas Nacionales a precios corrientes, que ha desaparecido.
Sería muy positivo que la Oficina Nacional de Estadísticas
(ONE) brindara elementos sobre los motivos de estas modificaciones,
lo cual resultaría beneficioso para los estudiosos de
la economía nacional.
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