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Por P. Gunson & S. Dudley, desde Miami *
Preocupa a Washington la radicalización de Chávez

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, es conocido desde hace tiempo por su áspera retórica contra el presidente Bush. Pero ahora está acelerando sus planes militares y sus compras de armas para respaldar su tono beligerante, y eso está preocupando a los círculos dirigentes en Estados Unidos.

En las últimas dos semanas, el dirigente izquierdista se ha calificado a sí mismo de ''socialista'' y ''fidelista'' y ha estado ofreciendo un nuevo curso para su ''revolución'' supuestamente en aras de los pobres de Venezuela.

''Propongo que nos pongamos a la ofensiva como han hecho los imperialistas. Ellos han desatado una sangrienta e implacable ofensiva. Si no me creen, miren a Irak y a Venezuela'', dijo Chávez en una conferencia de prensa en Brasil a fines del mes pasado.

''Tenemos que abrazar el socialismo como una tesis'', prosiguió, en lo que los observadores dijeron ha sido su referencia pública más directa a sus posiciones socialistas. Posteriormente añadió que cualquier ataque contra Cuba o Venezuela ``sería un ataque contra ambos''.

Declaraciones calenturientas son la especialidad de Chávez. Le ha dicho diablo y más al presidente Bush, y regularmente le echa la culpa a Washington por el golpe del 2002 en su contra. Sus críticos lo consideran un aspirante a dictador aunque Chávez ha ganado dos elecciones democráticas y pudo ganar un referendo el año pasado.

Sin embargo, sus últimos comentarios han preocupado al gobierno de EEUU fundamentalmente porque coinciden con esfuerzos por conseguir nuevas armas y forjar una nueva doctrina militar que prepare al país para una guerra de resistencia contra una supuesta invasión americana.

Al mismo tiempo, Chávez ha anunciado que está colocando a los 50,000 soldados de la reserva militar directamente bajo sus órdenes, y está organizando a sus partidarios civiles en milicias armadas conocidas como ``unidades de defensa popular''.

Aunque los funcionarios norteamericanos nunca han manejado la idea de un ataque militar contra Venezuela, sí han expresado su preocupación ante la nueva actitud de Chávez puesto que Venezuela sigue siendo el cuarto mayor abastecedor de petróleo de Estados Unidos.

A principios de esta semana, el secretario adjunto de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Roger Noriega, criticó los esfuerzos de Chávez de crear una milicia y sus gestiones para comprar 40 helicópteros rusos y 100,000 rifles AK-47.

Noriega le dijo a un entrevistador de la TV que las armas pudieran terminar ''en las manos de algunos grupos irregulares y criminales'', en aparente referencia a las guerrillas izquierdistas en la vecina Colombia, con las que Chávez aparentemente simpatiza.

El vicepresidente José Vicente Rangel respondió rápidamente a los comentarios de Noriega, diciendo que tenían ''el deliberado objetivo de provocar a Venezuela'' y que las nuevas armas simplemente reemplazarían las viejas. Rangel añadió el viernes que nadie podría persuadir a Venezuela de no comprarlas. Las tensiones entre EEUU y Venezuela coinciden con nuevas estrategias para las relaciones bilaterales en ambos países.

Washington lleva años tratando de evitar una confrontación con Chávez pero ahora se espera una ''revisión de política'' que tratará de aislar a Venezuela de sus vecinos, especialmente en asuntos como la seguridad nacional y el terrorismo.

''Hemos tratado de establecer un terreno común con el gobierno venezolano'', dijo Noriega en la entrevista por televisión. ``Pero, infortunadamente, el presidente Chávez ha saboteado nuestros esfuerzos''.

Por su parte, Chávez ha estado tratando de sacar a Venezuela de la esfera de influencia económica norteamericana estableciendo vínculos con países como China y Argentina, y sugiriendo que pudiera vender Citgo, la empresa de venta y refinación de gasolina venezolana en Estados Unidos.

Pero es el intento venezolano de buscar armas y crear milicias lo que ha preocupado más a Washington. ''Aunque sean para reemplazar armas viejas, ¿a dónde van a ir a parar esas armas viejas?'' se preguntaba un funcionario del Departamento de Estado hablando en condiciones de anonimato. ``Que sean viejas no significa que sean inútiles''.

Otros acuerdos incluyen la compra de los 40 helicópteros y la posible compra de 50 cazas rusos Mig 29. Los informes de Washington dicen que Estados Unidos le ha pedido a Rusia que reflexione sobre la venta.

Aunque a algunos funcionarios les preocupa que los AK-47 puedan terminar en manos de las guerrillas colombianas, otros consideran que la compra de armas es una parte razonable del cambio de doctrina militar que ha hecho Chávez.

Según el general Melvin López, jefe del Consejo de la Defensa Nacional (el equivalente venezolano del Consejo Nacional de Seguridad), la nueva doctrina se concentraría en una ''guerra asimétrica'', o el conflicto entre una fuerza superior y otra inferior, como han sido las de Afganistán e Irak.

Según la nueva doctrina, la única forma de derrotar a un enemigo superior es usando tácticas de guerrilla, de aquí los esfuerzos de Chávez por crear milicias y fortalecer sus unidades de reserva.

En recientes declaraciones, López ha dicho que la guerra asimétrica implicaría ``la participación de toda la población; adaptarnos a la (situación) geopolítica del país''.

Recientemente, Chávez dijo que las nuevas unidades de defensa popular comprenderían entre 100 y 500 miembros cada una, y estarían fuera de la jerarquía militar normal y bajo el mando directo del presidente. En la práctica, esto significaría que Chávez estaría creando su propio ejército revolucionario privado. Van a ser organizados ''en el barrio, en la fábrica'', dijo.

Si los imperialistas intervienen en Venezuela, añadió Chávez, ``van a enfrentar a un pueblo listo para defender su soberanía, su país y su dignidad''.

La nueva estrategia defensiva de Venezuela tiene las mismas raíces que ''la guerra popular prolongada de Mao-Tse Tung, Ho Chi Minh y Vo Nguyen Giap en Asia y ``la guerra de todo el pueblo'' en Cuba, dijo uno de los ideólogos del gobierno de Chávez, el académico Heinz Dieterich, radicado en México.

Puede que sea una estrategia defensiva pero los oficiales de Chávez la están enfocando con un gran sentido de urgencia y pronosticando que tendrán 100,000 reservistas entrenados para fin de año.

''El enemigo está a punto de actuar'', escribió el viceministro de Relaciones Exteriores, William Izarra, en un reciente artículo distribuido por una agencia de noticias patrocinada por el estado. ``No podemos permitir que eso suceda''.

* Para The Miami Herald / Febrero 12, 2005
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