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Por Elias Amor Bravo, Valencia
Movilización de trabajadores cubanos: otra pérdida de tiempo

NO TIENEN REMEDIO.  Por más que uno trata de identificar algún signo positivo que permita obtener luz dentro de la penosa oscuridad de ideas que caracteriza al régimen castrista, no hay forma. Al contrario. Parece que cada vez se enroquen más en lo que precisamente deben abandonar y dejar atrás cuanto antes. No sé cuánto tiempo duró la denominada “batalla de las ideas”, puesta en marcha por Fidel Castro para reordenar el pensamiento político e ideológico frente a lo que él consideraba un peligro inminente de la mercantilización de la economía. Por suerte, ya se ha quedado atrás. Pero es que siguen haciendo cosas que, lejos de contribuir a mejorar las condiciones de vida de los cubanos, suponen un paso atrás.

Y qué retórica. Me refiero, amable lector, a las denominadas “jornadas de trabajo voluntario” que el régimen lanza a todo vuelo cuando cada año se acerca la fiesta del primero de mayo, en la que, los trabajadores del mundo entero celebran su día.

En Cuba, esta celebración va acompañada de un viejo legado del Che, los denominados “trabajos voluntarios” a los que toda la población se veía obligada a acudir en plena locura revolucionaria, so pena de sufrir persecución, delación o prisión. Aún recuerdo en mi infancia, allá por mediados de los años 60, cuando todos los vecinos dejaban sus casas para marchar al “trabajo voluntario”, y creo que ha pasado tanto tiempo que mantener este tipo de actuaciones, es lo más anacrónico que uno puede imaginar.

E improductivo. ¿Se sabe qué cantidad de energía, esfuerzo, capacidad, inteligencia pierden los cientos de miles de trabajadores, estudiantes, campesinos, obreros que se ven obligados a participar en estas “movilizaciones” que ocupan su tiempo de ocio y esparcimiento, en forma de entregas gratuitas al Estado? ¿Se sabe cuál es el output real de los trabajos realizados sobre las fábricas, campos, viviendas e infraestructuras, y lo que es más importante aún, los costes de los medios empleados en estas tareas? ¿Le importan a alguien?

Pienso que un país con los niveles de productividad por habitante más bajos del planeta, en el que la producción nacional es incapaz de cubrir las necesidades básicas de la población, este tipo de jornadas “voluntarias”, por muy revolucionarias que sean, son una pérdida de tiempo. Ni en China ni en Vietnam se sigue apostando por este tipo de prácticas estalinistas, herencia directa del Che que, seguramente, de vivir en la actualidad, tampoco las defendería. Han pasado veinte años desde la caída del muro de Berlín, y ya nadie está por la reivindicación de estructuras, ideas y planteamientos que han caído en desuso.

Cuando se trata de comprender por qué Cuba, su economía y sociedad, han retrocedido de forma tan espectacular en estas cuatro décadas, se hace necesario tener en cuenta todo este tipo de iniciativas improductivas e ineficientes que deberán ser progresivamente eliminadas cuando el país evolucione hacia la libertad y la democracia.

Basta con tratar de comprender lo que dicen y creen quienes están detrás de estas movilizaciones, y que reproduzco literalmente de las páginas de Granma Internacional las palabras de Julio Martínez de la UJC "porque defender la Revolución hoy sólo es posible si lo hacemos laborando junto a nuestros trabajadores, y es por eso también una expresión de la unidad de todo nuestro pueblo. Iremos masivamente a la Plaza y a todos los desfiles del país por Cuba, por la Revolución, por Fidel y Raúl y por el futuro de la Patria".

Nada más y nada menos.  

Abril 29, 2009
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