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Por Eduard Soto Guerrero, desde Bogotá *
Entrevista a Álvaro Vargas Llosa
Para el escritor y periodista Álvaro Vargas Llosa, hay pocas cosas más oligárquicas que una guerrilla narcotraficante. Se refería a la guerrilla colombiana, que según él no tiene un signo de izquierda y no es una respuesta revolucionaria auténtica.
De visita en Colombia para lanzar su libro Rumbo a la libertad (Planeta) —en el que analiza por qué las reformas neoliberales de la década pasada, los intentos socialdemócratas y los experimentos populistas han fracasado en América Latina— Vargas Llosa habló con EL TIEMPO.
¿La repuesta al fracaso de esos intentos revolucionarios o renovadores de los que habla en su libro no es el ascenso de movimientos de izquierda como el de Luis Inácio Lula en Brasil o Hugo Chávez en Venezuela?
Sí, pero no hay proyecto cabal en ellos. Yo lo veo más como una búsqueda. La gente sabe lo que no quiere, pero no sabe lo que quiere. El péndulo, como era lógico, vuelve hacia la izquierda, pero es una izquierda muy diversa. Lagos en Chile es el más neoliberal de los socialistas; tienes a Lula, que está más cerca de Lagos que de Kirchner. Y está Chávez...
Colombia va en sentido contrario: hacia la derecha.
Necesariamente porque están viviendo la violencia terrorista de signo de izquierda, que en el fondo ya no es de izquierda ni nada, es un factor de poder. Pocas cosas son más oligárquicas que una guerrilla narcotraficante. Esta guerrilla no es una respuesta revolucionaria auténtica. Sin embargo, ahí está el Polo y otros movimientos ganando terreno en el juego democrático.
En su libro dice que Colombia no tiene tiempo sino para la guerra. ¿Como percibe los esfuerzos del presidente Álvaro Uribe?
Con toda modestia de observador externo, yo creo que es indudable que Uribe logró invertir los términos del conflicto. Hasta que llega Uribe la iniciativa la tiene el enemigo. Ahora la iniciativa la tienen el Estado y la sociedad colombiana. Pero esto tiene un límite, que es que la guerrilla terrorista está muy afincada en sus enclaves de las zonas del sur.
Y allí no veo que haya avances porque es muy difícil. Más esfuerzo no pueden estar haciendo, es un esfuerzo titánico. Derrotarlos militarmente no es algo que se ve. Pero contenerlos, quitarles la iniciativa, sí. Pero esto drena tantas energías que si el gobierno no tuviera que emplearlas en el combate habría hecho reformas económicas más audaces.
¿Chávez seguirá desestabilizando la región?
Creo que después de su triunfo en el referéndum él va a hacer una cosa astuta: tratar de llevarse bien con E.U. Después de todo, le conviene, es su tercer abastecedor de petróleo y con el precio del barril tan arriba, y con la situación en Irak, si alguien gana geopolíticamente es Venezuela. A Chávez le conviene llevar la fiesta en paz. Y si tiene esa convivencia con E.U. el tipo se puede quedar 20 años más sin ningún problema.
Usted fue uno de los cerebros de la llegada de Alejandro Toledo al poder en Perú, pero ahora es perseguido por ese régimen.
Yo fui uno de los cuatro gatos que decía que el régimen de Fujimori era autoritario y corrupto. En esta lucha surge Toledo porque amalgamó una gran coalición. Era la ocasión para refundar la república. Pero cuando inicia la campaña, afloraron los vicios de la política, los amiguetes detrás, una ausencia de proyecto. Eso me llevó a una profunda decepción. Y me aparté. Por el momento en que lo hice fue considerado traición.
Pero Perú ya se dio cuenta, y te sorprendes cuando alguien te dice que el gobierno de Fujimori era menos corrupto. Y te sorprendes más cuando lo ves encabezando los sondeos presidenciales. Y segundo va Alan García... Qué más evidencia del desencanto ciudadano.
* Para El Tiempo (Bogotá) / Noviembre 23, 2004
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