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Dos artículos sobre el Padre Varela

 

 

Por Dagoberto Valdés Hernández, Pinar del Río
"Vitral" saca a la luz libro perdido por el Padre Varela

Como aparecido en tiempos difíciles. Como maná en el desierto y don para acrecentar nuestra cubanidad, ve la luz, después de casi dos siglos, la Metafísica del Padre Félix Varela.

Dado por perdido desde aquella primera publicación del original en latín de 1812 en la imprenta habanera de Antonio Gil, Ediciones Vitral ofrece ahora, con inmensa alegría y profunda veneración, a todos los cubanos y a cuantos se acercan a las raíces de nuestra nacionalidad, el Tomo II de las "Instituciones de Filosofía Ecléctica editadas para uso de la Juventud Estudiosa" redactado como libro de texto para los alumnos del Seminario de San Carlos, por el P. Félix Varela, considerado por todos como el Padre de la Cultura Cubana y cuya causa de beatificación está ya muy adelantada.

El hallazgo fue protagonizado por el competente latinista y profesor de la Universidad de La Habana, Dr. Amaury B. Carbón Sierra, cubano por nacimiento y apasionada vocación por todo aquello que contribuya al encuentro con los cimientos fundacionales de nuestra nacionalidad, y con las fuentes latinas de nuestra lengua y cultura.

Esta obra de Metafísica del P. Varela forma parte de una colección de tres tomos, los primeros dos de ellos escritos en latín como era costumbre en la época y el tercero escrito en español como signo e instrumento eficaz de la reforma pedagógica y filosófica que encabezara Varela bajo las luces de José Agustín Caballero. Luego de su publicación en latín en 1812, se extravió por esos avatares de la historia y solamente era mencionado por Antonio Bachiller y Morales en su Catálogo de libros y folletos publicados en Cuba, y reseñado también por el profesor Roberto Agramonte, vicerrector de la Universidad de La Habana, quien en 1952 se refería a este Tomo II, de la Metafísica, como "por desgracia no localizado".

He aquí el mérito del ya eminente Dr. Carbón Sierra cuyas investigaciones han ido desde los Archivos Vaticanos hasta numerosas bibliotecas de América: haberlo localizado en la Colección de Libros Raros y Valiosos de la Biblioteca Central del Alma Mater habanera, encuadernado a continuación del Tomo I en un mismo libro; y el haberlo traducido con criterios lingüísticos autorizados, para poner este tesoro raigal del pensamiento cubano al alcance de todos.

Otro amigo, otro Amauri, esta vez el Lic. Gutiérrez Coto, varias veces premiado en Concursos literarios y miembro del Jurado del Certamen de Vitral, abrió el camino y condujo de su experta mano de editor, al descubridor y su tesoro hasta la pequeña y artesanal editorial católica de P. del Río, que aún no sale del entrañable estupor de haber recibido tal joya invalorable de la cultura cubana para colocarlo en el más pobre e imperfecto de los joyeros posibles en Cuba.

Pero así son los caminos de todo lo bueno y verdadero, apegados más a la sencillez ignota para que se vea, aún más transparentemente, nítida y radiante la verdad que contienen.

Hemos querido dar lo mejor de cada uno de los que trabajamos en Ediciones Vitral. El diseñador haciendo una filigrana de edición facsimilar a partir de fotos tomadas sin desencuadernar el original, por eso la recurrente curvatura del facsimil en latín. Los de la impresión intentando que la luz bañara la perla escondida de la raíz de nuestra filosofía, las empaginadoras, a mano, acariciando cada página como quien venera un relicario, los que presillaron también a mano, como quienes ponen un broche de raíz para que "scripti manet", para que lo escrito permanezca. Las que cortaron, pegaron el lomo y doblaron la sobria camisa con el rostro del "santo cubano" como quienes adornan la imagen para que salga en procesión.

El que coordinó como quien lleva sobre sí la valija del gran mensaje, como cruz y corona, como desafío y honor que sabemos inmerecido. Todos sobrecogidos de veneración e inefable amor a Cuba y a su santo fundador.

Vitral no sólo se honra con esta joya histórica y cultural, sino que la considera como la cumbre de los doce años de su difícil labor editorial. Ya pudiéramos cantar el Non dimitis, con el anciano Simeón del Evangelio: "Ahora puedes dejar, oh Señor, a tu siervo, marchar en la paz." si no fuera porque sabemos que esa decisión está sólo y absolutamente en Manos de Aquel que es Señor de la historia, Alfa y Omega de nuestras vidas y destinos.

Que este gozo se convierta en compromiso con la Patria de Varela y de Martí. Que el honor se convierta en sacrificio y el gozo en tarea. Cuba lo necesita y estoy seguro que el Padre Varela nos acompañará en esta fatigosa pero apasionante peregrinación hacia un Hogar Nacional cubano en que "quepamos todos".

 

° ° °

 

Por Sergio L. Cabarruy Fernández-Fontecha, Pinar del Río
Develación de estatua del Padre Varela en la catedral pinareña 

 

Como quien mira y camina hacia el futuro con esperanza y paso firme, aparece la figura del Padre Varela en el jardín del ala derecha de la Catedral de Pinar del Río. La obra, que es un homenaje de la Diócesis al que nos enseñó primero en pensar, y que fue realizada en mármol de San Juan y Martínez por el autodidacta pinareño José Manuel Pérez Vélez, fue develada el pasado domingo 12 de marzo por el Obispo, Mons. José Siro González, en compañía del autor, con la presencia del Párroco y de  la comunidad, al finalizar la misa dominical.

Según el plegable recordatorio preparado para la ocasión, la imagen del P. Varela sonríe, con la esperanza del que confía en Dios y en la virtud de los hombres y mujeres de su pueblo.

La  mirada es alta y segura, mira hacia el horizonte escudriñando los arcanos del alma y de la historia de Cuba e indican la transparencia de un verdadero amor a Dios y al prójimo. 

La mano sobre el corazón nos habla de la síntesis que logró hacer el padre Varela en su heroico proyecto de vida:  uniendo en su corazón el amor a Cuba y el amor a Cristo y a su Iglesia, de forma inseparable.

El libro de las Cartas a Elpidio que lleva en su mano izquierda nos habla del maestro cariñoso, forjador de hombres de conciencia, nos explica por qué Varela es el Padre de nuestra nacionalidad y de nuestra cultura al dejarnos en esta, su obra cumbre, el más alto legado ético para todos los cubanos en la persona simbólica de Elpidio que significa la esperanza de la Patria.

El brillo de su sotana representa la pureza de su vida, la transparencia y veracidad de su pensamiento y lo heroico de su virtud, inseparablemente unida a su vocación sacerdotal.

La estrella en la tarja ¡sólo una!, expresa el criterio vareliano de independencia y libertad para Cuba.

La imagen descansa sobre una base representativa de la Isla y su rusticidad nos habla de la firmeza de un
hombre que   edificó su inconmovible integridad moral sobre la roca de la Religión Católica, fundamento que le permite elevarse al más alto grado de la santidad.

La figura de Varela, sale del ámbito de la Iglesia y mira de frente a nuestras calles, vela por las vicisitudes y esperanzas cotidianas de su pueblo para iluminarlo con el ejemplo de su vida y para interceder ante Dios por el presente y el futuro de nuestra Nación. Su actitud de peregrino con el movimiento del pie derecho, nos recuerda que el Padre Varela camina con el pueblo cubano y nos acompaña en nuestro peregrinar hacia la Patria que él fundó y que nos dejó como encomienda al decir: «No hay Patria sin virtud, ni virtud con impiedad».

En la tarja aparece la frase del Padre Varela: "Buscar la Gloria de Dios en todo, santificando todas nuestras acciones, tendidos hacia el amor al prójimo.", que de alguna manera resume el proyecto de la vida de este insigne cubano, cuya memoria y ejemplo nos convocan.

 

Marzo 16, 2006
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