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Por Juan Felipe Quintero Acuña, Guatemala *
Crónica de una Cuba desconocida... por los turistas
Primera parte
Cuba… República de Cuba…
De acuerdo a la numerología egipcia, nuestra isla queda relacionada con el Arcano o secreto egipcio del Libro de Thot, número 6.
El seis significa los dos caminos, la indecisión. La indecisión en el trance o evento de seleccionar entre dos vías diferentes, no-semejantes. O por aquí, o por allá. O esto, o aquello. Siempre la “O” por medio.
Es la dualidad presente en nuestro mundo, desde que el mundo es mundo. Y de eso hace bastantes miles de millones de años.
Dice el Arcano seis entre otras muchas cosas, que Cuba ha de sufrir perpetuamente:
“Antagonismo de fuerzas”. Es decir, poderes opuestos, disconformes enfrentándose continuamente. Expresa que sí, que finalmente ha de conseguir lo que anhela, y que siempre en ella, en la Cuba de nosotros, estarán presente fuertes, dinámicos e industriosos deseos y que estos se van a cumplir, ah, pero, y aquí viene el PERO, así con mayúsculas, repito, pero... que algunas de estas pretensiones le van a ser completamente satisfactorias y agradables, y otras le han de ser esca-moteadas, robadas, malversadas y asaltadas.
Perdóneseme el empleo sagaz de la sinonimia en el final del párrafo anterior, era solamente para fijar bien un punto de partida que me acerque mejor al título de estas modestillas crónicas.
No obstante, quisiera dar conclusión a los pocos factores que he expuesto, los cuales se encuentran ampliamente contenidos en la ficha egipcia de nuestra amada isla, que elaboré hace algunos años, expresando que la deidad egipcia conocida como Thot, debe haber escrito su libro de Arcanos, según se dice, hace varios miles de años, cuando Cuba no soñaba aún con llevar ese nombre y mucho menos con ser una República de más de 11 millones de habitantes. Pero que el Dios egipcio no se equivocó ni en una letrita cuando elaboró la caracterización que correspondería, centurias después a este trozo de bella tierra en la que nacimos. El tema muy sería interesante de tratar, pero lo dejaremos para otra ocasión.
Ahora:
¿Por qué es tan difícil (en física se diría “cuasi-imposible”) explicar a un extranjero, a alguien no-nacido en Cuba, la situación, los problemas, las dificultades de la mayor de las Antillas?
¿Han notado Uds., cubanos que leen estas notas, cómo a muchos de nosotros se nos enreda la lengua, cómo nos complicamos, qué confusión sentimos cuando intentamos exponer ante alguien que no es cubano, qué ha pasado, qué está pasando y qué pasará en nuestra Cubita?
Y ello sucede ante cualquier interpelación, incluso pudiera ser hasta inocente que nos sea formulada, o delante de afirmaciones que nos pueda hacer una persona de… allá.
Veamos algunas:
-Bueno, ¿Y si Fidel es tan malo y les ha hecho tantas cosas horribles, por qué no se lanzan a las calles y lo derriban? El es uno sólo y Uds. dicen que la mayoría del pueblo está en su contra.
-Pero Uds. tienen buena enseñanza sin cargo, medicina gratis, y son los mejores deportistas aficionados del mundo. Además, qué actos más lindos realizan, con niños, ballet, flores, guitarristas, cantores del pueblo y así, así.
-¿Venga acá, y todas esas marchas en las que desfilan con banderitas gritando consignas a favor de la Revolución, millones de personas y que duran 6 y hasta 8 horas?
-Sí, es verdad que la Habana se está cayendo a pedazos, que no tienen muchas medicinas, que tienen una libreta de abastecimiento (de racionamiento) hace más de 40 años, que están en “período especial” desde 1991, pasando las de Caín, y una escasez inmensa, pero… es que su heroico pueblo está sometidos a un férreo y espantoso y temible y criminal y casi total bloqueo imperialista desde hace cuatro décadas, y sin embargo se ha levantado frente al imperio más fuerte del mundo, a ese que UDS vencieron en las heroicas arenas de Playa Girón, y al que harán morder el polvo de la derrot…
-Qué círculos infantiles y escuelitas de primaria tan atractivas tienen en La Habana Vieja, qué bien uniformados están sus pioneritos, qué limpios y qué bonito hablan en los actos. Qué maestros más inteligentes y bien formados guían acertadamente a su juventud.
-Sus policlínicos son los mejores del mundo, yo estuve en el “19 de Abril” en una visita guiada y resultó una experiencia maravillosa. Después fuimos a la fábrica de tabacos H Upman y nos hicieron una recepción maravillosa los obreros. Poseen un control estricto del dengue, de los mosquitos, mediante una gran campaña nacional.
-Pero Uds. son tan solidarios que, en su ayuda internacionalista sin igual en el mundo, envían desinteresadamente, completamente gratis a miles y miles de médicos, profesores, instructores de deportes, asesores y demás a otros países necesitados. Incluso liberaron a África del apartheid, a Angola, y han ofrecido generosamente su sangre para libertar a otros países.
-Sí, Cuba y su revolución ha brindado el ejemplo a todos los países del tercer mundo, de que se puede vivir una vida de libertad, dignidad y enfrentar a las potencias imperialistas y derrotarlas. Uds. Han obsequiado magnánimamente medicinas, centrales azucareros, construcciones de muchos tipos, barcos, petróleo y una enorme gama de cosas a otros países, Hasta le han ofrecido ayuda a Estados Unidos, su principal enemigo, en distintas ocasiones.
-Oiga, ya UDS llevan 47 años frente a diez administraciones norteamericanas, ¡Y continúan en pie de guerra, de combate!
¡Ay! Queridos amigos. Ante cualquiera de estos argumentos Ud. se devana inútil-mente el cerebro, tratando de explicar que, bueno, mire, es que, nosotros, vea Ud...
Y el extranjero le mira y le vuelve a mirar, esperando que les dé cabal respuesta a estas interrogantes. ¿O qué es lo que está pasando, cubano? Con todo esto, ¿de qué se pueden quejar?
Esto puede suceder en Miami, España, América Latina, en cualquiera de las decenas y decenas de países en las que los cubanos se han asentado de un modo u otro.
Si fuera en Cuba, digamos, pudiera ser sentados en el muro del Malecón habanero, o comiendo en un restaurante, pagado —por supuesto— por el propio extranjero, puesto que sus dólares, los suyos, cubano, brillan por su ausencia.
También la ocasión podría darse en un paseo por La Habana, Vieja, Centro, Vedado, bajo la mirada vigilante de la Brigada Especial que es de la policía, también especial puesto que sólo persigue a aquellos arriesgados que buscan desesperadamente contacto con los extranjeros, bueno, por aquello de los dólares y demás, vaya, para subsistir o sobrevivir que es la única preocupación verdadera del cubano, y el susodicho agente “del orden” casi siempre de piel canela quemada en exceso, en cualquier momento se le acerca y le ordena terminantemente: -“Déme su carné de idá” (carné de identidad, dicho en buen oriental) ¿Qué utted hase con ese tranjero? Y de ahí a la estación policíaca no hay más que un paso, una buena multa, un acta de advertencia (a la próxima va para el Combinado del Este) pero, bueno, si se pone pa’ la cosa y pasma unos dolaritos, la cosa pudiera arreglarse, -Polque ya a ti te ha vitto yo una pila’e’veses por aquí, blanquito habanero, y qué volá, dime como e’ la vuelta…
En fin, también pudiera ser debajo de la centenaria Ceiba del Templete, o en cualquier otro lugar, donde el ardiente sol de nuestra isla le despelleje, ah, y recuerde que solamente le quedan en el bolsillo empapado de sudor, cuatro “Populares” de los de a $7.00 moneda nacional que se mojan puesto que, como son para cubanos, no tienen papel metalizado de protección, y ello le pasa a Ud. amigo cubano de infantería (de a pie, porque ni bicicleta posee ya) muy a pesar del cartelito “Lo mío primero” que rezan los “otros”, los Populares que se le venden en dólares a los extranjeros que hacen las preguntas.
Y entonces Ud. saca su chorreado popular (amarillento ya por cierto) del bolsillo, lo enciende con un fósforo que milagrosamente consiguió, mira de arriba abajo al extranjero que le ha formulado en serio, gravemente todas las preguntas y afirmaciones que acabamos de revisar, y con más paciencia que Job, entre una bocanada y otra de aquel infernal cigarrillo que sabe a “rayos encendidos” pero que es el único que, a duras penas UD, pudo comprar con su mísero salario de 8 ó 9 pesos diarios (siempre la dichosa moneda nacional, que por cierto anda a $26.00 por un dólar) UD le dice al extranjero:
-Vamos, mi socio, arranquemos pa’ mi casa, que te voy a brindar una taza de café mezclado, que creo que ayer llegó a mi bodega y te voy a contar unas cuantas cositas que tú no sabes, ni te imaginas siquiera, sobre esta isla de corcho. Déjeme decirle hermano que por ejemplo, si a Ud. le pasa algo, un asalto, un arrebato de cadena del cuello, de cámara de video, de maletín o lo que sea, que por aquí se ve todos los días, nadie lo va a ayudar, la gente va a mirar y se van enseguida, porque, dicen los cubanos: en definitiva, si es extranjero y no me le puedo acercar porque la policía me reprime y me jode la vida y me puede costar caro, entonces, ¿por qué lo voy a ayudar cuando lo asalten? Además, me costaría ir a la estación, perder un día declarando y hablando basura y ¿si por casualidad a los guardias se les ocurre que yo también estaba complicado en el asalto porque estaba cerca? Me parten la vida, así que, voy embora que esto no es mío.
Pero, fíjate compay, en mi casa tendremos que hablar bajito, porque en el apartamento de al lado vive Cuca, la chismosa del Comité, vaya, la secretaria de vigilancia que es militante del partido del núcleo de los viejos retirados, ah, y cuando lleguemos al edificio, no abra la boca pa’ que no le oigan el acento extranjero y digan después que yo estoy llevando gente de extranjia a mi casa y me busque un lío. Qué suerte, Ud. se parece bastante a un cubano con una ropita de la shopin y pudiera pasar. Si fuera rubio y de ojos azules, Dios me libre de llevarlo al gao. Vamos echando, que después que yo le explique, Ud. va a entender bien, bien, qué cosa es esta isla… y le voy a contestar todas esas preguntas. Claro, te voy a enseñar mi refrigerador por dentro, para que veas una estampa del Polo Norte sin pingüinos. Vamos mi cúmbila, vamos… A lo mejor ya vino el picadillo de soya y aunque me abras un hueco del cará, te invito a comer lo que come un cubano y después lo podrás contar en tu país…
Continuará.
* Especialista en electrónica, salió de Cuba en 2005.
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