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De repente, después de 30 años de su destitución, reaparece en la esfera pública Luis Pavón, otrora presidente del Consejo Nacional de Cultura. Esto ha desatado una polémica que reproducimos en varios capítulos, por lo extensa.
Capítulo 4
RAMIRO GUERRA
Acabo de recibir tu mensaje sobre la insólita aparición de Pavón en la tv nacional días pasados, de la cual vi el anuncio, el cual no me permití injustificadamente molestarme en ver por la repulsion que tengo hacia el personaje. Él acostumbra a salir como los muertos fantasmales de vez en cuando, en lugares importantes para después desaparecer. Hace unos años apareció por los pasillos de la uneac y yo le hice saber a Aurora Bosch que entonces era presidente de la Sseccion de Danza que no contara con mi presencia por allá mientras esa personaje pisara las losetas de la uneac. Pasado un tiempo que he olvidado ahora, ella me hizo saber que ya él había desaparecido y que podía devolver mi presencia a la institución.
No me ocupé de buscar el programa en que debía aparecer el personaje inconscientemente parece que rechazando la posibilidad que ahora tú haces patente de que "un revival" pueda ocurrir al tambien aparecer el bien olvidado Serguera, compinche del colosal descalabro cultural de los 70. Solamente queda por aparecer aquel, cuyo nombre he olvidado, tomó las riendas de las artes escénicas en aquella triste oportunidad y que barrió con el movimiento teatral surgido a la sombra de la revolución. La danza bien sufrió el descalabro al hacerme desaparecer, aunque insólitamente, creo que yo fui uno de los pocos que mantuvo un sueldo que debía ir a cobrar a una bolsa fantasmal que se creó y se mantuvo viva por varios años en lugares también fantasmales del área del Consejo Nacional de Cultura .
Nombres importantes del movimiento teatral fueron "parametradamente" enviados al Ministerio del Trabajo, donde solo encontraron el bacheo de calle y el sepultureo en el cementerio como opciones de trabajo. El teatro guiñol fue inmisericordemente desvastado y sus hermosos muñecos fueron enviados al Cayo Cruz de la basura, que aun existía en la bahía. y los Camejos perseguidos de forma especial, borrados de la cultura nacional. Mientras, fue suspendido el Decálogo del Apocalipsis, obra mía que debía de estrenarse según invitación impresa en bello rojo vivo con fecha para el 15 de abril de 1971 después de un trabajo arduo de un año y un enorme gasto de vestuario y escenografita y que debió marcar un hito importante en el desarrollo de la danza contemporánea en Cuba, y cuya falta han lamentado las generaciones surgidas después de mí en esa área por los graduados de las escuelas de arte, quienes perdieron las referencias danzarias promovidas por mí en 12 años y que marcaron el desarrollo exitoso de un movimiento de danza enraizados en una identidad nacional pero bien informados de las vanguardias de la época.
Mucho se ha escrito sobre ese fenómeno por los coreógrafos que me siguieron, especialmente Marianela Boan, heredera de mi quehacer creativo con su grupo Danzabierta. Lo que has dicho en el mensaje que he recibido me ha abierto los ojos ante un peligro que parece estar fundamentado en estos días de posibles cambios en los rumbos de la política cultural del país al aparecer esos fantasmas del pasado que quieren volver en búsqueda de nuevos lauros en oportunista situación.
El hecho que la tv nacional los saque de la sepultura del olvido puede anunciar una nueva tempestad.
JAIME SARUSKY
Ruego quede estampada mi firma en la protesta de los escritores y artistas cubanos frente a la torpe pretensión que en el programa de televisión Impronta se ha tratado de revivir y reivindicar a un nada deseable funcionario de una etapa de lamentable intolerancia en nuestra cultura.
LUCIANO CASTILLO:
Ante esta ignominiosa "política de resurrección" habría que recordar aquella frase tan recurrente en Cocteau que a Carpentier le gustaba citar: «Los hombres de verdadero talento nunca molestan a los demás, quienes envenenan el aire que los envuelve, son los mediocres y los malogrados». (.) El veneno que destilaban por sus poros esos gendarmes de la cultura salpicó a no pocos intelectuales y artistas.
SIGFREDO ARIEL:
¿De verdad que alguien ha convocado en televisión, de cuerpo presente, al fantasma de Luis Pavón, mano verduga del peor periodo que ha atravesado a cultura de este país? Si fuera hoy el día de los Santos Inocentes no me hubiera extrañado recibir esta noticia, inconcebible por más de una razón: no se puede entender esta exhumación en el medio de comunicación más influyente y masivo -lisonja ha recibido, dices- tras tantos congresos, encuentros públicos, y todo tipo de reuniones a todas luces oficiales que han examinado aquellos oscuros días y han enjuiciado muy negativamente su dirigencia. Queda claro que el ICRT -sobre todo la instancia política que vigila y a la larga diseña sus programaciones- no recuerda aquella larga estación, el pavonato, como lo que fue, una durable vergüenza que abrió heridas no restañadas todavía, si es que son restañables.
Espero que esto no sea un signo de revalidar el estalinismo vulgar, cacerías de brujas, prejuicios, negaciones y límites de los años 70, Dios no lo quiera. En todo caso será un nuevo intento por restituir el dudoso relieve intelectual que nadie sabe por qué mérito artístico alguna vez gozó este personaje. Yo recuerdo que en los primeros años 80 apareció -para escarnio de Letras Cubanas, en edición lujosa en cartoné- una muestra de su "poesía" junto a otras antologías de intelectuales verdaderos que hacía muchos años no (Lezama dixit) hacían gemir las prensas: Fayad Jamís, Dulce María Loynaz, Fina García Marruz, Rafael Alcides y otros poetas que regresaban a la vida editorial: Pablo Armando, Díaz Martínez, Arrufat...
¿Por qué estaba Pavón en el selecto grupo? Que respondan los dirigentes editoriales de entonces, si quieren, aunque no vale la pena. En los años que vinieron después no se volvió escuchar aquel nombre sino para deplorar públicamente su gestión al frente del Consejo Nacional de Cultura y así lo evocan con frecuencia siempre que pueden muchos de los que sufrieron el silencio obligado, el no existir, la acusación de éste u otro estigma y a quienes Pavón y sus colaboradores dedicaron variadas formas de humillación. Se trata de un tema delicado del que nadie debe hablar por boca de ganso y yo no lo haré, por supuesto. Creo que a algunos de los hoy respetados escritores y artistas que han recibido Premios Nacionales en los últimos diez o veinte años les toca opinar sobre la nueva resurrección de su victimario. Podría esta inesperada aparición abrir un nuevo diálogo, ojalá que manteniendo a raya extremos y rencores. A nosotros, que no vivimos el pavonato en sí, que recibimos apenas ramalazos de su agónica resaca, nos tocaría escuchar, prestar atención y atar cabos.
ZENAIDA CASTRO ROMEU:
La ira ha sido contenida mucho tiempo. Es hora de que se alcen las voces. Yo misma vi el programa de Papito Serguera y me pregunté por qué habían sacado ese fósil de lo peor que nos ha pasado dándole un protagonismo que desvirtúa la realidad. Aquellos eran años de oscuridad y represión implacables. Los jóvenes no podíamos estar en grupo en una esquina. Ni hablar de las sayas, con las directoras en las puertas con las tijeras, los pelados a los varones que usaban cerquillo, la "fiana" en la puerta si nos veían con una placa conseguida de los Beatles. Mucho Mozambique. porque el Jazz, era la música del enemigo. Se me revuelven las tripas!!!
ENA LUCIA PORTELA:
En medio de la avalanchita de e-mails que ha suscitado la vuelta al proscenio de Luis Pavón, he leído sus opiniones al respecto. Le escribo sólo para hacerle saber que estoy plenamente de acuerdo con usted, con cada una de las palabras que dice ahí. Sólo que en algún sitio donde usted pone "errores", entiendo que por elegancia, por no ser obvio, yo pondría "actos criminales", que desde luego siguen y seguirán siéndolo en tanto no se los reconozca abierta y públicamente como tales, con absoluta transparencia, algo que mucho me temo no va a ocurrir en las actuales circunstancias de nuestro país.
Aprovecho la oportunidad para comentarle que me llamó la atención -aunque no mucho, a decir verdad- que en el programa Este día de Cubavisión del pasado 19 de diciembre no incluyeran entre las efemérides importantes nada más y nada menos que el natalicio de José Lezama Lima. ¿Será también casualidad? No lo creo. Como tampoco creo que nuestra lamentable televisión (esa misma que exhibió versiones mutiladas de Philadelphia y de El beso de la mujer araña, y aquel glorioso spot para alertarnos sobre el peligro de las drogas como sustancias nocivas que hacen que los jóvenes se vuelvan homosexuales, esa misma que jamás ha transmitido una sola imagen de las manifestaciones de orgullo gay que tienen lugar en otras partes del mundo, esa misma que se complace a cada rato en chistes, o más bien pujos homofóbicos de la peor calaña, entre otras lindezas), sea un ente aparte de nuestra cultura. No, no lo es. Vamos, que a estas alturas de la vida tendríamos que ser demasiado ingenuos para suponer eso. Como bien dice nuestro Desiderio en su magnífico y muy oportuno artículo ¿Síntoma de qué? Preguntémonos por las causas de las cosas, estas bellaquerías, por decirlo suave, son signos de... algo. Y no de algo bueno precisamente.
Estimado RG, pensé primero en enviarle este mensajito en forma privada, sólo para usted, en parte porque no acostumbro a dar gritos en el ágora y en parte porque usted y yo, si la memoria no me falla, no nos conocemos personalmente y... Bueno, temí que usted pudiera tal vez malinterpretarme. Pero luego pensé que si uno va a manifestarle apoyo y solidaridad a alguien que ha gritado, no debe hacerlo en voz baja. Así que estoy enviando copias a otras personas. Espero que no le moleste.
ENRIQUE PINEDA BARNET
He recibido con pavor todo cuanto se resucita de Pavon. He vuelto a tener insomnios. Estoy entre pesadillas de amigos vapuleados, del Guignol asesinado, de los perseguidos, los huidos, los aterrados, de los teléfonos con frases entrecortadas, ocumentos inocentes quemados u ocultados, poemas perdidos y sueños mutilados. reaparecen palabras, signos, como quemaduras marcadas en la piel: parametración, Umap, censura, condena, consejo, brujas, pavon, quesada, y sus herencias en los mítines de repudio o sus consecuencias congresos ....y etceterás.
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Enero 20, 2007
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