|
Por Elías Amor Bravo, Valencia
Apagón informativo macroeconómico en Cuba ya es una realidad
EVALUAR LAS ESTADISTICAS MACROECONOMICAS CUBANAS REQUIERE, MÁS QUE TODO, UN ACTO DE FE, PUES NADIE EN SU JUICIO LAS TOMARÍA EN SERIO.
El último Informe de la CEPAL sobre las previsiones del crecimiento económico en América Latina en 2006, publicado recientemente, ha dejado fuera a Cuba. El único país del continente para el que esta prestigiosa institución no realiza una mera predicción del crecimiento económico, o informe alguno de sus indicadores.
El apagón informativo en materia de información económica que se había venido fraguando en los últimos meses, ha llegado a su fin. Tras el conato de enfrentamiento con el régimen producido a finales del pasado año, cuando CEPAL se negó a dar como suyas las estimaciones del crecimiento del PIB cubano ofrecidas por las autoridades castristas, que buscaban inputar en las cuentas nacionales de la Isla una serie de magnitudes que no se corresponden con los sistemas de medición estadística utilizados por Naciones Unidas, la prestigiosa institución regional dirigida por José Luis Machinea ha decidido dejar que el castrismo siga imponiendo sus tesis, pero en vez de entrar en el debate, lo que habría dado oportunidades a los oficiales castristas para volver a activar la tesis de las agesiones, el bloqueo, etc etc, la CEPAL ha decidido dejar a Cuba fuera de América Latina, al menos en lo que a estimación de indicadores macroeconómicos se refiere.
Y así, se ha hecho la oscuridad macroeconómica en Cuba. A nadie en su sano juicio se le va a ocurrir evaluar el estado de la economía cubana y sus perspectivas de medio plazo utilizando las estadísticas oficiales del régimen o las bases de datos del Banco de Cuba que proporciona la institución que dirige Francisco Soberón o el Ministerio de Inversiones extranjeras. A partir de ahora, se trata más de un acto de fe que otra cosa.
Una lástima, porque en un año en que todas las cifras macroeconómicas regionales apuntan al alza, y en el que parecen despejarse las sombras que gravitan sobre los desequilibrios económicos a nivel continental, el régimen cubano pierde la oportunidad de mostrar sus indicadores al resto del Mundo, aprovechando esa tendencia alcista que todas las cifras ofrecen. Quizás porque en Cuba las cosas no estén saliendo tan bien como en el resto de países de América Latina. Al fin y al cabo, a eso estamos acostumbrados y los cubanos que viven en la Isla, resignados. Alternativamente, también parece una lástima que no se pueda realizar ese contraste entre indicadores elaborados con una metodología estadística común, lo que va a servir para mantener esa estrategia tradicional del castrismo de manipular torpemente los indicadores estadísticos para alumbrar una sociedad que, en absoluto se corresponde con la realidad.
Lo cierto es que en 2005 ya no nos pudimos creer más las mentiras económicas del régimen de Castro, y lo denunciamos. Pero en 2006 se ha confirmado el “apagón” informativo, y para realizar cualquier evaluación de la economía cubana tendremos que recurrir a las informaciones dispersas y en muchas ocasiones, carentes de rigor, que se divulgan por el régimen. No sabemos a ciencia cierta quién ha podido salir beneficiado, pero desde luego, ante esta oscuridad macroeconómica, muchos empresarios e inversores se pensarán más de una vez sus decisiones de negocios en la Isla. El régimen de Castro no sólo centraliza la economía y regresa a la ortodoxia imposible que ha llevado a Cuba a un peligroso círculo vicioso que le impide crecer y desplegar sus potencialidades productivas (que las tiene) sino que ahora oculta los datos, los manipula, los distorsiona, y así y todo, quiere que nos los creamos. Desde luego, nada que ver con el sentido común, y mucho menos con la seriedad y la coherencia que piden las empresas y los mercados para funcionar.
Al final ¿qué le queda a Castro? Las noticias recientes no parecen tan malas: 20 millones de dólares por medio de un acuerdo con el Estado de Alabama van a reducir las estructurales penurias alimenticias del pueblo cubano y sus necesidades de papel y madera. ¿Quién lo iba a decir?. El bloqueo estadístico también nos amenaza, lo que no sabemos es cómo y hasta cuando.
Abril 28, 2006
..............................................................................................................................................................................................
|