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Por Michel Ventas, La Habana
El plan sucesorio de Pérez Torpe

Con esa cara de sapo
que Dios le otorgó al nacer
lo declaró el canciller:
“Cuando se muera Guarapo
esto se puede joder”.
Y al pasmado Parlamento
acto seguido hizo el cuento
de cómo se mantendría
en marcha la satrapía
después del fallecimiento.
“Cuando termine el velorio
y enterremos al rufián
pondremos un talibán
detrás de cada escritorio.
El negocio migratorio
seguirá a marcha forzada.
Con saliva reciclada
se templará al personal
y todo seguirá igual
para que no cambie nada”.
“Nuestro pueblo combatiente
ha de marchar siempre unido
aunque le falte el vestido,
el transporte y la corriente.
Le daremos a la gente
el marxismo hecho canción,
muchas ollas de presión,
y si hubiera quejas de que
no hay comida, habrá más teque
por radio y televisión”.
“Así como siempre ha sido
todo será del Estado,
ese monstruo hipertrofiado
que es propiedad del Partido.
Y como hemos decidido
que el PC es nuestro caudal,
que defienda cada cual
la poltrona conquistada
para que no cambie nada
y que todo siga igual”.
Enero 19, 2006
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