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Por Juan Felipe Quintero Acuña, Guatemala *
Crónica de una Cuba desconocida... por los turistas
Segunda parte

-Bueno, ¿Y si Fidel es tan malo y les ha hecho tantas cosas horribles, por qué no se lanzan a las calles y lo derriban? El es uno solo y Uds. dicen que la mayoría del pueblo está en su contra.

-Bien, compay, ya estamos aquí sentados en mi modesta casita. Perdona los desconchados y tantas rajaduras y huecos del techo y las paredes, pero es que no “dan” materiales de construcción para reparar, desde hace muchos años. Ten cuidado con los muelles sueltos que tiene ese vestigio de sofá donde estás sentado, porque te pueden pinchar. Mira, ¿de dónde saco dinero para comprar otro? Y fíjate como está esta silla donde me siento yo, no le cabe ni un alambre más para apretarla y que no se desarticule.

¿Sabes? Corro un gran peligro de que al final no me creas o no me entiendas, porque por mucho que yo te diga, o que leas, o que lo veas en una película, las cosas aquí hay que vivirlas en carne propia, como cubano de a pie, y no por una semana, sino por años y años y sin ninguna esperanza de cambios o de salir de aquí… Desde este país se le trata de brindar al mundo una imagen de que estamos en lo mejor, pero, padrecito, si cuando termine contigo no me crees o no entiendes lo que te digo, te perdono, y lo hago porque tu estancia aquí como turista no te permitirá jamás vivenciar las experiencias del cubano promedio. Tú no sabes que es la famosa Batalla de Ideas, ni te disparas una Mesa Redonda todos los días, ignoras por qué el arroz con pollo no tiene pollo, sino sólo el color amarillento y a veces ni eso, porque pudiera ser rosado.

¿Tú sabes cómo le dicen las cubanas a las cocinas de sus casas? El Laboratorio, y a cocinar todos los días: La hora del experimento. Somos los mejores inventores del mundo.

Ah, sí, perdona, ¿qué quiero decir con eso de “dan”? Bueno es un eufemismo romántico de cuarta categoría para designar la “protección” de “papá Fidel”, porque, ¿tú sabes, no? Fidel “es nuestro papá”. Sí, así mesmitico lo dijo Raúl Castro aquella noche del discurso más alucinante que ojos humanos vieron en la Historia de Cuba.

En efecto hombre, fue en 1989, cuando el general de ejército Raúl, en presencia de cientos de generales y coroneles y demás, los puso a cantar a gritos loas de apoyo a la revolución, como si se tratase de niños pioneros de una escuela primaria. El objetivo era  denigrar al famoso general Arnaldo Ochoa, y aunque esa noche no hubo la menor referencia a eso, pocos días después lo acusaron de estar en tratos de drogas “por debajo del capusayo”, vaya, que Fidel y Raúl no sabían nada, y bueno, acabaron fusilándolo a él, a Tony la Guardia el coronel del Minint, a Amado Padrón  y al capitán Jorge. Y aquella noche en la que parecía que Raúl estaba “fumado” con la mejor hierba mejicana, sí, con esa que entra por la costa norte de Pinar del Río y que viene de México en pacas aéreas o marítimas, afirmó así: “Compañeros generales, Fidel es nuestro papá. ¿Verdad compañeros generales? Y un sordo y también sórdido murmullo le respondió: Siiiiiiiiiii.

Entonces, volviendo al “dan”, al “qué dieron” o “qué están dando”, o “qué van a dar” tan común en el vocabulario del cubano de infantería, sobre todo cuando el pobrecito llega hasta una cola; pues se supone que “papá es el que ‘da’”.

Mira, se dice:

-ya “dieron” el picadillo de soya, -

-están “dando” los cigarros de la cuota,

-van a “dar” la media libra de aceite mensual por persona para cocinar, y el paquetico de cuatro onzas de café para la quincena, claro que por persona también.

Y la otra frase célebre es: te “toca”, no te “toca”, es decir, hay para ti o no hay.

Véase (todo lo que sigue es con la eufemística “Libreta de Abastecimiento” en mano):

-Hoy no te toca el azúcar que “vino” a la bodega porque tú tienes un número muy alto en tu libreta (de racionamiento) y llegó el envío muy corto que alcanza solamente desde el 1 al 75. Tienes que esperar a que te “toque”. 

Ojo, el “vino” no es de beber, significa que las bodegas o tiendas de víveres en Cuba, son supuestamente abastecidas una vez por mes, con lo que le “toca” a la porción de población que está inscrita en ella, por las antes llamadas Oficinas de Control de Abastecimiento (OFICODA) que los cubanos denominan burlonamente como Oficolas en referencia a la eterna cola o fila de personas que la Revolución inauguró y que llegó para nunca más irse. ¡Oh! Cubanos coleros…

O esta otra en la farmacia, en la única en que te “toca” comprar: 

 -Ay, muchacha, qué pena, este mes no te “tocan” las toallas sanitarias, sino hasta el mes próximo… Ah, sí, pobrecita, otra vez vas a tener que usar trapos para la regla, imagínate mijita, yo no puedo hacer nada, eso fue lo que “dieron”.

Pero también ésta en la carnicería, ídem que la farmacia anterior:

-Mira, sí, te “toca” la dieta de media libra de pescado al mes, pero es que… se acabó y te voy a anotar para que lo cojas el mes que viene.

Esta última situación y la anterior, se corresponden con productos que sencillamente los bodegueros, farmacéuticos, carniceros y todo aquel que atiende un establecimiento de servicios racionados en la Isla, venden “por la izquierda”, a sobreprecio en “bolsa negra” quitándoselo a quien le “toca”, para dárselo más tarde. De esta forma todos arrastran una larga cola de débitos, que dilatan mes tras mes, pero así van tirando y hacen unos pesitos para subsistir.

Mira hermano, no es que tú lo pagues con tu dinero —como de hecho tienes que hacerlo— sino que “papá Fidel te lo da” y así se nos ha metido en el tuétano de los huesos por más de 40 años. ¡Qué buenos son ellos que nos “dan”! ¡¡¡Carijo!!! ¡Cañojorajo! Como decía el defenestrado cómico cubano Héctor Zumbado, al que se le ocurrió criticar “más de lo permitido” y ¡Buuum! Lo tumbaron de la mula como a Matías Pérez. Ay, perdón no fue a Matías, sino a Gena… bueno, perdón otra vez, ¿sabes? Es que hoy no desayuné (como todos los días) y esa caminata contigo por La Habana, con la tensión de la policía y los chivatientes detrás de nosotros, me ha destrozado, que ya no puedo ni hilar bien los pensamientos.

Mira, ¿por qué no mandamos a comprar una cervecita de latica, sí chico, coño, la verde, la Cristal, y… bueno… un pedacito de pollo en el Ditú de la esquina, porque es que empiezo a ver sombras negras y así no voy  a poder hablar bien…?

(25 minutos después)

¡Gracias, compa’! Ñoooooo, hacía meses, qué carijo, años, que no me comía unos muslazos con contra muslo de pollo frito como esos, porque de los que me “dan” una vez al mes en la media libra que me “toca”, o me como uno o me como el otro, pero los dos juntos jamás. Y fíjate que las dos cervezas me han mareado, por eso te había dicho que compraras Cristal, porque la Bucanero que nos tomamos es muy fuerte para el estómago de un cubano del montón como yo, que no “jama” bien todos los días. AH, y gracias también por la caja de Populares de la shopi, estos si son cigarros y no la mier… esa que me tengo que fumar yo. Pero, imagínate, valen 50 quilos de dólar, que son 13 pesos cubanos y eso es bastante más que lo que yo gano en todo un día de trabajo.

Bueno, vamos ya, que ahora sí estoy más claro que el agua gracias al pollito en dólares. Veamos lo de tu pregunta. Y ¿sabes? Eso que acabo de decir me recordó una frase que se usaba mucho por allá por los años 59, 60 y 61 en adelante:

-Negativo, compañero, hay que estar “claros”.

Y, oiga, al que no estaba claro lo sacaban del trabajo, lo acusaban de agente del imperialismo y ahí mismo le pasaban la cuenta. Pero dejemos eso ya, vamos a la pregunta cara….

Mire, distinguido extranjero de la excelsa extranjia (y perdóneme la forma risible-grotesca-semi-cómica pero es que si los cubanos no fuéramos así, con sentido del humor, y muchos cuentos de Pepito, reventaríamos todos) aquí la gente no se lanza para la calle como en otros países. ¿Porque somos más cobardes? Yo no diría eso, el problema es que aquí se ha establecido un régimen científico de explotación y manejo de las masas, donde –entre otras muchas cosas-  yo te vigilo a ti, tú me vigilas a mí, aquel nos vigila a los dos y nosotros vigilamos a aquel. Eso es en el centro de trabajo, en medio de la calle, en el lugar donde tú vives, ¿Te das cuenta que no escapas jamás?

Por otra parte, esto es una isla, no hay fronteras terrestres por donde irse.

¿Quién tú eres? ¿Tú no serás del “aparato”, del G2, tú no me echarás pa’lante?  Fíjate que, si yo perteneciera al grupo que aunque en una etapa dada  haya aplaudido a esta gente, cuando años después,  resentido con ellos al comprobar más que fehacientemente que este sistema no sirve, que nunca habrá progreso ni se adelantará nada con él, que es una aberración humana, una verdadera abominación llena de mentiras de todo tipo, y, como decía un marinero amigo mío, -“esto es para que cuatro blancos descarados vivan a costa suya porque Ud. es su negro esclavo”, bueno independientemente de haber estado con el sistema, como te decía, yo individualmente siento que no me puedo bajar del caballo, no puedo tirarme del tren porque sencillamente “tengo miedo a las consecuencias”. Sólo el pensarlo me paraliza. Además me quedan quizá algunas prebendas que realmente son mier… pero es lo único que tengo. Y entonces continúo por inercia mental sometido y siendo un informante. ¿Es increíble, verdad? Y es que al principio, en el 59, de verdad que casi, casi todo el mundo, creyó firmemente en la promesa de elecciones en 18 meses, restitución de la constitución del 40 que era la más avanzada de América latina, de “armas para qué” y de tantos y tantos ofrecimientos de un futuro mejor que traían los barbudos desde las lomas. Fue por eso que se luchó mucho. Pero ahora, estoy “comprometido” y siento que no puedo echar atrás y espero, espero a ver qué pasa. Mientras tanto “vivo”, mejor, “subsisto”, “sobrevivo”.

Así que cuando menos me lo imagine, me pueden hacer “un número 8”, y bueno, cuando cancelen plazas en mi trabajo, la primera que desaparece es la mía, o se ponen pa’mi cartón y lo que le aguantan a cualquiera diez veces, a este cubano, a la primera, ya lo botan de la pincha (el trabajo). O me meten preso acusándome de cualquier cosa. (¿…?)

AH, sí, se me olvidaba decirte que aquí en esta islita, el abogado que te defiende, el fiscal que te acusa, el juez que te juzga y hasta los testigos que te “ponen” en contra, son pagados por el mismo sistema, por el estado omnipotente y omnipresente y es por eso que la Justicia, bueno, la justicia, mira es que la justicia… Y ¿dónde está la justicia, coño, si ya sea el defensor, que el fiscal, que el juez, al que se pase de la raya y no aplique lo que tiene que aplicar para reprimir… le pasan la cuenta como al mejor y ese mes no le “dan” el pan de cinco centavos que le “toca” en la panadería, porque no tendrá ni un medio para comprarlo, por estar en el “Plan Pijama”. ¿Cómo dice? ¿Derechos humanos? Oiga, dígale al imperialismo que basta ya de hablar de la violación de los derechos humanos en Cuba, porque aquí sencillamente no existen los derechos humanos. Entonces, qué es lo que se está violando?

Mira, lo primero que nos han hecho, poco a poco ha sido irnos metiendo el miedo en los huesos, también el sentimiento de que “esto no hay quien lo arregle, pero tampoco hay quien lo tumbe”, el sentido de que ineluctablemente esta gente va a detentar el poder por los siglos de los siglos, sin Amén.

“Divide y vencerás” dicen que dijo un tal Maquiavelo, creo. Bueno, pues aquí la división es la más grande del mundo. Están divididos los compañeros de trabajo, los amigos, la mismísima familia, los vecinos. Nadie sabe quién es el otro y mucha gente ve un enemigo en cualquiera, aunque realmente no lo sea. Aquí mismo en mi edificio, te decía que vive la vieja Cuca. Ella es analfabeta, no sabe leer ni escribir, pero se pasa el santo día sentada en un sillón al fondo del pasillo, vigilando quién entra o sale, a qué apartamentos, qué vehículos se parquean en la cuadra, si desembarcan cajas o jabas llenas de algo, quien comenta cada cosa, y de esta manera, hasta que un día sí y otro no, viene el tipo del aparato (seguridad) que la “atiende” a ella, a recoger el parte de todo lo que se ha movido y sucedido. Todos la odian profundamente, pero tienen que reírse con ella y aguantarla. ¿Te das cuenta que solamente una persona está multiplicando enormemente el poder de vigilancia y delación del estado. Bueno, así funciona. Por eso Fidel es uno sólo, pero ha creado estos mecanismos diabólicos que son copia de los del antiguo campo socialista, aunque mejorados.

 De todas formas el experimento de si la persona es o no es del aparato podría salir muy caro si se tratase de un chivatiente.

AH, pero también para eso está Villa. ¿Qué es eso de Villa?

Pues era una antigua y enorme escuela de los Hermanos Maristas en la barriada del Sevillano. En los tiempos de la bronca de Fidel con la Iglesia católica y cuando se decretó la intervención de los colegios privados por allá por el 62 y 63, el estado tomó para sí varios conventos y todas las escuelas privadas. La sede del Departamento de Seguridad del Estado, que estaba en 5ta y 14, en Miramar, pasó a los terrenos de esta escuela. Bueno cuentan que “caer” en Villa es lo más terrible del mundo, la famosa pérdida de toda esperanza que se halla en las entrañas de la Isla desde San Antonio hasta Maisí, en este lugar sigue una ley exponencial. Villa es el verdadero poder, allí no rige ninguna ley, sino la que ellos hagan, y nadie quiere ir a dar a este lugar.

Como mismo le digo esto, le asevero también que si ellos no tienen interés en Ud., entonces ni lo miran.

Fíjese que no recuerdo bien si fue por el  90 ó 91, la oposición citó por todos los medios posibles del extranjero para una manifestación pacífica frente a Villa Marista, con el fin de protestar para la  libertad de los presos políticos. Serían si acaso unas 50 a 100 personas cuando más las que irían. Pero se montó un dispositivo policíaco compuesto por más de mil guardias, decenas y decenas de autos  y camiones con tropas especiales y armas largas, policías y gente de la propia Villa, que abarcó más de un kilómetro a la redonda de esta sede. Era como si estuvieran esperando el desembarco de los paracaidistas de la 82 División aerotransportada del ejército americano. Bueno al final, creo que no llegaron ni cinco opositores, porque los apalearon desde muchas cuadras antes y todos fueron presos. No pudieron ni gritar. Si Ud. me pregunta, querido extranjero, le diré que en ese caso, los que sintieron un miedo de miedos, fueron… ellos… los de Villa.

Es más que cierto, la inmensa mayoría de los cubanos están en contra del régimen, pero,  el terror y  la desesperanza han hecho que aparentemente el sistema parezca fuerte, monolítico, invencible y por ello, el que no se  pliega, a la cárcel. Amigo mío, así viven los cubanos, ni más ni menos. Todo lo que le he expuesto son situaciones reales y la gente de la Isla lo sabe mejor que nadie.

Fidel es como el general mexicano que dijo que él no tenía ningún enemigo. Y cuando le preguntaron, pero: -¿Cómo es posible, general si Ud. es un tirano terrible? Respondió: -Por eso mismo, los he fusilado a todos.

Los cubanos esperan y esperan, nadie quiere poner el muerto, se piensa en una solución que implique  la desaparición física del señor de las barbas, que algún día tiene que producirse, puesto que las lecciones de la Historia están ahí:

-Murió Franco y España mudó de plano. Mao Tse Tung se fue a otra dimensión  y China cambió enormemente. Despedimos al Tío Ho (Ho Chi Min) y Viet-nam ¿aparenta ser el que era antes o ha pasado a ser casi un paraíso capitalista del mejor estilo ya?  Parece que, históricamente cuando el fundador desaparece del plano físico, sus ideas, todo lo que construyó (o casi todo), vuela por el aire. Por eso –entre otras razones más, el cubano espera…

Bueno, socio, ¿qué te pareció el picadillo que nos comimos, estaba de madre, verdad? Noooo, ojala lo hubiera todos los días aunque sea. Mira ya viste mi refrigerador casero, Polo Norte pero sin osos ni pingüinos, ¡vacío! Y lo construí yo mismo porque el Inpud que tenía me duró 28 años, pero al fin se hizo pedazos. Muchas gracias por los muslos de pollo que me dejaste, los voy a alargar para 15 días por lo menos.  Sí, hermano, te entiendo, pero será en tu país donde eso es comida para un par de días, aquí me tiene que durar la quincena, no te preocupes que nosotros somos magos haciendo eso. Te cuento finalmente que por allá por principios de los 60, nos daban latas de carne rusa, que sabía bastante mal y había que adobarla mucho, porque tenía unos cuajarones blancos de sebo, que pa’qué. Yo me comí una lata una vez que estaba aventada, parece que se hallaba en mal estado y agarré unas cagaleras que me duraron como 15 días, bajé casi 20 libras. La gente decía: “Carne rusa y la lata pa’l el Comité” o sea, cómetela y dale la lata al CDR para que la usen como materia prima reciclable. Bueno, Compa, años después desapareció la carne rusa y oiga, como la añoramos, la hubiésemos pagado a cualquier precio. 

Bien, es hora de pasar a la otra pregunta…   

Continuará.

* Especialista en electrónica, salió de Cuba en 2005.
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