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Por Clemente Gómez, LA HABANA
La Masacre del Río Canímar
El próximo 6 de Julio del 2007 se cumplirá el 27 aniversario de la Masacre del Río Canímar. Es justo que este hecho regrese a la luz pública y se agregue a la ya larga lista de los atroces crímenes cometidos por las autoridades cubanas contra indefensos ciudadanos que por distintas vías han tratado de buscar libertad en otras tierras ya que en la suya eso no es posible.
El caso de la Masacre del Río Canímar es parcialmente conocido por algunos compatriotas dentro y fuera de la Isla y prácticamente desconocido para muchos otros. Este hecho criminal no debe ser olvidado y algún día los culpables de semejante asesinato tendrán que responder ante la Justicia.
El Río Canímar de la provincia de Matanzas nace en Santa Ana y va aumentando su caudal por los numerosos afluentes que vierten sus aguas en el mismo. Es el río mas caudaloso de todos los que desembocan en la Bahía de Matanzas y es navegable por unos 12 kilómetros.
El día 6 de Julio de 1980 unas setenta personas, entre las cuales había numerosos niños, abordaron en el Centro de Recreo de Canímar la embarcación “XX Aniversario” adaptada para paseos por el río. Al cabo de un corto tiempo de travesía, los miembros del Servicio Militar Obligatorio, Sergio Águila Yanes de 19 años y su hermano Silvio Aguila de 18, con armas de fuego conminaron al capitán de la nave a que pusiera rumbo al Norte y se dirigiera a los Estados Unidos. El tercer participante de este hecho era el joven de 15 años de edad, nombrado Roberto Calveiro, que no llevaba arma alguna.
El capitán obedeció la orden, pero uno de los dos custodios de la embarcación extrajo una pistola para impedir el secuestro, pero el joven Sergio Águila fue más rápido que el custodio y le disparó alcanzándolo en el pecho. El capitán de la nave fue autorizado para trasladar hasta la orilla del río al herido, lo que se hizo utilizando un pequeño bote que llevaba a remolque la embarcación.
Aquel día tenía lugar en la Ciudad de Matanzas una reunión del Partido Comunista de Cuba presidida por su Primer Secretario Provincial, Julián Rizo Alvarez. La noticia llegó a aquella reunión y el tal Rizo Alvarez, acompañado por el entonces Jefe del Ministerio del Interior en Matanzas, Mayor Romelio Pérez León se dirigieron a la desembocadura del Río Canímar en la Bahía de Matanzas. La orden dada a gritos por Rizo fue: “De aquí no pueden irse.”
En cuestión de minutos una lancha de guardafronteras apareció en el lugar y comenzaron a disparar contra la nave de turismo. A esa primera lancha se sumó una segunda embarcación del Ministerio del Interior que también disparó contra la embarcación de recreo. Una avioneta de fumigación agrícola dio dos pases sobre la embarcación secuestrada y dispararon contra la misma. Los jóvenes secuestradores al verse cercados apagaron el motor de la nave. El llanto y los gritos de terror de las mujeres y niños no impidieron que los disparos contra la “XX Aniversario continuaran. Los secuestradores ordenaron a las mujeres y niños que bajaran a los camarotes para protegerse de los disparos.
Histérico, Rizo Alvarez continuaba gritando que no los dejaran salir hacia el mar y al observar en el muelle una draga arenera, dio órdenes para que la misma embistiera el barco de turismo. A la segunda embestida de la draga, el barco “XX Aniversario” se partió en dos y en unos segundos se hundió. Las lanchas patrulleras rescataron once sobrevivientes y diez cadáveres. El resto de los pasajeros quedaron atrapados dentro del barco y murieron ahogados.
Este hecho fue mantenido dentro del mayor hermetismo por parte de las autoridades políticas y militares provinciales. Al día siguiente, oculta en una página interior del periódico matancero “Girón”, se publicó una nota escueta de tres líneas informando del frustrado intento de salida illegal del país, y nada más.
Gente del pueblo comentó que la noche del día 6 de Julio de 1980 todas las funerarias de la Ciudad de Matanzas estaban llenas y en ellas se velaba más de un cadáver en cada capilla.
Hasta el Triunfo de la Revolución el señor Julián Rizo Álvarez fue un miembro de la Iglesia Bautista de Cuba y formó parte de la dirección de "Proa," revista de carácter religioso. Es muy dificil entender como alguien que un tiempo atrás se proclamaba cristiano fuera capaz de ordenar un asesinato tan cobarde como el de la Masacre del Río Canímar. La degradación de este sujeto dentro del género humano sólo es comparable a la de los criminales del nazismo en la Segunda Guerra Mundial.
Pocos meses después, Rizo Álvarez recibió el premio a su ignominia. Fue nombrado para ocupar un cargo en la Secretaría del Comité Central del Partido Comunista y luego lo hicieron miembro alterno del Buró Politico del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.
Entre las personas fallecidas estaba uno de los secuestradores,
Sergio Águila Yanes, y además, los pasajeros adultos:
Mirta de Armas Naranjo
Onelia Quintana
Delio Gómez González
Juan Domínguez Alfonso
Vicente Fleitas Cabrera
José San Juan,
y los niños:
Marisol Martínez Aragonés
Osmany Rosales Valdés
Lilian González López
Marisel San Juan Aragonés.
Cabe añadir que además del tal Julián Rizo Álvarez, la tripulación de la lancha guardafronteras, la tripulación de la lancha del Ministerio del Interior, los tripulantes de la avioneta de fumigación así como los tripulantes de la draga arenera, tendrán que responder ante la justicia por esos actos al igual que muchos otros asesinos sanguinarios y cómplices silentes de todas esas atrocidades que por 48 años se han cometido contra el pueblo de Cuba por el simple hecho de querer vivir en libertad y no en "afrentas y oprobios sumidos". El pueblo sufrido, intimidado, reprimido, hambreado, torturado y golpeado los conoce, sabe quiénes son y donde viven.
Junio 19, 2007
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