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Por Elías Amor Bravo, Valencia
Castro y la Cumbre de los NOAL en La Habana

 

La Cumbre de los No Alineados celebrada en La Habana durante el pasado fin de semana ha sido un rotundo fracaso. Un fracaso para todos. Para los países que forman parte de la organización, para los disidentes de la Isla y para quiénes dentro del sistema de poder castrista veían la cumbre como una oportunidad para definir un nuevo espacio en el que plantear alternativas.

 

La responsabilidad de que todo esto haya salido mal tiene un  sólo nombre: Fidel Castro; quién, desde su habitación en el hospital donde se encuentra convaleciente de una grave enfermedad desde el 1 de agosto pasado, ha sabido concentrar la mayor parte de la atención mediática durante la celebración de las sesiones de la Cumbre, restando interés al contenido de las intervenciones de los distintos mandatarios, así como a los acuerdos y conclusiones finalmente adoptados.

 

Así, el primer asunto que verdaderamente eclipsó a la asistencia de mandatarios durante las sesiones inaugurales, o la foto de familia característica de estos eventos internacionales, fue la duda sobre la eventual disposición de Castro a participar plenamente en el cumbre. Finalmente, los médicos debieron imponer su criterio (quizás sean los únicos que pueden sostener un punto de vista alternativo al de Fidel Castro en la Isla) y el dictador fue retenido en el hospital. Eso sí, con la máxima disposición a dar recibimiento personal a aquellos asistentes a la cumbre que, en términos de imagen, le suponían algún tipo de interés. La oportunidad ha sido aprovechada con inteligencia y ahí están las fotos de los que siempre han tenido acceso a Castro convaleciente. Incluso la televisión cubana aprovechó la oportunidad para dar información sobre el secreto de Estado mejor guardado de la Isla: el estado de salud del comandante. Al final, los medios de comunicación han prestado más atención a estos asuntos domésticos y médicos, que a las sesiones de la Cumbre.

 

Es cierto que en contra de su voluntad, Fidel Castro debió ceder el protagonismo del evento a su hermano, quien no desaprovechó la oportunidad para transmitir el mensaje duro y reaccionario que tenía que canalizar dentro del espacio político en el que debe jugar sus cartas. Actuando como portavoz del hermano ausente, Raúl  ha vuelto a confirmar que las escasas expectativas que se abren con su liderazgo al frente del país, y sobre todo, el temor a adoptar decisiones que puedan suponer un enfrentamiento con Fidel y el ala dura comunista que dirige los destinos de la Isla. No tuvo grandes dificultades para cumplir con esta misión; Chávez se encargó de remarcar y reforzar con contundencia las líneas maestras en su discurso, de modo que la cumbre adquirió el color pretendido por el comandante desde la distancia. De ese modo, quiénes dentro del sistema castrista tratan de marcar y definir posiciones distintas de la línea tradicional, y se escudan detrás de Raúl Castro para conseguir espacios de apertura, se han visto nuevamente desesperados por el coro de dirigentes políticos que lanzaron todo tipo de ataques e insultos hacia Estados Unidos, convertido una vez más en el blanco fácil de quiénes carecen de cualquier planteamiento que ofrecer a sus ciudadanos.

 

Desde el hospital, Fidel Castro ha conseguido también volver a pisotear la demanda de los grupos de disidentes que luchan en la Isla por la democracia y los derechos humanos para mantener reuniones con los principales mandatarios asistentes. Sin lugar a dudas, para no acarrear serios disgustos al comandante, la voz de la disidencia y de los presos políticos ha sido desoída por los principales líderes mundiales, quienes podrían haberse apuntado un acierto brillante si hubieran mantenido alguna demanda abierta en defensa de la libertad de presos o la apertura de mayores espacios de competencia política en la Isla. La enfermedad de Castro ha servido también en este caso, para impedir que los disidentes tuvieran la acogida y el cariño que merecen por la lucha que están realizando, aunque también es cierto que pocos de los gobiernos de los NOALs se pueden mostrar próximos a quiénes defienden la democracia y los derechos humanos para Cuba.

 

La Cumbre de los NOAL pasa así desapercibida para amplios sectores de la sociedad mundial y Cuba que retendrá aún la presidencia de esta organización durante los próximos tres años, vuelve de nuevo a definir una posición que en absoluto es la más adecuada para cuando se abra a la democracia, libertad y los derechos humanos. Son muchos los temas que tendrán que ser revisados, pero sin duda, el retorno de Cuba a la sociedad occidental, atlántica, moderna y democrática de la que nunca debió ser apartada por tradición y legitimidad, será una de las grandes tareas para el día después.

 

Septiembre 21, 2006
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