S E C C I O N E S
Nosotros
About us
Contáctanos
Enlaces - Links
Suscríbete
Buscar - Search

Editorial de El Mundo, desde Madrid
Otra Cumbre inoperante

Ayer se levantó el telón de la XIV Cumbre Iberoamericana, —sus escasos este año- participantes se hicieron la foto de rigor y comenzaron con las declaraciones grandilocuentes en torno al tema de 2004: "educar para progresar." Se trata del rito anual que reúne a Jefes de Estado y de Gobierno de Latinoamérica, España y Portugal, y que se cerrará con sus participantes congratulándose por el consenso obtenido con una declaración oficial que expresará los mejores deseos. Hasta el año que viene, Salamanca.

Nadie cuestiona la relevancia que tiene la educación como factor de desarrollo de la región, tanto más cuando ya fue el tema central de la V Cumbre. Pero catorce veces son suficientes para darse cuenta de la inoperancia y despilfarro de un encuentro que, a falta de resultados prácticos, ha terminado por cifrar su éxito en quién asiste y quién no. Así, las ausencias de los presidentes de Portugal, Chile, Perú, Brasil, Venezuela, Cuba y también del primer ministro portugués han convertido la primera Cumbre Latinoamericana de Zapatero en una de las más devaluadas.

En vez de cerrar los ojos a esa evidencia, como hizo ayer airado el ministro de Exteriores español apelando al "corazón del espíritu de las reuniones, el presidente del Gobierno debería aprovechar que el próximo año será el anfitrión para proponer una seria reforma. Más allá de la retórica de las políticas sociales, podría tomar nota del realismo del socialista brasileño Lula, quien ha preferido acudir a otra cumbre —la de APEC en Santiago de Chile- cuya agenda está encabezada por el libre comercio y la lucha antiterrorista, y donde tiene la posibilidad de mantener encuentros con los presidentes de EEUU, Rusia y China. Puede que allí se hable menos de educación, pero es mayor la posibilidad de obtener algún acuerdo que redunde al final en beneficio de ésta.

Por el contrario, más allá del beneficio de un encuentro diplomático, no existe ni un solo acuerdo destacable que se haya alcanzado en las Cumbres Iberoamericanas desde su creación. Para poner remedio a esa lamentable realidad se acordó en 2003 crear una Secretaría General permanente, pero sigue resultando elocuente que después de un año se vayan a aprobar estatutos y aún así todavía se dejará pendiente para 2005 el nombramiento de su titular. Queda la esperanza de que las cosas cambien cuando se produzca tal nombramiento, pero, de no ser así, una propuesta concreta y recomendable sería la de convertir las cumbres en bienales.

Imprimir este artículo