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Por Juan Felipe Quintero Acuña, Guatemala *
Crónica de una Cuba desconocida... por los turistas
Tercera parte

-Pero Uds. tienen buena enseñanza sin cargo, medicina gratis, y son los mejores deportistas aficionados del mundo. Además, qué actos más lindos realizan, con niños, ballet, flores, guitarristas, cantores del pueblo y así, así.

-Bueno, hermano turista, te dije que no probaras el Popular superfino que me dan a mí por la cuota de la bodega. Ja, ja, ja, mira qué cara pusiste, je, sí,  es como si hubieras probado un cigarro turco pero hecho en lo último de la selva del Amazonas, ¿verdad? Ay, viejito, y yo que espero jadeante a que esa cuota de tres cajitas de 20 cigarros cada una para todo el mes llegue a la bodega. Porque, brother, estos valen 20 quilos, vaya, 20 centavos, y los otros, que son tan malos y a veces peores que estos, cuestan 7 pesos, o 7 “cañas” como decimos nosotros. ¿Qué te parece? Sí, es un 350 por ciento más, sí… y las tres cajitas se me van enseguida…

Pero mira, eso no es nada, yo me acuerdo que hace unos años, allá en Domicana, en Santo Domingo mismo, subieron los pasajes de ómnibus, creo que como en 20 centavos más o algo así, y hubo unas manifestaciones con una pila de muertos en la calle por eso.

¿Y tú sabes cómo fue aquí? Ahora te cuento:

Oye esto, en el 59 y como hasta el 64, el pasaje de ómnibus urbano en La Habana, valía 8 centavos, y había una cosa que se llamaba transferencia que costaba 2 quilos y que te permitía tomar otro ómnibus que no fuera en la misma dirección que aquel en que tú ibas. En las guaguas como le llamamos acá, la tripulación eran dos personas; el chofer y un conductor que cobraba, avisaba las paradas, etc. Ah, la transferencia te servía también para tomar las lanchitas de Casablanca y de Regla, los dos pueblos ultramarinos al otro lado de la bahía de la Habana. ¿…? Si, esas mismas que vimos hoy en el puerto, ja, ja, que ahora parecen unos catafalcos blindados como para ir a la guerra, pero no me desvíes del tema, que más adelante te explico por qué esto último.

Bueno, la cosa es que después de aquello pusieron el pasaje a 5 centavos. Coñ… la gente vio un ahorro, aunque habían quitado la transferencia y a los conductores que cobraban el pasaje. Entonces inventaron una alcancía al lado del chofer, donde tú depositabas el medio. ¿….? Si, chico el medio le llamamos a la moneda de cinco centavos, Pero ahora tenías que subir obligatoriamente por adelante y bajar siempre por la puerta de atrás. ¿Tú te imaginas? Los tranques que se formaban dentro de la guagua, y hasta compraron unas que eran larguísimas con sólo dos puertas, le decían guagua-túnel. En los años 80 si mal no recuerdo, hacían falta más de 20,000 viajes diarios para mover a duras penas el pasaje de esta ciudad… y casi diariamente se daban entre 14,000 a 16,000. ¡Que coñas se formaban en las guaguas con los que subían por detrás y no pasaban el medio para echarlo en la alcancía! Bueno, viejo, pa’ no cansarte, ahora el pasaje, si es en el traste infernal ese que se llama “camello”, cuesta 20 centavos, en la guagua “normal”, aunque todas son anormales, vale 40 y en las “especiales” que de eso sólo tienen el nombre, 100 o un peso que es lo mismo.

Ah, sí,  las lanchas. El problema es que la única y peor enfermedad que conmueve a este país y de la que están infectados más del 90 % de sus habitantes, es: el síndrome de la estampida, vaya, de la fuga, del despegue, el arranque, la partida,  del runaway como dicen los yumas que son americanos, porque al final, todos los extranjeros que vienen a Cuba, para nosotros son yumas. Bueno, esta penosa y triste enfermedad hizo que los cubanos desesperados a más no poder e infectados enérgicamente por este terrible virus que se propaga por el aire, por el agua, los apagones y alumbrones, por las conversaciones, por la terrible escasez, por la poca comida, las mesas redondas, por las pobres ropas, por los camellos atestados hasta el techo, por las guaguas que no vienen, las casas que se están cayendo, los centros de trabajo… ¡YA! Intentaran increíblemente secuestrar esas lentas y totalmente inadecuadas embarcaciones que navegan si acaso a un par de nudos por hora, y que por lo viejas, y  sobreexplotadas, a duras penas cruzan la bahía de La Habana en un recorrido de menos de un kilómetro.

Y ello, para ir a la Yuma, que está a 90 millas al norte. La cosa es que se llevaron la primera y aquello fue una fiesta. Cientos de personas corrían por el malecón gritando de alegría ante los “afortunados” que ¡Al fin! Se iban. Yo lo vi, no me lo contaron, y bastante que grité también. Pero es que unos diítas después ¡Hubo otro intento! Y hasta un policía muerto que se opuso al secuestro. Bueno, fue terrible… no quisiera hablar más de eso. Terminaron blindando las lanchas con planchas de acero, aislando la cabina del piloto y llenando de policías las estaciones de salidas de lanchas de La Habana, Regla y Casa Blanca para que no pasara otra vez.

Pero, déjame entrarle a ese mito de la buena enseñanza gratis, que ha dado la vuelta al mundo y que es la mentira más grande del universo. Yo estudié en escuelas privadas antes del 59 y en escuelas públicas también, así que las conozco las dos, como mismo conocí la clínica que se pagaba a dos pesos al mes, antes de Fidel y conozco ahora los policlínicos de Fidel. No me pueden hacer cuentos como a los muchachos de ahora, que los engañan continuamente por TV, radio, prensa, escuela y por todas partes.

Mientras hubo maestros normalistas, remanentes de la etapa anterior, y que, como los que me dieron clases a mí en los años 50, tenían que impartir enseñanza en el campo buen tiempo, para después por exámenes de oposición tratar de ganarse un aula en la capital, la cosa no estuvo tan mal. Sí, es verdad que al que era amigo de un político le daban el aula antes ¡igual que ahora! Porque no te dejes engañar, el favoritismo no ha cambiado, yo diría que se ha acentuado más que nunca. Sólo hay que ser militante del PCC o UJC, cederista destacado, simplemente “familia” o socio,  o pagar un baro largo (mucho dinero) si es en dólares mejor, y ya está…

Los maestros viejos se retiraban o morían y una nueva generación fue tomando las plazas. El primer ministro que tuvo Educación en el 59 fue Armandito Hart, el pobre, de educación no sabía una papa y destrozó el Ministerio. Después inauguraron la Enseñanza militar. Metieron a los muchachos en institutos y escuelas tecnológicas que cortaban caña seis meses en Camaguey y estudiaban malamente en los otros seis meses. Sí, es casi un decir, no cuento las vacaciones. El Ministro era un Comandante del ejército que fue sustituido por un capitán y que colocaron en todos los escalones del Ministerio de Educación a un montón de guardias de ordeno y mando, los alumnos eran soldados de un, dos, tres, cuatro. A muy grandes rasgos, empezó la competencia por aprobar ¡Al 100% de los alumnos! Y aquella descarada emulación de mentiras, fabricó miles de personas que no sabían donde estaban paradas. A los profesores los tenían de un seminario metodológico en otro, reuniones, planificaciones, no los dejaban vivir y los botaban si no aprobaban a los alumnos por anacantos o cafres que estos fueran. Se inauguraron las becas de las escuelas en el campo que fueron un desastre de muchachitas en estado de gestación de profesores casi tan jóvenes como ellas y de compañeros de estudios, porque allí nadie controlaba nada por las noches, en aquellos albergues de 500 alumnos y más. Eran cientos de escuelas de este tipo, a las que se le cantaban loas, cuando lo que había era que cerrarlas. Fue un gigantesco fracaso. Pero la titánica teta rusa estaba ahí con sus miles de millones anuales, para que Fidel chupara y gastara (y botara o dilapidara) todo lo que quisiera en sus sueños locos y megalómanos.

Bueno, se llegó a tal crisis como tú no la imaginas, compadre, que no había ya maestros. Y entonces se inauguró la era de los, ¡Ay, Dios mío! Maestros Emergentes, otro de los engendros que empezó a fabricar maestritos en serie y a millón, en planes maniáticos, como casi todo lo que han hecho estos escopeteros de la Sierra Maestra, conocidos como “muerde y huye”, “ponme una escuadra por aquí, y súbeme dos tipos con escopetas por allá” y así. No, no, no, perdona, pero explicarte cómo y porqué ganaron la guerra a Batista no entra ahora en las preguntas que tú mismo me hiciste. Sería interesante, pero queda para otro momento, quizá cuando vuelvas por aquí, porque oye, el índice de retención turística que tenemos es bajísimo. A lo mejor tú no vienes más… Mira, los maestritos emergentes, los “valientes” como les llamaba Fidel, tenían su sede principal en la escuela “Salvador Allende” cerca de La Habana. Allí constituyeron sus pandillas internas, los de la barriada del Cerro, contra los de Marianao. Los de Centro Habana y Habana Vieja, contra todos los demás y peleaban y se cortaban con cuchillas y fumaban su buena marihuana en la escuela, porque la juventud cubana se aficionó a las drogas como la mejor del mundo, pero eso se mantuvo oculto hasta que explotó como una bomba. Imagínate, esos pandilleros serían los maestros… de alumnos de casi su misma edad. ¿Qué se podía esperar de esto?

La educación en Cuba ha sido un verdadero desastre, muy buena para generar el mito que ha forjado en el mundo, pero es, como todo lo de Cuba, la gran estafa, el fraude gigante del siglo XX. No te niego que cualquiera se queja en cualquier país, por la miseria, la falta de recursos, la escasez, la ausencia de educación, de medicinas, en fin, por todas las barbaridades que la sociedad humana ni ha podido solucionar, que no creo que llegue a resolver ni en los países del tercer mundo, ni en los del primero, pero pensar que Cuba es la alternativa, ¡no, eso no es cierto, ni lo será jamás!  El sistema cubano no es la alternativa a nada, antes bien, es un fracaso mayúsculo desde todos los puntos de vista, y eso lo sabemos millones de cubanos que lo sufrimos pasivamente, porque no sabemos qué hacer y esperamos y esperamos, a que pase algo, algo, lo que sea…

Bien, viejo, como mismo es un mito la educación, lo es la salud. Aquí casi no hay médicos ahora, los mandan a otros países. Oye, las cajas de cigarros Populares de la shopin como la me compraste dice una mentira más de este régimen: Lo mío primero. Es risible. No tenemos ni aspirinas la mayoría de las veces en las farmacias. La escasez de medicinas es horrible, A los asmáticos le “dan” un inhalador de asma al mes y nada más, si se les acaba antes, se jodieron, y tampoco “viene” o se lo “dan” todos los meses. Y así pasa con mil medicinas y tratamientos más. Y no vayas a dar a un cuerpo de guardia de un hospital con una emergencia, porque, o no hay instrumental, o medicamentos, o el médico no fue a trabajar, o está sólo a cargo de 40 ó 50 enfermos y no puede verte en el Cuerpo de Guardia… Los mandan para misiones al extranjero…

Mira, a mi me dijo un Profesor de medicina que me llevara a mi papá del hospital corriendo, porque iba a atrapar tres enfermedades más por encima de la que ya tenía, pues las condiciones higiénicas del hospital eran las peores. Los que limpian el hospital no tienen escobas, ni paños para el piso, ni productos químicos para desinfectar.

Fíjate que hay un gran hospital aquí, que está por la rotonda de la Ciudad deportiva que le dicen Sala 8 ¿Te imaginas por qué? Yo llegué allí una vez grave y solamente estuve tres horas, pedí el “alta a petición propia” porque era peor morirme allí que en mi casa.

 Los pocos médicos que hay no pueden ni con su alma y lo tiran casi todo a mier… porque sencillamente no pueden más. Un médico solo tiene que atender a 3 y hasta 5 consultorios, así que aquel mito del famoso médico de la familia se fue al cara… Y te digo, en sus mejores tiempos años atrás, si le caías bien al médico de la familia, porque lo invitabas a comer, le pasabas buenos regalos y demás, te atendía bastante bien, pero si no, ja, ja, ja, olvídese socio que era como si no tuviera médico. Yo viví las dos fases, doctora socia o amiga por regalos, dinero y demás y doctora no-socia y era terrible, porque además tenías que morirte con ella, te gustara o no pues era la que te “tocaba”.También el nivel profesional de los médicos de la familia es malo. ¿Quieres más de la medicina en Cuba? porque te estoy haciendo historias hasta mañana de este terrible desastre. Para terminar, la mayoría de los estudiantes latinoamericanos que vienen a estudiar aquí, se la pasan bebiendo, jodiendo y gastando el estipendio que le dan, y cuando regresan a sus países no saben nada de nada, ni pa’ enfermeros sirven…

El deporte, jaaaaaaaa. Ese es otro buen tema. Fidel necesita para su propaganda barata, muchas medallas deportivas, porque eso demuestra lo bueno que es el régimen. Al principio, a partir del 59, se construyeron decenas de complejos deportivos magníficos y el deporte fue patrimonio real de la población. Yo jugué mucho en ellos. Pero fue sólo al principio, como todo, el engaño inicial, ¡Qué buena, qué grande es la Revolución! Una vez que agarró bien la batuta y se deshizo de sus enemigos, mostró su verdadero rostro. Sí, los profesionales cubanos les ganan casi siempre a los aficionados de otras naciones. Debería darles pena no hacerlo. Y son profesionales porque no hacen otra cosa que practicar el año entero, no trabajan, sólo juegan y compiten y por eso les pagan. Claro son los profesionales peor pagados del mundo y es por ello que se quedan muchos en otros países cuando van a competir. A los niños los captan desde pequeños y los llevan a las escuelas especiales deportivas, después pasan a la espa nacional y a cuanta competencia deportiva haya en el mundo. Son profesionales coñ...  ¿Por qué los dejan competir contra aficionados?

Por último, aquí se hacen muchos actos político-culturales (siempre la política y la propaganda de por medio)  usando un gran despliegue de banderitas, papelitos en colores, consignas, poesías, guitarritas, ballet y toda una amalgama de manifestaciones artísticas para tratar de darle un poco de salida a la campaña cultural que quieren demostrar que existe en esta bella isla, pero siempre unida al teque político que es lo principal, el resto es el adorno. Mira, los instructores de arte tienen que trabajar tanto y son tan mal pagados, que al final, al igual que el resto de los profesionales de nivel medio y universitario graduados, terminan tratando de buscarse un trabajito de parqueadores en hoteles de turismo, o de choferes de alquiler, o pisteros que reparten el combustible en los garajes, o jineteros en Habana Vieja, Centro Habana y Vedado, usando los idiomas estudiados o que se aprenden, además de la cultura y el conocimiento que hayan logrado, para acercarse al turismo y sacar sus dolarcitos, porque en los trabajos normales en empresas estatales, no ganan más de 12 a 16 dólares al mes, en el mejor de los casos. ¿Qué te  va pareciendo esto, hermano?  ¿ya vas aquilatando mejor lo que hay de verdad dentro de esta isla?

* Especialista en electrónica, salió de Cuba en 2005.
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