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Por Ramón G. Cotta, Miami
Análisis: Espionaje Castrista en Miami
CUENTO CUBANO:
UN EXILIADO PREGUNTÓ A OTRO SI SABÍA CUÁL ERA UN MÉTODO INFALIBLE PARA DESTRUIR UN ENORME AVIÓN JUMBO. EL OTRO NO LO SABÍA.
"PUES," DIJO EL PRIMERO, "PONIÉNDOME A MÍ DE PILOTO, PORQUE NO LO SOY. COMO NO LO SOY, SOY INCOMPETENTE, Y COMO SOY INCOMPETENTE, NI MODO QUE ATERRICE ENTERO..."
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Aplicación del cuento cubano a la realidad de Miami:
Si un agente castrista infiltrado en Miami llega con la misión de destruir una operación anticastrista desde adentro, hará desde el lugar de mando que alcance con el apoyo de crédulos amigos influyentes, que empleados incompetentes o “subversivos” contratados por medios corruptos manden en las dependencias más importantes del negocio “enemigo” para que éste fracase.
Se sabe que agentes cubanos muy bien entrenados se han infiltrado en la comunidad de exiliados con favorables recomendaciones políticas que sirven, sin el conocimiento de sus ignorantes benefactores ocasionales, para encubrir la misión del agente creándole, a veces en el transcurso de muchos años invertidos en la fabricación de la engañosa intriga, una falsa imagen de patriota cubano anticastrista.
Scott Carmichael, el agente de la contrainteligencia de Estados Unidos que hizo posible condenar a la espía castrista Ana Belén Montes, nacida en Puerto Rico, a 25 años de prisión, ha dicho públicamente en una entrevista con el diario The Washington Times, que la penetración de los espías de Cuba existe en todos los niveles del gobierno de Estados Unidos.
Carmichael considera que la inteligencia de Cuba es una de las mejores del mundo y que descubrir sus agentes infiltrados en Estados Unidos “no es un juego de niños”.
El exilio cubano todavía tiene muchísimo que aprender del espionaje de Cuba. Por eso tiene que mirar muy bien antes de abrir generosamente las puertas a todo el que venga de Cuba sin credenciales comprobables y sospechar siempre, por precaución, de quien afirme que se ha escapado del régimen donde ocupaba algún cargo, haciendo una travesía “peligrosa” por el Estrecho de la Florida.
Hermanos al Rescate abrió las puertas a un supuesto ex piloto arrepentido de la aviación comunista de Cuba y en 1996 esta imprudencia criolla costó la vida de cuatro de sus miembros cuando, cumpliendo instrucciones del dictador Fidel Castro, aviones Migs cubanos derribaron dos avionetas de Hermanos al Rescate en el espacio aéreo internacional del Estrecho de la Florida, asesinaron a sus cuatro ocupantes y por poco matan también al líder de la organización, José Basulto.
Al ex mayor de la Inteligencia cubana Juan Antonio Rodriguez Menier se le atribuye haber dicho después que desertó y se refugió con su
familia en Estados Unidos, que la comunidad de cubanos exiliados
siempre ha estado “en la mira de la Dirección de Inteligencia del
Ministerio del Interior de Cuba”. Según Menier, el ahora viejo y
enfermo Fidel Castro siempre ha considerado que el exilio cubano de Miami “es parte de su territorio”.
Se sabe que durante el último cuarto de siglo la inteligencia castrista infiltrada en el exilio” ha mantenido estos objetivos:
1. Utilizar la prensa para dividir a los exiliados aprovechandocuestiones políticas controvertidas.
2. Obtener información sobre destacados exiliados cubanos,
3. Denunciar al FBI las actividades ilegales de exiliados para provocar que los persigan las autoridades americanas,
4. Fomentar actividades que desacrediten a los líderes del exilio.
Detengámonos en el número 2 para recordar que hace unos pocos años un matrimonio de catedráticos cubanos de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) fue inculpado en un tribunal de Miami. Confesaron que durante años habían informado a la dictadura comunista de Cuba sobre las actividades de destacados exiliados cubanos en Miami cuya amistad habían cultivado. Hoy el matrimonio cumple años de prisión.
El ex columnista de El Nuevo Herald Pablo Alfonso, que hoy trabaja en Radio Martí, escribió hace algún tiempo sobre “el exiliado Cucú Bringuier Rodríguez, de 79 años, cuya muerte de un balazo ocurrió en el verano de 1998” después que dijo a una persona en un almuerzo en el Restaurante Versalles, muy frecuentado por exiliados cubanos, que había estado conviviendo con un espía.
“… días después que Bringuier dijo a la misma persona por teléfono que tenía algo urgente que decirle, fue hallado muerto de un tiro y la versión oficial fue que se había suicidado”, escribió Alfonso. Añadió Alfonso que la persona a quien Bringuier había telefoneado le dijo al periodista: “En mi opinión no es que se suicidó, sino que lo suicidaron”.
En ese mismo artículo publicado en años recientes, Alfonso escribió que “la trágica historia de Bringuier” forma parte de una cadena de sucesos relacionados con el espionaje castrista en Miami.
Según Alfonso, que entonces trabajaba en El Nuevo Herald, “en el último cuarto de siglo esas historias de espías autoproclamados y arrepentidos, descubiertos o denunciados (convenientemente) por la propia dictadura castrista”, han acaparado la atención de los medios locales de prensa, enrarecido el ambiente de los grupos de exiliados políticos y alimentado comentarios y rumores de todo tipo en las reuniones de cubanos en los más conocidos restaurantes y cafeterías de Miami.
Según escribió Alfonso en El Nuevo Herald, “la tragedia de Bringuier comenzó el 9 de julio de 1993 con la llegada a Miami Beach de Iván Luis, entonces de 48 años, y su esposa María Elena Reyes.
Segón el periodista, ellos arribaron a la playa de Miami en una embarcación con otros 25 cubanos que dijeron ser refugiados.
Contaron una historia muy común: varios días en el mar, desembarco en Bahamas y dinero enviado allí por familiares residentes en Miami para contratar a un contra-bandista que los trajera a la Meca del exilio.
“Cinco años más tarde Iván Luis ya se había relacionado con la Fundación Nacional Cubano Americana, el ex Club, el Centro Cubano de Investigaciones Militares y la Unión de Oficiales y Soldados Libres, un grupo encabezado por el ex coronel de la Fuerza Aérea Cubana, Alvaro Prendes, ya fallecido”, escribió el periodista en su relato.
Según Alfonso, “fue el reportero del Canal 23, Rafael Orizondo, el primero que identificó a Luis como espía. Para entonces el individuo había desaparecido de su trabajo como chofer de una compañía de servicios médicos. Atrás había dejado una cuenta de teléfonos de $5,000 y la certeza de que había obtenido valiosa información de cuentas bancarias de prominentes exiliados y organizaciones”.
“En Cuba (Iván Luis) fue identificado como un teniente coronel de la Contra-inteligencia y su esposa, como capitana del Ministerio del Interior” de Cuba, escribió Alfonso. Ambos habían sido recibidos en el exilio de Miami con los brazos abiertos.
En Miami también hubo el caso de la llamada Red Avispa, un banda de espías castristas, cinco de cuyos miembros han sido condenados a prisión.
Y ¿qué ha hecho sobre este caso el gobierno de Cuba? Pura propaganda política.
La Habana dice que los cinco agentes condenados son “patriotas” que actuaban desde hacía años en Estados Unidos para descubrir conspiraciones terroristas del exilio de Miami. Si hay defensas que matan, sin duda ésta de la dictadura de Cuba es una de ellas.
El exilio de cubanos no debe olvidar jamás que esos cinco agentes enemigos hoy encarcelados por las autoridades de Estados Unidos, estuvieron varios años actuando en su medio sin ser descubiertos. Sírvale esto de amarga lección.
Julio 23, 2008
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