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Por Luis Esnal, São Paulo *
La decadencia del PT brasileño
El mayor escándalo político de los últimos años en Brasil tiene al partido del presi-dente Luiz Inácio Lula da Silva agonizando. Y, mientras esto sucede, la izquierda iberoamericana está al perder su principal lábaro.
Algunos días atrás un episodio simbólico ocurrió en el Congreso de Brasil. El diputado del gubernamental Partido de los Trabajadores André Costa envió una carta pidiendo su cese de la fuerza fundada hace 25 años por Lula da Silva.
Fue el primer legislador del PT en dejar el partido en medio del mayor escándalo político de Brasil desde la destitución de Fernando Côllor de Mello (1992).
Y esto marca simbólicamente el inicio del fin: entre 10 y 20 legisladores pueden seguir su ejemplo en los próximos días y abandonar las huestes del que fue en algún momento el mayor partido político de izquierda de América Latina.
Un analista dijo que lo que la derecha no logró hacer con la izquierda en tres décadas, el partido de Lula lo hizo en tres años de gobierno. Costa sostuvo en una entrevista con el diario Primeira Leitura que el gobierno de Lula se transformó en un "fraude político".
El PT tiene 90 diputados. Desde que Lula asumió, la cúpula del partido realizó dos purgas para echar de la fuerza a legisladores de izquierda, críticos de su política económica.
Una nueva purga puede ocurrir en las próximas dos semanas, por motivos menos "puros". El Consejo de Ética del Congreso analiza la destitución de 18 diputados que recibieron sobornos u operaron el gran fondo de dinero ilegal manejado por la cúpula petista. Seis de ellos son del PT.
Es decir, entre los que amenazan con irse y los que van a ser destituidos, el PT —que en el 2002 se convirtió en el mayor partido brasileño— puede quedar en sólo una sombra.
El presidente interino del PT, Tarso Genro, afirmó que "el PT no está muerto ni desmayado". Pero días atrás, ante la pregunta de una estudiante sobre qué motivos tendría para votar al PT en las próximas elecciones, Genro respondió espontáneamente: "En este momento, ninguno".
Ganadores y perdedores
¿Quién gana y quién pierde con la casi destrucción del PT?
Pierden dirigentes o fuerzas que usaban la figura de Lula para mostrar que supuestamente había llegado "la hora de la izquierda" en Latinoamérica.
La derrota de la izquierda es simbólica, porque quizás el verdadero golpe lo sufrió con las primeras medidas tomadas por Lula poco después de asumir, en el 2003, que mostraron que su gobierno no sería realmente de izquierda. "Nunca me gustó que me llamaran izquierdista", dijo Lula.
En términos prácticos, en Brasil la victoria no es de la derecha, sino de la racionalidad política. Lula había despertado grandes ilusiones. Pero al llegar, aplicó el mismo modelo que heredó de gobiernos pasados —incluso las prácticas políticas non sanctas que condenaba.
Los brasileños parecen comenzar a pensar: si el modelo va a ser éste, en lugar de un salvador, lo que se necesita es alguien que lo opere correctamente y dentro de la ley. El debate "derecha-izquierda", por lo tanto, es el gran derrotado.
* Para El Tiempo, Bogotá / Septiembre 17, 2005
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