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Por Omar Pernet, Madrid *
Nada que celebrar. Fidel sigue vivo
LA OPOSICIÓN NO CREE QUE SE PUEDA HABLAR DE APERTURA POLÍTICA HASTA QUE EL RÉGIMEN CASTRISTA LIBERE A LOS PRESOS DE CONCIENCIA Y CONVOQUE ELECCIONES DEMOCRÁTICAS. |
Exiliados y disidentes cubanos, dentro y fuera de la isla, coinciden: Castro sigue vivo. Dudan de que deje de mandar.
No ha sido una liberación, esto es un destierro.
Es un paso, pero no un cambio sustancial. Con matices -y mayor o menor vehemencia- los disidentes cubanos expresaron así ayer a LA RAZÓN su opinión sobre la renuncia de Fidel Castro a seguir al frente del Estado cubano. Tanto dentro como fuera de la isla los disidentes se muestran infinitamente más cautos que muchos políticos occidentales respecto a las consecuencias de la salida del «comandante» de la escena política.
Antonio Guedes, el vicepresidente de la Unión Liberal Cubana, no comparte "ese orgasmo del mundo occidental, que ve en todo esto una gran noticia; nosotros vemos la realidad," y explica: "La diferencia es que ahora será Raúl quien asuma formalmente los poderes, pero Fidel sigue vivo e influyendo." Para este exiliado en Madrid, "no hay nada que celebrar. Habrá cambio cuando el régimen libere a todos los presos, revoque las leyes vigentes y convoque elecciones democráticas."
Tampoco el presidente de la Fundación Hispano-Cubana, Guillermo Gortázar, es mucho más optimista: "Castro queda ahora como una sombra amenazante para sus posibles sucesores." No obstante, Cortázar tiene cierta esperanza porque, en el fondo, el texto escrito por Castro "deja traslucir que el dictador está muy mal de salud."
"Es la crónica de una muerte anunciada," asegura por teléfono desde La Habana Vladimiro Roca, del Movimiento Todos Unidos, a quien no le ha sorprendido la noticia. "Que renuncie a sus cargos no implica que renuncie al poder," asegura antes de cargar contra el sucesor: "Raúl es el títere, el muñeco que maneja Fidel."
Roca coincide en este aspecto con Martha Beatriz Roque. Desde su casa en la capital caribeña la disidente -condenada en 2003 con el Grupo de los 75 y excarcelada por motivos de salud- esgrime la Constitución cubana para demostrar que Fidel seguirá mandando: "Él sigue siendo el secretario general del Partido Comunista ¿no?, y el artículo 5 dice, textualmente, que ´el Partido Comunista de Cuba es la fuerza que dirige el Estado y la sociedad.´ Así que Fidel no ha abandonado el poder."
Más conciliadores, y muchísimo más cautos, se mostraron los integrantes del Movimiento Cristiano Liberación que, en un comunicado firmado por su líder, Oswaldo Payá, afirman que "no se puede negar al pueblo la voz que le corresponde" y llaman a evitar enfrentamientos "cualquiera que sea el balance que tenga cada cubano sobre esta etapa que acaba de terminar."
El grupo de los 75 en Madrid
También las preguntas a los cuatro disidentes cubanos llegados a Madrid esta semana se centraron en la renuncia de Castro. Los cuatro se mostraron ayer escépticos en una rueda de prensa: no creen que vaya a haber cambios de verdad. "Para que se aprecien, lo primero que tienen que hacer es liberar a los presos de conciencia," dijo Pedro Pablo Álvarez Ramos, un sindicalista al que condenaron en 2003 a 25 años de prisión. "No sólo a los 55 que quedan," sino a la gran cantidad de disidentes que existen en las cárceles de Cuba.
Los cuatro dejaron claro que ellos no formaron parte de ninguna conspiración ni alianza con Estados Unidos como se les acusa. "Somos patriotas." Y aunque sólo tienen palabras de agradecimiento para España, reconocen que volverían a su isla en cuanto pudieran. De hecho, Omar Pernet, el más mayor de los cuatro se siente engañado. "Me hicieron elegir entre prisión o exilio," y mientras se emociona porque no ha podido despedirse de los suyos ni pisar una sola calle de Cuba, asegura que "esto no ha sido una liberación, es un destierro."
El mensaje para la sociedad internacional es "que el mundo se solidarice con el pueblo cubano y no con el nuevo Gobierno," quieren que mejore la calidad de vida y conseguir una "democracia estable."
"No siento una gran alegría. Es un paso, pero no definitivo. Castro sigue vivo y dando doctrina."
"La renuncia de Fidel es un paso demasiado corto para pensar que se va a producir una apertura."
"Si Castro muere habrá que esperar un periodo de lucha dentro de la nomenklatura."
"Fidel no está dejando el poder, a pesar de que él mismo reconoce que su estado de salud es crítico."
"Siempre dijimos que el sustituto de Castro debe ser el pueblo," afirma en un comunicado.
* Disidente cubano, para La Razón.com (Madrid) / Febrero 20, 2008
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