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Por Alberto Muller, Miami *
Cuba Study Group: propuesta microeconómica

 

Un documento-propuesta del grupo Cuba Study Group (CSG) ha llamado la atención a expertos y politólogos en intramuros y el exilio. Inclusive un ministro cubano del gobierno castrista se apresuró a declarar que la propuesta no era compatible con el centralismo socialista que impera en el país.

El documento en cuestión expresa que “la economía cubana no es sostenible sin producción doméstica y creación de riquezas”. A pesar de la ayuda de subsidios proveniente de Venezuela, todavía el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita en Cuba está un 18 por ciento debajo del de 1985.

Los niveles de crecimiento en Cuba, según el CSG, son muy bajos para alimentar con niveles promedio a la población, para crear empleo, para reducir el deterioro de la infraestructura, para fomentar la creación de capital y para preparar las bases para una sociedad libre y próspera.

Los cuatro problemas casi apocalípticos que afectan el panorama socio-económico cubano son:

1.- La insuficiencia de capital, que alcanza un 50 por ciento menos, que el que poseía la URSS antes de su derrumbe. Esto provoca que la economía dependa de las inversiones extranjeras.

2.- El desempleo, que está potenciado por la falta de inversiones de capital. Sin contar que el empleo oficial disfrazado es altamente improductivo.

3.- El deficit de vivienda, que algunos expertos lo sitúan al nivel de tres millones de habitáculos, es un bomba de tiempo alarmante.

4.- La tasa de nacimiento, que es la más baja de la historia cubana de toda su existencia, está potenciando una población envejecida que presiona con servicios y jubilaciones sobre la economía, sin suficiente generación de relevo que supla los niveles de producción doméstica.

Todos los logros de los programas sociales del comunismo cubano, algunos discutibles, se han logrado por los subsidios económicos extranjeros. Primero fue la URSS y ahora es Venezuela.

Las conclusiones desastrosas que presenta la economía cubana, según el CSG, obligan a buscar reformas microeconómicas urgentes que generen capital doméstico y que ayuden sanamente a la inversión extranjera cuando venga a activar la economía en un futuro cercano de transición hacia la democracia.

De lo contrario, a Cuba no le quedará otra alternativa que seguir buscando subsidios que comprometen su soberanía nacional, como ocurrió durante los años de dependencia bochornosa con la URSS.

El Cuba Study Group ha ofrecido un proyecto de recomendación para el debate. El proyecto se fundamenta en las ideas del reconocido economista peruano Hernando de Soto y se sustenta adicionalmente en la experiencia de varias transiciones de países autoritarios y dictatoriales.

El proyecto plantea la creación de microempresas en toda Cuba, que puedan contratar a sus empleados. Y las fincas de los pequeños agricultores y las cooperativas deben poder vender sus productos en el mercado libre.

Como parte del proyecto:

a) Debe autorizarse a organizaciones no gubernamentales que ofrezcan préstamos directamente a los agricultores y a las cooperativas.

b) Debe entregarse títulos de propiedad y sin condiciones a los individuos que están viviendo legalmente en las viviendas. Esto implica la facilidad de compra y venta de propiedades, manteniendo un registro adecuado.

c) Debe establecerse un banco hipotecario que ofrezca créditos a los propietarios de las viviendas, como aval de su propiedad, para la creación de microempresas.

El Cuba Study Group aclara que sabe que muchas de las propiedades que se tratan en el proyecto fueron en el pasado de otras personas que actualmente viven fuera del país. No es la intención de la propuesta ignorar este hecho por razones de equidad.

Cuba requiere de un sistema fiscal para financiar y mantener el amplio gasto social en educación y servicios de salud.

Resulta interesante ver que el Cuba Study Group considera razonable asumir que este proyecto, una vez puesto en práctica en Cuba, va a producir unos 30 mil millones de dólares de capital doméstico, que es el valor estimado de las propiedades residenciales en Cuba.

En la misma dirección, el proyecto, una vez puesto a funcionar dentro de un proceso de transición democrática, va a aumentar las remesas disponibles de la familia y de los micropréstamos en montos superiores de los que se podrían esperar de la inversión extranjera directa, que para el año 2000 fue de 4.3 mil millones de dólares.

El Cuba Study Group se compromete, en combinación con el Banco Compartamos de México, a financiar un monto incial de capitalización de 10 mil millones de dólares, disponibles en todas las provincias de Cuba.

Y como medida adicional a reclutar ejecutivos, empresarios y otros profesionales cubanoamericanos, con el fin de ofrecer su tiempo y experiencias para ayudar en el desarrollo de las microempresas.

Aunque el CSG considera que las reformas microeconómicas son un impulso importante, no desestima el factor de las reformas macroeconómicas, que tendrán que realizarse.

El proyecto del Cuba Study Group queda abierto al debate, mientras que la economía cubana sigue en crisis agónica.

Al menos este proyecto plantea ideas y sugerencias sensatas de capitalización, microempresas, empleos y viviendas.

Como los cubanos tendrán que ser nuevamente los actores de su destino, este tipo de proyecto podrá tener vigencia y aplicabilidad, en una Cuba en transición hacia la democracia y la libertad.

* Para Diario de las Américas, Miami / Septiembre 26, 2006
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