| Cuba: Área
de no inversión.
Oscar Espinosa Chepe, economista cubano
Cubaencuentro, febrero 7, 2003
Por segundo año consecutivo se paralizan las inversiones
extranjeras en Cuba, asegura la CEPAL.
El monto de las inversiones extranjeras en Cuba declinó en
un 91,3% durante 2002 —en relación al año
anterior—, de acuerdo con las cifras aparecidas en el “Balance
Preliminar: La Habana. Área de regresión de las
economías de América Latina y el Caribe”,
publicado por la CEPAL en diciembre pasado. Ello representa un
segundo año consecutivo de contracción del proceso
inversionista, ya que en 2001 se observó un declive en
la formación bruta de capital fijo del 2,9% respecto al
año precedente.
La información guarda relación con datos ofrecidos
en una reunión de balance de la gestión del Ministerio
de la Inversión Extranjera y la Colaboración Económica
(MINVEC) en 2002, reseñada por el periódico oficialista
Granma el pasado 28 de enero. En dicha ocasión, se dio
a conocer que el año terminó con 403 asociaciones
internacionales activas, únicamente tres más que
las existentes al concluir 2001. Desde 1993 habían sido
creadas anualmente, como promedio, 34 de estas asociaciones,
pero conjuntamente con el declive de las inversiones directas
acaecido en 2001 se aprecia una disminución en el establecimiento
de negocios conjuntos entre entidades extranjeras y empresas
cubanas. En 2001 sólo aumentó la cifra en ocho;
en 2002, como se indicó, el incremento fue inferior.
Según lo comunicado en la reunión de balance del
MINVEC, España continúa siendo el país con
mayor cantidad de asociaciones económicas internacionales
activas (105). Le siguen Canadá (60) e Italia (57). El
56,0% del total corresponde a países de la Unión
Europea.
Los negocios conjuntos se han desarrollado, fundamentalmente,
en los campos del turismo, la generación de energía
eléctrica, la extracción y prospección de
petróleo, la telefonía, la producción niquelífera
y las industrias ligera, alimenticia y sideromecánica.
El capital y la tecnología, así como en ocasiones
el mercado, han sido factores decisivos para el avance logrado
en algunas actividades económicas.
Otro elemento brindado es que desde la apertura a la inversión
extranjera se han disuelto 175 negocios de un total de 578 actualizados,
lo cual representa que el 30,0% fracasó, evidentemente
una proporción muy alta. La inversión extranjera
directa se redujo en 2001 a 38,9 millones de dólares,
de 448,1 millones el año anterior, de acuerdo con datos
expuestos en el Informe económico 2001 del Banco Central
de Cuba. La cifra correspondiente a 2002 todavía no se
conoce, aunque la CEPAL afirma que por segundo año consecutivo
está prácticamente paralizada.
La caída de las inversiones extranjeras directas y la
tendencia al estancamiento en la creación de nuevos negocios
conjuntos están ligadas a la incertidumbre económica
existente a nivel mundial en los últimos años.
Sin embargo, a esto se añade la tenaz resistencia de las
autoridades cubanas para hacer más flexible el inoperante
modelo económico actual.
El pasado año, la Unión Europea presentó un
documento a las autoridades de la Isla —al parecer sin
mucho éxito— señalando una serie de problemas
que afectan a las empresas establecidas en Cuba, pertenecientes
a países de esa agrupación, que van desde dificultades
aduanales y engorrosos trámites burocráticos hasta
la falta de transparencia en la legislación vigente para
este tipo de negocios. Todo ello sin olvidar los serios escollos
para la contratación y administración de la fuerza
de trabajo, que está fuertemente centralizada, en manos
de empresas intermediarias estatales.
A esto se une el aumento de los problemas de las empresas y
el Gobierno cubanos para honrar sus obligaciones financieras
con sus tradicionales socios comerciales, debido al drástico
empeoramiento de su capacidad de pago. Lógicamente, los
riesgos económicos para realizar operaciones en el país
se ven incrementados.
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