----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- POR TOMÁS G. MUÑOZ, Marbella
La campaña presidencial en los Estados Unidos, 2004: el lado económico

Al referirse a los americanos , el prestigioso semanario liberal inglés The Economist les atribuye una actitud esquizofrénica hacia la llamada “Democracia americana.” Del lado claro, la mayoría en ese país piensa que su democracia es la quintaesencia del americanismo, karma y nirvana de la libertad. Curiosamente, el lado oscuro radica en las elecciones. No sólo que el dinero y la propaganda las infiltren, a veces grotescamente; peor aún, el sistema de electors o compromisarios y no el voto directo puede resultar —como en 2000— en que el presidente electo no haya sido el más votado; y el gerrymandering o castellanía permite la división arbitraria de los distritos electorales, lo que puede favorecer la elección de candidatos afines a determinados grupos sociales.

Este desdoblamiento es también provincia de lo económico, el otro summun de la democracia americana. Sí, en los Estados Unidos se asientan el pensamiento económico moderno, la tecnología en constante evolución, los principales mercados monetarios y financieros, y las mayores multinacionales.

Pero, hay veces —pocas o muchas, no viene al caso— en que las decisiones económicas en ese país se toman de espaldas al mundo: para sacar al Dólar de su marasmo a principios de los ’80, la Reserva Federal adoptó una política restrictiva que ocasionó un alza sin precedentes en las tasas de interés, lo que en parte originó la crisis de la deuda externa y la década perdida en Iberoamérica y otros continentes. Y, para proteger a la ineficiente siderurgia americana, un librecambista Presidente Bush ha sancionado las importaciones de acero de la India, Brasil y otros productores. Dos buenos ejemplos de esquizofrenia económica.

* * * * *

LA ECONOMÍA —GRIPADA:
En todas las presidenciales en ese país, el lado económico es un campaign issue. Pero, como los Estados Unidos nunca produjeron presidentes-economistas semejantes a Erhard, d’Estaign o Cardoso, las plataformas económicas de todos los candidatos americanos adolecen de superficialidad y falta de contenido. Menos mal que economistas o financieros —Dillon, Roosa, Greenspan, Greenspan y Rubin son algunos—  hayan eventualmente suplido la falta de preparación de sus jefes.

Para entrar en el tema de los planes económicos de Bush y Kerry, vale la pena hacer un vuelo rasante sobre qué recibió Bush de manos de Clinton y qué heredará el próximo mandatario:

INDICADOR ECONÓMICO
CLINTON, DIC-00
BUSH
A (FECHA):
CRECIMIENTO DEL PIB * (%)
3.7 
4.2
Jun-04
INFLACIÓN * (%)
3.4
4.0
Ago-04
DESEMPLEO ** (% DE FUERZA LABORAL)
4.0
5.4
Ago-04
DEUDA NACIONAL ** (US $ MILLARDOS)
5,674.2
7,355.7
Sep -04
DEUDA NACIONAL ** (% DEL PIB)
57.8
66.8
Sep-04
SUPERAVIT -DÉFICIT FISCAL **  (% DEL PIB)
2.4
-4.7
 Est-04
-DEFICIT COMERCIAL * (US $ MILLARDOS)
-413.4
-598.3
Jun-04
 
 
 
TASA DE CAMBIO ** US$ - EUR
1.07
0.84
Sep 04
ÍNDICE DOW JONES INDUSTRIALS **
10,788.8
10,039.0
Sep-04
TASA BONOS DEL TESORO, 10 AÑOS ** (% a.a.)
5.6
4.0
Sep-04
*  ÚLTIMOS 12 MESES
** FIN DE PERÍODO


•  Después de la recesión de 1992-3, la economía americana se ha fortalecido, y su crecimiento anual está a 0.5% por encima del último año de Clinton. Sin embargo, la estelar expansión del 7.4% a.a. durante el cuarto trimestre de 2003 no se ha repetido, y de hecho ha bajado al 2.8% en el segundo trimestre de 2004.

• La inflación, de 3.4% a.a. al final del período Clinton, ha subido al 4% a.a. durante la presente fase de la administración Bush. La diferencia no es significativa, aunque es 1.1% superior al promedio en la UE. Vista de otra manera, la tasa real de interés , positiva en 2.2% a.a. al final del mandato Clinton, en estos momentos es neutra (0%), y tenderá a ser negativa porque el creciente déficit fiscal (ver abajo) generará más inflación.

• A Agosto de 2004, el desempleo había subido al 5.4% de la fuerza laboral, que no se compara favorablemente con el 4% contabilizado durante el último mes de Clinton. Esto deberá preocupar a Bush, porque el nivel de desempleo fue uno de los motivos que previnieron la reelección de su padre en 1992. No obstante, no guarda parangón con el 9% de paro en la UE.

• La situación fiscal ha empeorado: desde un déficit del 6% del PIB en 1983, no había llegado a cotas tan altas. Clinton no sólo rompe la larga cadena de déficit fiscales, sino que abandona su cargo con un superávit del 2.4% del PIB (no lo hay así en la UE), una deuda nacional del 57.8% del PIB, y un compromiso —que asumiría Gore si fuese elegido—  de reducirla drásticamente. Bush da un giro de 180 grados a esta política: reduce impuestos con el empeño de que cualquier superávit se aplicará en distribuirlo a los contribuyentes. Pero, después del 11-S, la guerra de Afganistán y la ocupación de Iraq, el superávit deviene glotón déficit que ya llega al 4.7% del PIB, mientras que la deuda nacional se catapulta hasta el 66.8% del PIB. Esto ha ocasionado una severa amonestación del Fondo Monetario Internacional.

• Tan preocupante es la balanza de cuenta corriente. Si en 2000 Clinton contabiliza un déficit de US$ 413.4 millardos en el año que acaba en Junio de 2004, éste ha crecido a US$ 598.3 millardos, magnificado por un declive de la inversión extranjera en las bolsas americanas. De proveedor de recursos al resto del mundo, los Estados Unidos ha devenido captador, único medio de financiar este desordenado déficit.

• Hasta ahora, el presidente Bush no se ha dirigido a estos acuciantes problemas —lado oscuro del “American Dream.”

KERRY —POCO RUIDO Y MENOS NUECES:
Según el Senador, “la medida de una economía fuerte es una creciente clase media en la que cada americano tiene una oportunidad de trabajar y una posibilidad de éxito.” O, “… pero hoy, los americanos trabajan más, ganan menos, y pagan más por gastos de salud, educación e impuestos. Aunque los beneficios de las empresas continúan subiendo, el gobierno sigue expandiéndose, pero las oportunidades disminuyen para nuestra clase media.” Y, “es hora de traer de vuelta a casa esas oportunidades…”   En resumen, una monserga llena de frases de cajón, sin duda dirigidas a un público poco preparado y desconocedor de la seriedad de la situación.

De contenido populista, las áreas más relevantes del plan Kerry son:

1. Creación de trabajos bien remunerados:
Punto principal del programa, su centro gravita sobre la creación de diez millones de nuevos empleos en cuatro años, por medio de alicientes fiscales de US$ 3,000 a la repatriación de trabajos nuevos que paguen US$ 40,000 anuales, aunque limitados al sector manufacturero y algunos otros.

Comentarios:
• Nunca excepto en los cinco años que siguieron al final de la II Guerra Mundial, se han generado diez millones de empleos en menos de nueve años. Sin embargo, durante la administración Clinton (1993-2001) se crearon 13.4 millones de empleos, sin incentivos fiscales semejantes a los que propone el Senador Kerry.

• Salvo casos muy aislados, los empleos no regresan, y menos con incentivos fiscales que rayan en lo ridículo. La política general de las multinacionales es entrenar a los empleados nativos, de modo que éstos eventualmente puedan asumir los altos cargos de los extranjeros, simplemente porque los costes son menores. Más aún, el porcentaje de estos últimos en relación al total de empleados no llega al 5%. Y como los puestos en la manufactura están vinculados a maquinaria y equipo, no tendría mucho sentido que regrese el operario y no la máquina.

• Pero lo anterior tiene otro lado: la política proteccionista de Kerry puede granjear no pocos enemigos a su país, sobre todo en lugares (los tigres asiáticos, México, Brasil) cuyas economías en buena medida dependen de exportaciones a Estados Unidos.

2.   Reducción del déficit fiscal en un 50% en cuatro años:
Contempla: a) eliminación del beneficio que gozan las multinacionales americanas, que les permite diferir el pago de impuestos en los Estados Unidos sobre lucros no repatriados; b) desgravación fiscal, por una vez, a las empresas que reintegren, parcial o totalmente, sus ganancias acumuladas en el extranjero, que la campaña Kerry estima en US$ 600 millardos; c) aumento de impuestos a las personas físicas que ganen más de US$ 200,000 al año; d) restablecimiento del impuesto a la sucesión, aunque el mínimo se computará a partir de un patrimonio neto de US$ 4 millones por pareja o US$ 10 millones por una empresa agrícola familiar. Y lo increíble es que se propone una reducción en la tasa impositiva a las empresas, del 35% actualmente, al 33.5%

Comentarios:
• El plan Kerry no aclara si el presente déficit de alrededor de US$ 550 millardos (en caso de que no continúe subiendo) se disminuirá a US$ 275 millardos a finales de 2008, o si su proporción del 4.7% del PIB bajará a 2.35% en ese período. Es lógico que, si la causa de ese déficit es la secuela del 11-S, su reducción implicará menos gasto bélico, y aquí Kerry no se define claramente. Ni tampoco presenta un desglose de los gastos e ingresos que tendrán que subir o bajar para llegar al cometido de un déficit menor. Just trust me, parece decir el buen Senador.

• Generalmente, las multinacionales americanas (y muchas otras) no repatrían sus lucros sólo porque esto les permite diferir el pago de impuestos en el país madre, sino porque, al hacerlo, pierden liquidez, ergo competitividad. No tiene mucho sentido, por ejemplo, que la GM Brasil remita a su matriz los US$ 100 millones que ha ganado en un año, si al día siguiente necesitará recursos para su giro normal. Más aún, muchos países gravan este tipo de remesas, que en el caso específico de Brasil son del 25%.

• Como cualquier contable sabe, los lucros acumulados son un valor residual en un balance, no un indicativo de liquidez. Por tanto, en los bancos de las multinacionales americanas en el extranjero no hay US$ 600 millardos, que sí están representados en otras partidas del balance (cuentas por cobrar, inventarios, inmuebles, maquinaria y equipo, etc.). Y, ya se dijo, la repatriación total o parcial restaría capacidad operativa, ergo competitividad a aquellas empresas.

• No se puede determinar el impacto positivo del aumento de impuestos a las personas físicas que ganen más de US$ 200,000 al año porque no se ha establecido la nueva tasa (hoy es el 35%). Lamentable.

BUSH  —EL MISMO PERRO CON DIFERENTE COLLAR:
" La propiedad da a los ciudadanos un interés vital en sus comunidades y su país. Al expandir la tenencia de propiedad contribuiremos a que el crecimiento económico devenga prosperidad duradera. …(Esto) no debe ser la provincia de los ricos o los privilegiados… Queremos más ciudadanos con vivienda propia… con negocios propios… con sus propias cuentas de jubilación.”  Retórica muy republicana, omite a pobres y desposeídos, pero —para los creyentes— constituye un mensaje de claridad y realidad.

No obstante, el Plan Bush para 2005-2009 se limita a exponer los logros pasados, sobre los que se basan los futuros, lo que resulta políticamente correcto Traer nuevas ideas a la mesa no lo es porque suscita la clásica pregunta, ¿y por qué no lo propuso antes?

Las áreas más críticas son:


1. Mantener los cortes fiscales:
Durante 2001-2, y con carácter temporal, el Congreso aprobó una serie de iniciativas fiscales del Ejecutivo, entre ellas: a) creación de una nueva, y baja categoría (10%) para contribuyentes de bajos ingresos; b) reducción general de impuestos extensiva a toda la escala de contribuyentes; c) eliminación de los impuestos de sucesión; d) simplificación de las reglas que gobiernan las Cuentas Individuales de Jubilación (IRAs y 401ks), con vistas a crear un ahorro mayor destinado a la jubilación.

Sin embargo, todos estos recortes podrán eliminarse si el Congreso no los hace permanentes. Para tal efecto, es necesaria una mayoría Republicana en ambas cámaras.

Comentarios:
• En una democracia, toda legislación es de suyo temporal, ergo cambiante. De ahí que el apelo al voto de una mayoría Republicana en ambas cámaras no tenga mucho contenido. Por otra parte, como las reducciones de 2001-2 han contribuido al enorme déficit fiscal, éstas son un tema abierto ahora y en el futuro.


2. Privatización de la Seguridad Social
Hace 40 años el programa contaba con 16 contribuyentes por cada pensionado, hoy reducidos a 3.3, y con tendencia a continuar bajando. No ha valido que aquellos jubilados con ingresos superiores a US$ 32,000 al año deban reintegrar hasta el 85% de sus pensiones de Seguridad Social, pues la rentabilidad del Fondo ha sido insuficiente (e ineficaz). Aunque el campo Bush no lo dice claramente, se crearán nuevos incentivos hacia planes privados.

Comentarios:
• Un problema similar lo resolvió Chile en 1982, con la creación de las Asociaciones de Fondos de Pensión (AFPs), que hoy administran US$ 55 millardos (61% del PIB Chileno), que no se comparan con los US$ 1.8 billones (15% del PIB americano) de la Social Security Administration (SSA).

• El tema es candente, sobre todo porque —desde su creación en 1935 por el también demócrata Presidente Roosevelt— la izquierda americana lo ve como un logro irrenunciable. Pero, no se trata de privatizar la SSA. Al igual que en Chile, ésta funciona para los que deseen continuar afiliados a ella. Y al igual que en Chile, los usuarios tendrán la opción de cotizar a la Seguridad Social privada. A todas luces, éste es el camino que tomará Bush.


3. Disciplina fiscal-cambiaria y reforma gubernamental:
“ Los retos que los Estados Unidos han encarado en los últimos años crearon un déficit indeseable, aunque manejable. En todo caso, la tasa estimada del 3.8% del PIB a finales de 2004 sería menor que en nueve de los déficit en los últimos 25 años. En la medida que los Republicanos en el Congreso y el Ejecutivo aúnen esfuerzos en restringir gastos y fortalecer el crecimiento económico, hacia 2009 bajará a 1.5% del PIB en ese año —muy por debajo de la media de 2.2% en los últimos 40 años.”

Comentarios:
• Como en el Plan Kerry, el Presidente Bush no dice cómo y en qué áreas se restringirán los gastos. Si los déficit fiscales desaparecieron al final de la Administración Clinton fue porque la caída del muro de Berlín posibilitó menores gastos militares. De hecho, las ocupaciones de Afganistán e Iraq y la guerra contra el terrorismo —y no hay indicios de un final en un futuro inmediato— resultarán en mayores gastos militares.

• La lección de la historia nos la da la guerra de Vietnam. Al igual que Bush hoy, el Presidente Johnson (1963-69) se embarcó en la política de cañones y mantequilla. De sus trágicas consecuencias económicas —racionamiento de crédito, subida de impuestos, congelamiento de precios y salarios, y la eliminación de la convertibilidad del US$ en oro son algunas— no salió el país sino hasta bien entrados los ´90.

• Salvo menciones a un plan energético basado en el auto-abastecimiento, y el estricto cumplimiento de acuerdos comerciales, el Plan Bush no se dirige al enorme déficit comercial que sufre el país —largamente debido a la globalización que tanto critica la izquierda ignorante. Y cualquier conato proteccionista tendrá serias repercusiones en las relaciones de Estados Unidos con China, los otros tigres asiáticos, México y Brasil.

EL ODIO DE LAS COMPARACIONES
En la historia de los Estados Unidos, rara vez ha habido campañas presidenciales como las dos últimas, donde la mediocridad de los candidatos se ha disfrazado descaradamente con apelos populistas o patrioteros. En el caso de John F. Kerry, su cacareada participación en la guerra de Vietnam suple su paupérrima hoja de servicios en el Senado —que es lo que realmente interesa al electorado. Al encuadrarse en temas belicistas, George W. Bush se ha deslindado de dos acuciantes déficit, que, unidos al históricamente alto costo del crudo, auguran más inflación y desempleo, y mayores déficit.

Finalmente, hay en el bullpen demócrata un pitcher que está calentando su brazo: Hillary Rodham Clinton. De vencer Kerry, su acceso a la presidencia quedaría potencialmente diferido por 16 años, Mrs. Rodham Clinton para entonces convertida en una venerable abuela de 74, ergo prácticamente no presidenciable. Una derrota de Kerry en 2004 le abriría el camino al montículo.  ¿Llegó la hora de una presidente en los Estados Unidos?.

Octubre 5, 2004
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