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Por Miriam Leiva, La Habana *
¿Quién gobierna en Cuba?
Mucho se especula sobre el verdadero poder de Raúl Castro y hasta dónde determinan las supuestas llamadas telefónicas de Fidel Castro. Cada día está más claro que la Proclama del 31 de julio fue una farsa. La secreta especulación sobre la operación el 27 y no ese día como se sugería, fue develada final y vergonzosamente no por un cubano, sino por otro de los "grandes amigos extranjeros” , el argentino Miguel Bonasso. Evidentemente la sucesión estaba siendo preparada desde hacía tiempo. Quizás se precipitó un poco, pero fue un aterrizaje suave y con extraordinario control de las circunstancias.
Desde el exterior se ha mirado, con bastante menosprecio, a la disidencia y la población cubana en general porque no tuvieron el valor de alzarse para impedir la dinastía. Pero quien vivió esos días en el archipiélago sabe que ¨todo estaba atado y muy bien atado¨. No por gusto llevan 47 años ensayando utilizar las tropas antimotines y especiales, así como enfrentar una invasión de un enemigo tan poderoso como Estados Unidos.
La represión ha sido y es personalizada. Aquí hasta quienes están en el poder tienen miedo. No olvidan las grabaciones realizadas al General Arnaldo Ochoa, Diocles Torralba y otros; los fusilamientos y las defenestraciones. La suspicacia sobre el agente de la Seguridad del Estado o el informante que tenemos al lado y no lo sabemos, lleva a la parálisis hasta de esos mismos oficiales, que saben que la Inteligencia Militar o la Contrainteligencia del MININT los supervisa perma-nentemente.
También es cierto que más del 70% de la población cubana nació después de 1959, por lo que no conoce los debates políticos ni las luchas obreras. Sólo les ha llegado la propaganda de que vivíamos en una pseudorepública, bajo el intervencionismo yankee, con todos los políticos corruptos. No saben como se eliminó la Enmienda Platt, se recuperó Isla de Pinos y se alcanzó la Constitución de 1940. Indudablemente había problemas sociales y el golpe de estado de Fulgencio Batista con su dictadura propició que llegáramos hasta la destrucción política, económica y social actual. Las neuronas de los cubanos están adormecidas.
Aquí hay que esperar y si no te gusta, te vas, te suicidas o llegas a la cárcel. Los dos meses transcurridos desde el traspaso "provisional" del poder a Raúl Castro hasta después de la XIV Cumbre del NOAL podrían definirse como etapa de acondicionamiento mental de la población y preparación para los cambios de estilo de trabajo, personas y, quizás, de métodos de conducción de la economía.¿Quién…?
Fidel Castro indudablemente es irrepetible; incluso si fuera clonado nadie podría garantizar que saliera psíquicamente igual. Su sagacidad política y el manejo de multitudes posiblemente serán objeto de estudio aún mucho después de su desaparición física. Esas características y la apertura de tantos secretos en el manejo de la trama nacional y los hilos internacionales, ocuparán años para poder escribir la verdadera historia de esta larga etapa.
Se habla de que Raúl no posee su carisma, sino que es pragmático y buen orga-nizador. No pueden compararse por el mero hecho de ser hermanos, y mucho menos porque uno es heredero de la gran finca del otro. Este Castro sencillamente es él, y tiene en sus manos el porvenir del pueblo cubano. Está rodeado de militares muy leales que han forjado durante estos 47, casi 48 años, el verdadero sustento del poder que no han podido ejercer, pero para lo que se han preparado en las esferas política, económica y social cuales maestros orfebres.
También, ha demostrado gran paciencia. En otros momentos de crisis ha salvado al régimen. Pero una vez logrado salir del atolladero, sus medidas fueron echadas atrás por el Líder Máximo. Eso ha estado pasando en los últimos dos años —recentralización de la economía, entre otros pasos. Ahora, por primera vez, tiene las manos más sueltas, pero aún enfrenta la presencia-ausencia del Comandante, y sobre todo su séquito de cavernícolas que muestran a menudo los mensajes para poder preservarse en la élite de poder.
No obstante, la impronta de Raúl Castro ya no se puede dudar. Envió a Esteban Lazo al frente de la delegación al Período de Sesiones de la ONU, donde un negro, bien negro, debía ser la imagen del Movimiento de Países No Alineados, al tiempo que trataba de evidenciar el papel de los negros en la sociedad cubana. En eso el Segundo Secretario siempre ha insistido, o sea negros y mujeres. Sólo que no se pueden imponer, porque los negros en Cuba siguen siendo los más pobres, menos cultos, más necesitados, más perseguidos y más prisioneros. Ellos son exponentes sufridos de la catástrofe social imperante.
Otra señal inobjetable de quien está al mando fue el Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), donde se habló de deficiencias y problemas pero, sobre todo, se sustituyó a Pedro Ross "representante" de los trabajadores durante 17 años, miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba, y a casi todo el secretariado, en el que ahora más de la mitad tiene tintes negros de distintos tonos. No obstante, parece que será bastante más anti trabajadores, que ya antes lo era, porque están llamados a corregir los problemas existentes, entre ellos la corrupción.No representarán los intereses de sus afiliados, sino que los reprimirán, muy posiblemente sin que brinden opciones para una solución real.
En Cuba, los valores morales se han perdido y el concepto "robo" no existe porque aquí los salarios son muy bajos, no hay opciones para ganarse la vida decentemente fuera del empleo estatal y las personas han crecido "luchando" para "sobrevivir." El pueblo va a la cárcel, pero quienes originan los males sólo son demovidos o removidos, en el mejor de los casos.
Parece que a la CTC seguirá el Congreso de los Pioneros y así se supone que llegará hasta el del Partido. Evidentemente, se desbroza el camino. Los movimientos en el gobierno y la administración pública en general deberán seguirlos.Se necesita con urgencia un cambio real en el sistema. Los dirigentes políticos de Cuba saben que este pueblo no puede sufrir más por mucho tiempo. Hasta las mansas ovejas se cansan. Tienen que posibilitar la libre iniciativa, creatividad y prosperidad económica. El pueblo no merece tanta miseria y represión. Es tiempo de salir del Medioevo y alcanzar el Renacimiento.
* Periodista independiente / Octubre 5, 2006
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