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Por Eduard Soto Guerrero, Bogotá *
Entrevista a Teodoro Petkoff
El director del diario Tal Cual, al que coquetean para que sea candidato opositor en las presidenciales del 2006, fue entrevistado por El Tiempo.
Él, todo un referente histórico de la izquierda venezolana, podría ser la figura que logre poner bajo una sola bandera a una oposición descoordinada y sin liderazgo que ha sido dominada en sucesivas ocasiones por el gobierno de Chávez.
Llegó a Bogotá para participar en la sexta reunión del Foro de Biarritz. Aseguró que las expropiaciones y la estatización de algunas empresas no constituyen el timonazo definitivo hacia el socialismo, y descarta que Chávez vaya a imponer el modelo cubano de Fidel Castro.
¿La estatización de empresas y las expropiaciones de tierras son el timonazo definitivo de Chávez hacia el socialismo?
No creo. Independiente del hecho de que su mensaje es confuso, lo que está haciendo en materia de propiedad territorial está limitado, en la práctica, a los latifundios. Esto se hace de modo que se salta la Ley porque la primera medida ha sido intervenirlos militarmente, un mensaje de arbitrariedad y atropello.
En materia de empresas industriales el Gobierno avanza en utilizar plantas cerradas para, en asociación del Estado con los trabajadores, hacerlas funcionar como ‘cogestiones'. A esto se une la relación carnal con Fidel Castro y el haber colocado recientemente en órbita el concepto de ‘Socialismo del Siglo XXI'. Así se arma un coctel que genera incertidumbre.
¿Esa incertidumbre es porque la gente teme que le quiten su propiedad?
Los pobres no tienen nada, aparte de su casita. Cuando empieza a sembrarse duda de que usted puede dejar de ser dueño de su casa y de que el territorio es del Estado de Venezuela desde el centro de la tierra hasta la superficie, pues… Tengo indicios de que toda esta incertidumbre está afectando la base social de Chávez.
¿Al venezolano le preocupa que se instale el modelo cubano?
No creo que Chávez tenga la intención de estatizar toda la economía, ni imitar el modelo. Pero la duda se instala en algunos sectores que le son afectos, y la idea en general no gusta. Hay que admitir que la presencia de médicos cubanos ha tenido efectos favorables acerca de la percepción sobre la isla, pero como ellos son caribeños, también son muy habladores. Entonces la gente ya sabe que en Cuba están pasando trabajos.
Hay sectores que se han enriquecido con Chávez y que quizás no les conviene el modelo socialista.
Allá se bromea con lo que en Tal Cual bautizamos la 'boliburguesía' (burguesía bolivariana), como el mejor antídoto contra el socialismo. Ahora han aparecido unos cuantos con vínculos non sanctos con la administración pública que se han transformado en empresarios cuyas fortunas tienen origen en la corrupción. No es que la corrupción haya llegado con Chávez, pues somos un petroestado, y lo petroestados segregan corrupción como el hígado segrega bilis. El problema es que ahora hay una impunidad mucho mayor de la que antes existió. Y buena parte de los corruptos tiene poder de fuego, gente vinculada a las FF.AA. Y Chávez nada ha hecho.
¿En síntesis, qué tan socialista es la revolución chavista?
Si vamos a usar el término revolución en el sentido estricto de cambio radical de la sociedad, no hay ninguna. Ha habido un cambio político que fue el desalojo de la élite que nos gobernó del '45 en adelante y sustituido por una nueva élite menos preparada y eso explica los altísimos niveles de ineficiencia y confusión ideológica. Recientemente Chávez ha incorporado el concepto de socialismo a su arsenal de calificaciones.
Él viene del humanismo cristiano, pasando por el antineoliberalismo, el anticapitalismo, el bolivarianismo —que fue la sombrilla que cubrió todo— y ahora el socialismo. En realidad, Chávez ha intentado llevar adelante nuevas formas de organización social y económica, concretamente cooperativas y cogestión. Son experiencias que pueden ser válidas pero que no implican una revolución. Él intenta insertarse en una vertiente de socialismo que yo considero no democrática y anacrónica.
¿Chávez es tan influyente en América Latina como se cree?
Una figura tan poderosamente mediática, que mantiene un discurso de confrontación con E.U. lógicamente encuentra simpatías. Pero en las corrientes principales de la izquierda latinoamericana su influencia es muy reducida. Él tiene dos nichos: En Nicaragua, con los sandinistas. En Bolivia, con el MAS de Evo Morales, a quien probablemente financia. Pero esa es una parte de las costumbres políticas del mundo. Los partidos socialistas se ayudan entre sí, los demócratacristianos también. Ahora, es un error creer que lo que pasa en Bolivia es culpa de Chávez.
Los 'petrodólares' pueden ser fuerte factor de influencia.
Petrocaribe, que es la única iniciativa no retórica, extiende la influencia venezolana a Centroamérica y el Caribe, pero no de manera ideológica sino a través de la gordísima chequera petrolera. Me preocupa que Chávez pueda usar esto para hacer ‘palanca', para ‘comprar' apoyos políticos. Si esos países –no petroleros– firman el acuerdo, es por las grandes ventajas que les trae, pues están agobiadísimos por los altos precios del crudo. ¿Cómo no firmar?
Algunos sectores en Venezuela lo quieren a usted de candidato.
Es verdad. No tengo ninguna decisión aún. No estaba en mi plan de vida, pero las cosas tienen cierta consistencia que no puedo desdeñar. Como un malabarista, tengo varias pelotitas en el aire y no debo dejar que se me caiga alguna.
¿Usted se convertiría en el líder de políticos tradicionales quizás opuestos a sus ideas?
Eso forma parte de las variables, de las pelotitas en el aire. Yo soy un hombre de izquierda. Me considero ubicado en una vertiente de la izquierda que se llama democrática y moderna. Frente a Chávez tiene que producirse una especie de confluencia, de acuerdo nacional, una alternativa que tome en cuenta lo que ha pasado en estos seis años y también un fenómeno cuyos méritos no pueden quitársele a Chávez: él puso en el centro y arriba de la mesa venezolana la cuestión social. Pero ha planteado reformas en lo retórico. Y si yo soy candidato, la gente sabe a qué atenerse.
¿Eso qué quiere decir?
Los que me están proponiendo esto, incluso gente que no comparte mi visión del mundo y la política pero que piensan que podría ser candidato, saben ya a qué atenerse conmigo.
* Para El Tiempo, Bogotá / Octubre 2, 2005
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