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Por
Elías Amor Bravo *
Análisis de la economía cubana,
2004
La última
edición del Estudio Económico de América
Latina y el Caribe de la Comisión Económica para
América
Latina y Caribe, CEPAL, acaba de ver la luz y ya hace el número
56 de una larga serie que viene aportando, desde hace años,
luz y datos sobre la dinámica de las economías de
los distintos países del continente.
En concreto, las referencias
a la economía cubana suponen
un nuevo jarro de agua fría para las autoridades que siguen
sin orientar de forma acertada el rumbo de las principales macromagnitudes,
y a tenor de lo que se detalla en el informe, aparecen nuevos
desequilibrios en el horizonte de corto y medio plazo que se
convierten en graves amenazas, sobre todo porque tienen su origen
en el diseño mismo y aplicación desacertada e ineficiente
de las políticas económicas.
Un primer dato que
no sorprende pero que llama poderosamente la atención, se refiere al importe que ya han alcanzado
las remesas de los exiliados. Alrededor de 900 millones de dólares,
o sea, el 2,8% del PIB, prácticamente un porcentaje similar
al que representa el déficit público de la economía,
situado en el 3,5% del PIB. El Informe de CEPAL reconoce que,
a pesar de los elevados costes del envío del dinero, tiene
una determinada influencia en la estabilidad financiera del país
y en el consumo de los hogares.
De
ese modo, en 2004 las remesas de los exiliados no sólo
contribuyen a mantener la economía cubana a los niveles
actuales de funcionamiento, sino que suponen una vía alternativa
al histórico embargo, que queda una vez más en
entredicho a la vista de los datos. ¿Cómo es posible
justificar el embargo, cuando el Informe de CEPAL precisamente
demuestra lo contrario? El crecimiento de la oferta total de
la economía cubana creció un 3,2% como resultado
de un mayor aumento de las importaciones de bienes y servicios,
que ascendieron un 7,2%. ¿De qué embargo estamos
hablando, cuando el principal indicador de la apertura económica
de un país crece de esa forma? Más bien lo contrario.
Los datos muestran que las importaciones, principalmente energéticas,
pero también de alimentos (por la incapacidad del sistema
agropecuario estatal y nacionalizado cubano para dar de comer
a la población) están permitiendo a la economía
de la Isla crecer por encima de sus posibilidades.
Otro dato que merece
atención, el rebrote de la inflación.
El Informe de CEPAL sostiene que en 2004 se observa cierta inestabilidad
de precios ante nuevas restricciones impuestas en mayo por parte
del gobierno de Estados Unidos a viajes a los ciudadanos a la
Isla y las remesas que envían los residentes en dicho
país a sus familiares a Cuba. Sin embargo, cabría
pensar igualmente en el impacto que tienen sobre los precios
internos los aumentos decretados por el gobierno cubano de los
precios de los combustibles y los productos que se venden en
los mercados de divisas, como respuesta a las medidas antes destacadas.
Este aumento de precios
internos, tan inesperado como contundente, el Informe de CEPAL
lo sitúa en torno a un 15,4%, llega
tras dos años consecutivos de reducción de la inflación.
En la medida que no existe relación alguna entre los salarios
y los precios en la economía cubana, estos aumentos de
precios tan intensos van a continuar generando efectos negativos
sobre la productividad del trabajo, y la insuficiente oferta
productiva en el país, en definitiva lo que se ha denominado
en trabajos anteriores el “círculo vicioso de la
economía cubana”.
El Informe de CEPAL
alude igualmente al deterioro del proceso de atracción de inversiones extranjeras en la Isla. Uno
de los objetivos estrella de la política de reestructuración,
tras la caída del bloque soviético, fue la creación
de empresas participadas por capital internacional, a las que
se otorgó todo tipo de facilidades. Pues bien, una década
mas tarde el proceso ha entrado en crisis. El Informe de CEPAL
atribuye este deterioro a cierto agotamiento del proceso de desincorporación
de entidades públicas e insuficiente profundización
de las reformas estructuras e institucionales.
Sea cuál sea la razón, el número de negocios
conjuntos con capitales extranjeros disminuyó a 342 asociaciones
en 2003 frente a 403 en 2002. Pero este agotamiento del ciclo
inversor internacional ya no sólo supone el abandono de
la Isla, sino que también planea como un grave desequilibrio
para las cuentas externas de la economía. En efecto, el
aumento de los pagos netos de servicios de factores en la balanza
de pagos se debió, según el Informe de CEPAL; a
la repatriación de utilidades generadas por las inversiones
extranjeras directas radicadas en la Isla, o dicho de otro modo,
los inversores no sólo son cada vez menos en su número
total, sino que además, están retirando todo el
dinero que pueden ante la falta de expectativas de la economía
a medio plazo.
De ese modo, el gran
peso que tiene el saldo negativo de la balanza de servicios
de la economía cubana lo convierte
en un problema estructural de su balanza de pagos ante la estructural
escasez de divisas, lo que obliga a realizar el ajuste en otros
componentes de la balanza como las exportaciones o la disminución
de las importaciones. ¿Existe alguna explicación
mas completa y certera de las verdaderas causas del embargo?
Dejaremos para otra
colaboración el análisis de
los distintos sectores productivos, el perfeccionamiento empresarial
o la dinámica de los salarios reales, aspectos no menos
relevantes para confirmar un diagnóstico preciso de la
situación actual de la economía cubana.
* Economista
/ Septiembre 28, 2004
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