-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

POR ELÍAS AMOR BRAVO, Valencia
Sobre el encuentro de cubanos residentes en el exterior

Sin duda, uno   de  los  acontecimientos  más interesantes de los últimos días será la reunión que se va a celebrar en La Habana entre las autoridades del régimen y un nutrido grupo de representantes de la “emigración”. Según las informaciones facilitadas a la prensa, serán  unos 450 cubanos procedentes de 42 países, la mitad de Estados Unidos, quienes participen en el denominado "Encuentro de Cubanos Residentes en el Exterior contra el Bloqueo, en Defensa de la Soberanía Nacional", que continuará hasta el viernes 29 de enero.

Lo que para unos ha sido calificado como una “farsa”, para otros es una oportunidad para crear puentes de diálogo entre dos mundos distintos. Sin embargo, hay mucho más que tener en cuenta.

El ministro de exteriores, Bruno Rodríguez, que está detrás de esta iniciativa, no aludió a las expectativas de cambios en las leyes migratorias de la isla, una de las demandas que se han planteado de forma más insistente y generalizada por los millones de cubanos que participaron en las encuestas realizadas por Raúl Castro al poco de asumir las funciones directivas del país en sustitución de su hermano enfermo.

Como sucede casi siempre en Cuba, la demanda más importante de la sociedad, al menos para las autoridades, es la última que merece ser atendida, y por eso, esta reunión del gobierno con los “emigrantes” se va a realizar sin que por parte de las autoridades se haga movimiento alguno de normalización.

Lo que sí que se hace en estos encuentros es lo de siempre. Forzar a otros a asumir las posiciones que el comunismo defiende a ultranza. Sólo así se puede comprender que el ministro Rodríguez asegure que los 450 “emigrantes” reunidos en La Habana están contra el bloqueo. De ahí, inferir que la mayoría de los cubanos emigrados, que fuentes extraoficiales calculan entre 1,5 y dos millones, piensen lo mismo, demuestra dos cosas. O que los comunistas cubanos no saben interpretar la opinión pública, o que la distorsionan a su antojo para engañar y contribuir por medio de la propaganda a imponer sus tesis.

Como me temo que esta segunda opción es la que resulta más evidente de una somera revisión histórica de momentos como éste, creo que es más interesante analizar lo que piensa el ministro Rodríguez de la “emigración” cubana.

En primer lugar, considera que "la emigración cubana siempre fue numerosa y siempre fue patriota”. Un primer error histórico. No siempre fue  numerosa.  Antes  de  1959, la  cifra  de   europeos  que  solicitaban residir en Cuba para desarrollar sus vidas, entre ellos, muchos españoles e italianos que se encontraban atraídos por las enormes posibilidades de la Isla, multiplicaban por varios cientos de miles a los pocos cubanos que se veían obligados a emigrar al exterior. El saldo migratorio era, en tales condiciones, muy favorable a Cuba.

El exilio, no la emigración, comenzó en 1959, poco después de la llegada del régimen comunista al poder, y sus cifras no han dejado de crecer desde entonces. En lo que sí que estoy de acuerdo, es que ha sido patriota. Aquellos que murieron en estos 50 años sin poder volver a su patria, porque no les autorizaban a entrar, fueron patriotas hasta el último de sus días. Y se lo puedo decir al ministro, porque algunos de ellos, mi familia, lo fueron. Y de ello me siento muy orgulloso. Grandes patriotas cubanos en el exilio.

En segundo, afirma Rodríguez que “sólo una minoría ha sido anexionista, terrorista, bushista". Demasiados adjetivos juntos y mezclados. Poco sensato y diplomático para un ministro de exteriores. ¿Anexionistas? No llegan a minoría. ¿Terroristas? Ninguno. Los cubanos que han tenido que exiliarse de Cuba no se han dedicado a organizar atentados o “revoluciones” en el exterior, sino que han tenido que trabajar, y duro, para sacar adelante a sus familias, casi siempre en condiciones muy difíciles. Pocos terroristas, salvo en la cabeza iluminada del ministro. ¿Bushistas? ¡Venga hombre! La diferencia entre los comunistas cubanos y los que vivimos en el exterior es que no pueden entender la alternancia democrática en el poder. Bush ya es historia, porque los estadounidenses eligieron a Obama. El señor Rodríguez, en cambio tiene a Castro, si a Raúl, después de Fidel, uno detrás de otro, sin alternancia. Por eso le cuesta comprender que bushistas ya no existen.

Más que dedicarse a la propaganda demagógica, y decir que el régimen comunista ha venido organizando en los últimos lustros medio centenar de reuniones similares de emigrados afines a las posiciones oficiales, tanto en la isla como en el exterior, deberían acordarse de las largas décadas en las que los comunistas que mandan en Cuba, cortaron cualquier lazo entre las familias, interrumpieron las comunicaciones, leían las cartas y espiaban y reprimían cualquier contacto con el exterior. Esa es la verdadera realidad del exilio. La dureza de los que por millones tuvieron que dejar la Isla desde 1959.

Cierto es que en los últimos años, más de 200.000 cubanos residentes en el exterior vuelven al país, gracias a la eliminación por Estados Unidos de algunas de las restricciones  para los cubanoamericanos que viajan a la isla o envían remesas o regalos a sus familiares. Pero la cuestión es bien diferente, ¿cuántos no vuelven porque tienen aun miedo a ser perseguidos de forma injusta, a represalias,  o a cualquier tipo de acoso o represión? ¿Cuántos no vuelven porque sienten repugnancia de poner un pie en un país que todavía mantiene presos políticos en las cárceles, no respeta las libertades democráticas ni el pluralismo? Muchos tienen todavía las imágenes y las secuelas de años en los que la ausencia de libertades ha marcado sus vidas. ¿Cuántos podrían volver a Cuba? Y sobre todo, ¿cuántos podrían volver y regresar, y cuántos podrían entrar y salir libremente? Reflexione sobre esas cosas, sr ministro, y deje la propaganda y la demagogia para otros.

Enero 28, 2010
....................................................................................................................................................................................